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PAC. libro 1, Parte
A
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Endocarditis Infecciosa
Es
una enfermedad infecciosa que se asienta en el endotelio vascular o en el
endocardio ventricular y que se caracteriza por la formación de
verrugosidades constituídas por colonias de gérmenes que se alojan en redes
de fibrina y que pueden destruir los aparatos valvulares, producir abscesos
en el corazón, perforar las paredes endoteliales, producir un cuadro
septicémico, embolias sépticas y, finalmente, causar una respuesta
inmunológica sistémica.
PATOGENIA
La forma mediante la cual se localiza un proceso infeccioso en el endocardio
o en un endotelio es la vía hematógena.
Vía de Entrada
La vía de entrada de los gérmenes al torrente circulatorio es diversa; sin
embargo, se han reconocido como las fuentes más propicias para el injerto
infeccioso en las paredes internas del corazón o de los grandes vasos:
· Padecimientos odontológicos (extracciones dentarias, cirugía
periodontal).
· Cistoscopía u otros procedimientos transuretrales (especialmente en
presencia de orina infectada).
· Drenaje de abscesos o manipulación de tejidos infectados.
· Parto o aborto séptico.
· Amigdalectomía en presencia de amigdalitis purulenta.
· Catéteres de alimentación parenteral.
Son también favorecedores de bacteremia pero al parecer con menos riesgos que
los anteriormente anotados:
· Histerosalpingografía
· Intubación endotraqueal
· Cateterismo cardíaco
· Instrumentación pélvica en parto o aborto
· Broncoscopía
· Endoscopía del tubo digestivo
Factores Hemodinámicos
Cuando el endotelio se encuentra intacto es muy difícil que se adhieran
bacterias a la pared interna del vaso, pero si se encuentra dañado se
constituye en un potente estímulo trombogénico, lo que predispone fácilmente
a la formación de vegetaciones infectadas. La lesión endotelial puede
iniciarse por condiciones hemodinámicas que produzcan flujos turbulentos por
estenosis o insuficiencia valvulares o vasculares o bien por comunicaciones
anormales entre dos cámaras de diferente presión.
El impacto de la columna sanguínea sobre válvulas deformadas las predispone a
infectarse, lo que explica la preferencia de los injertos de endocarditis en
las caras auriculares de la válvula mitral y tricúspide y en las caras
ventriculares de las válvulas sigmoideas. El choque de flujos turbulentos
sobre las superficies endocárdicas favorece en esos sitios el asiento de
lesiones endocardíticas.
VIRULENCIA DEL GERMEN
INFECTANTE
Se ha demostrado que la virulencia de los gérmenes infectantes depende de si
poseen o no la propiedad de "adherencia", factor esencial para su
injerto en superficies endoteliales con alteraciones mínimas o sin ellas.
Los gérmenes grampositivos son los que predominantemente causan endocarditis
infecciosa.
FISIOPATOLOGIA
Cuando hay un factor predisponente que se conjunta con una bacteremia por un
germen potencialmente infectante se puede producir un implante infeccioso en
una superficie con lesión endotelial o en un material sintético. En esta
superficie se favorece en primer término un proceso inflamatorio que
eventualmente progresa hacia la necrosis tisular, lo cual a su vez promueve
la reparación mediante formación de fibrina y agregación plaquetaria con la
formación final de trombosis en la que también participan los factores
tisulares como la tromboplastina que activa la coagulación por la vía
extrínseca.
Entre las redes de fibrina colonizan los gérmenes infectantes y forman
vegetaciones valvulares, endocárdicas o endoteliales. Este evento es seguido
de un activo proceso de reparación tisular, la verrugosidad es un nódulo
friable adherido a una superficie y cuando está activa juega un papel crucial
en la evolución de la endocarditis infecciosa:
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Cuando hay un factor
predisponente que se conjunta con una bacteriemia por un germen
potencialmente infectante se puede producir un implante infeccioso en una
superficie endotelial lesionada.
