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Las acciones que pueden afectar el impacto por cáncer, se presentan en la figura 2, de
donde se deducen las intervenciones aplicables según el momento de la evolución
del problema, mismas que se comentan a continuación.
Prevención
Significa simplemente evitar que se presente la enfermedad suprimiendo la exposición
a un agente cancerígeno, sea a través de la cancelación de un
hábito como el del tabaco, corregir las condiciones de trabajo (cuadro 5) que evitan la
exposición a cancerígenos o bien mejorar las condiciones ambientales.
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Cernimiento
Es la identificación de una persona portadora de un cáncer, entre la
población general o en una muestra determinada. En algunos
| La historia clínica es el documento base para identificar factores de riesgo y, con ello, solicitar los estudios necesarios para conocer tempranamente la existencia de un cáncer. |
Actualmente, se identifica la modificación del gene p-59 como un factor de riesgo para desarrollar un cáncer. El ejemplo típico de la identificación de una persona que presenta una lesión premaligna, o francamente maligna pero en etapa pre-clínica, lo constituye el carcinoma cervicouterino que, por medio de la citología cervical practicada periódicamente, puede poner en evidencia la alteración celular que si se deja a su curso natural, puede evolucionar a un cáncer y a la muerte.
La importancia de una prueba de cernimiento, es que la persona identificada y en aparente
buen estado de salud, debe someterse a un estudio complementario que ratifique o rectifique la
primera impresión y, en aquellos casos en los que se confirme el diagnóstico de
cáncer, se someta al tratamiento que puede brindarle las máximas oportunidades de
ser curada.
Diagnóstico oportuno
Utiliza los conocimientos y destrezas para identificar síntomas o signos que
sugieran la presencia de un cáncer. De aquí la importancia de divulgar los
siete síntomas de alarma para el cáncer:
| El diagnóstico debe ser integral conociendo no sólo el sitio y extensión del tumor primario y la existencia o ausencia de metástasis, sino también el estado general del paciente y la existencia de otras enfermedades que pueden limitar el uso de medios agresivos que con frecuencia requiere el tratamiento. |
Hay otros casos, como el tumor de Wilms en donde gracias a los avances de la quimioterapia es todavía posible ofrecer curación a los pacientes que presentan metástasis distantes; en estos casos también se debe utilizar la combinación de cirugía, radio y quimioterapia para ofrecer las máximas probabilidades de curación.
En otras ocasiones, las posibilidades de curación son muy altas aún en presencia de metástasis y utilizando únicamente la quimioterapia. Ejemplo: el coriocarcinoma gestacional que puede ser curado con dosis altas de metotrexate, aun en presencia de metástasis a distancia. La excepción lo constituyen las metástasis al sistema nervioso central, en donde la quimioterapia sistémica no es de utilidad.
Es oportuno describir los síndromes paraneoplásicos con el fin de que el médico los identifique y no desvíe su atención hacia otros posibles diagnósticos. Se les define como síntomas complejos que afectan a los pacientes con cáncer, y cuyo origen no es posible explicarlo por invasión local o metástasis a distancia; se presentan aproximadamente en el 15% de pacientes con procesos neoplásicos malignos avanzados aunque ocasionalmente aparecen primariamente en presencia de una neoplasia pequeña oculta. En los síndromes paraneoplásicos es frecuente encontrar alteraciones endocrinas por producción ectópica de hormonas como por ejemplo: insulina en fibrosarcomas, eritropoyetina en carcinoma renal.
La hipercalcemia es uno de los síndromes paraneoplásicos más frecuentes, debido a dos mecanismos generales: osteolisis en caso de neoplasias primarias o metastásicas de hueso y producción de una sustancia calcémica producida por tumores extraóseos.
Se mencionan algunos síndromes paraneoplásicos:
Rehabilitación
Se define como el proceso de restaurar al máximo las funciones físicas,
psíquicas, sociales y vocacionales, perdidas o limitadas como resultado de la enfermedad
o del tratamiento.
Existen casos en donde la necesidad de rehabilitar a un paciente es evidente: aquel que perdió una extremidad a consecuencia del tratamiento aplicado a su enfermedad; o bien un enfermo al que se le practicó una laringectomía, o el que fue mutilado de la cara o el colostomizado, etc. Pero resulta menos evidente y no por ello menos importante, aquel paciente que, con el diagnóstico de cáncer visualiza el fin de su existencia en un futuro próximo, y abandona su vida familiar o de trabajo; este individuo requiere un apoyo psicológico que debe brindarle un médico y su grupo familiar para impulsarlo y reincorporarlo a su vida normal. En otras ocasiones, el apoyo debe venir por parte del cónyuge. Como es el caso de la enferma mastectomizada, que se vuelve sensible y puede sentirse rechazada sexualmente sin serlo.
Se debe recordar que el paciente con cáncer es un paciente con historia de depresión mental y que el diagnóstico de su enfermedad puede acrecentar estas depresiones llegando ocasionalmente al suicidio. No se quiere con ello apoyar la tesis de engañar al enfermo cambiándole el diagnóstico de cáncer. La impresión general de todos aquellos que han tratado enfermos con cáncer, es en el sentido de que el paciente tiene derecho a conocer su verdadero diagnóstico pero que al dar este informe, no se debe de mencionar ningún aspecto que el paciente no haya preguntado, pues entonces resulta evidente que no desea saberlo. Ahora bien, al dar respuesta a sus preguntas, no se le debe negar posibilidad de beneficio con el tratamiento que se está proponiendo pues, al mismo tiempo que no tiene sentido proponer una terapéutica ineficaz, al enfermo siempre se le debe abrir una puerta a través de la cual pueda encontrar recuperación, mejoría y, si fuera posible, curación. En muchas ocasiones, los enfermos tienen problemas económicos o morales pendientes y que desean solucionar, sobre todo cuando su vida se encuentra en peligro. En estos casos, se debe también decir la verdad, pero suavizarla con expresiones tales, como que todos debemos tener arreglados nuestros problemas pues ninguno de nosotros conoce la fecha o la hora en que va a morir.
En resumen siempre se debe informar la verdad, aunque siempre se debe dejar abierta una puerta de esperanza.
A este respecto, el problema más serio lo presentan los familiares pues aunque en la
mayor parte de los casos desean proteger al paciente, esta protección pretende
eliminarlos y hacerlos dependientes, hecho nefasto para el beneficio del enfermo. En otros
casos, desean tomar las medidas necesarias para el momento de la herencia u obtener un
beneficio a expensas del enfermo. íntimamente ligado a esto, es el interés que
surge entre los directivos de las empresas para conocer el diagnóstico y el
pronóstico de nuestro enfermo y entonces es necesario recordar que nuestra ética
profesional nos impide divulgar la situación de nuestro enfermo sin su consentimiento y
se debe limitar este informe únicamente a la o las personas que el paciente indique. Con
esta actitud, protegemos al enfermo pues se evita toda acción que pueda perjudicarlo:
despido del trabajo, eliminarlo de una promoción, etc.