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a) Produce descargas de bacterias al torrente
circulatorio responsables del cuadro séptico y de la estimulación del sistema
inmunocompetente del huésped.
b) Dado que la verruga está formada por tejido friable, fácilmente se
fragmenta y se desprende toda o en partes hacia el torrente circulatorio,
constituyéndose en una embolia séptica, que cuando invade la circulación
sistémica, puede alojarse en arterias terminales de la circulación coronaria,
cerebral, renal, extremidades y sistema esplácnico. Cuando la embolia séptica
ocluye algún vaso de pequeño o mediano calibre, además de producir un infarto
del territorio tributario de dicha arteria, puede producir una endarteritis
séptica que culmina con el adelgaza miento del propio vaso y la eventual
formación de un aneurisma ("aneuris mamicótico") que puede romperse
y ocasionar una hemorragia mortal.
c) La extensión local del proceso infeccioso puede dar lugar a
ulceración, abscesos o a la destrucción del aparato valvular con la
consiguiente sobrecarga aguda o subaguda del ventrículo involucrado, lo cual
será causa de insuficiencia cardíaca progresiva y a veces mortal si no recibe
tratamiento agresivo, complicación que ha sido hallada entre 59 y 75% de los
casos de necropsia. Así también se ha demostrado la perforación de los velos
valvulares, ruptura de aneurisma de los senos de Valsalva hacia las cavidades
derechas, ruptura de cuerdas tendinosas o músculo papilar, dehiscencia de
suturas de las prótesis valvulares con su desprendimiento parcial, extensión
del proceso hacia el pericardio, dando lugar a la formación de pericarditis
purulenta, o bien, su extensión al septum interventricular, lo cual da lugar
a tras tornos de la conducción como bloqueo de rama izquierda, bloqueo AV de
primer grado, bloqueo AV completo, fenómenos que han sido observados
principalmaente cuando se forman abscesos en la porción superior del septum
interventricular por extensión del proceso séptico proveniente de prótesis
aórticas infectadas.
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Aunque cualquier germen
puede infectar el endotelio vascular o el endocardio, lo usual es que la
endocarditis infecciosa se deba a gérmenes de elevada virulencia que
traducen cuadros graves agudos o bien otros que se manifiestan como una
enfermedad infecciosa de curso larvado
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ETIOLOGIA
Prácticamente cualquier germen puede infectar el endotelio vascular o el
endocardio, pero en la práctica diaria la endocarditis infecciosa puede
aparecer por dos tipos de gérmenes: unos de gran virulencia que se instalan y
progresan hacia la gravedad con gran rapidez y que no rara vez conducen a la
muerte ( endocarditis aguda), tales como: Staphylococcus aureus,
Sreptococcus pneumoniae, Neisseria meningitidis, Neisseria gonorrheae, Strep
toccus pyogenes y Haemophilus influenzae. Otros gérmenes pueden infectar el
corazón y /o los grandes vasos produciendo una enfermedad infecciosa de curso
larvado ( endocarditis subaguda) tales como: Streptococcus viridans o
el Staphylococcus epidermidis.
En 10% de los enfermos el agente etiológico puede ser un germen gramnegativo
(E. coli, Pseudomona, Klebsiella, Salmonella).
Hoy en día, debido al aumento de la drogadicción y uso de drogas de
aplicación intravenosa, los agentes etiológicos más frecuentes son: el
Staphylococcus aureus y la Candida albicans.
CUADRO CLINICO
Las manifestaciones clínicas de la endocarditis se pueden agrupar en:
1. Manifestaciones de proceso infeccioso sistémico grave, de
instalación aguda o subaguda.
2. Síntomas y signos consecutivos a embolias sépticas que pueden ser
microembolias múltiples o macroembolias que condicionan infartos sépticos,
con la posibilidad potencial de formación de abscesos en los órganos
"blanco" de los procesos embólicos.
3. Manifestaciones inmunológicas (reacción antígeno-anticuerpo)
producidas por la reacción del sistema inmunocompetente al germen infectante.
4. Manifestaciones que son consecuencia de la destrucción valvular y
la sobrecarga hemodinámica consecutiva o de la exten sión del proceso séptico
hacia áreas circunvecinas (pericarditis, bloqueo AV, etc.).
Manifestaciones del proceso infeccioso
Síndrome febril: La fiebre es un componen te obligado de la
endocarditis infecciosa, generalmente de evolución insidiosa, preferente
mente vespertina. Frente a la aparición de síndrome febril con una duración
mayor de dos semanas en un paciente que presenta una cardiopatía valvular o
congénita, el médico debe pensar en la posibilidad de una endocarditis
infecciosa, no sin antes tratar de descu brir un proceso infeccioso
localizado en otros sitios (amigdalitis, sinusitis, pielonefritis, absceso
hepático, etc.) ya que el pronóstico y el tratamiento son completamente
diferentes.
Ataque al estado general: El paciente manifiesta astenia,
adinamia, hiporexia, adelgazamiento, palidez por anemia normo cítica
normocrómica.
Manifestaciones embólicas
Sistema nervioso central: Las embolias sépticas pueden
comprometer el sistema ner vioso y producir síndromes neurológicos, sien do
probablemente el más frecuente, la hemiplejía por oclusión de la arteria
cerebral media. Pueden originarse aneurismas micóticos que al romperse dan
lugar a hemorragia cerebral intraparenquimatosa o subaracnoidea o por
extensión de la infección al cerebro se pueden formar abscesos cerebrales.
Otras complicaciones neurológicas pue den ser meningitis aguda o ceguera
súbita por obstrucción embólica de la arteria central de la retina.
Riñón: Se pueden producir infartos renales por macroembolias
que clínicamente se traducen por dolor intenso en la fosa lumbar acompañado
de hematuria macroscópica.
Bazo: Las embolias esplénicas se manifiestan clínicamente por
súbita aparición de dolor intenso en el hipocondrio izquierdo y
esplenomegalia dolorosa. La ruptura del bazo puede producir síndrome de
abdomen agudo.
Embolias periféricas: Las microembolias periféricas pueden
ocasionar gangrena de algunos de los dedos de manos o pies, punta de la nariz
o lóbulo de la oreja. Macroembolias con oclusión de la arteria humeral o femoral
causarán síndrome agudo de insuficiencia arterial periférica.
Embolias coronarias: Producen infarto del miocardio. Se ha
encontrado en 40 a 60% de los casos autopsiados.
Embolias pulmonares: Se producen en las endocarditis que atacan
al corazón derecho (válvula tricúspide), y se manifiestan por dolor torácico,
tos, hemoptisis y signos de insuficiencia respiratoria. En los pacientes con
endocarditis debida a adicción a drogas intravenosas, se encuentra hasta en
90% imágenes radiológicas de embolias pulmonares sépticas (Staphylococcus
aureus).
Manifestaciones Inmunológicas
Se producen por reacción antígeno anticuerpo con depósito de complejos
inmunes en diversos territorios del organismo y que pueden manifestarse por
alteraciones de las membranas celulares o por vasculitis.
Riñón: Prácticamente en todos los casos de endocarditis
infecciosa, existe afección renal. En el 10 a 33% de los casos aparece
síndrome urémico. La llamada "glomerulonefritis focal embólica" es
una glomerulopatía por depósito de complejos inmunes en el parénquima renal y
clínicamente se caracteriza por un síndrome nefrósico (anasarca,
hipoalbuminuria, albuminuria, etc.) que se acompaña usualmente de
insuficiencia renal progresiva. El absceso renal puede aparecer como complicación
de la endocarditis por Staphylococcus aureus.
Vasculitis en piel y mucosas: Se manifiesta por hemorragias
petequiales (30% de los casos) y aparece en las conjuntivas oculares,
paladar, mucosa oral o diseminadas en la piel (tobillos y codos). Las hemorragias
en "astilla" en los lechos subungueales, ocurren en 10 a 28% de los
casos.
Manifestaciones oculares: Se pueden presentar las "manchas
de Roth" que son hemorragias ovoideas con centro blanco cercanas a la
papila. Puede ocurrir también embolia de la arteria central de la retina que
causa amaurosis súbita.
Manchas de Janeway: Aparecen en las palmas de manos o plantas
de los pies, y son lesiones hemorrágicas indoloras, eritema tosas nodulares,
con marcada tendencia a la ulceración. Aparecen en 10 a 25% de los casos.
Nódulos de Osler: Son formaciones nodulares dolorosas que
aparecen en los pulpejos de los dedos de manos o pies, duran algunos días y
no evolucionan hacia la necrosis.
Manifestaciones articulares: Aparecen hasta en 50% de los casos
en forma de artralgias, mialgias y a veces dolor lumbar o sacro.
Hipocratismo digital pálido: Aparece en 10 a 20% de los
pacientes con endocarditis de larga evolución.
Manifestaciones producidas por destrucción valvular
La endocarditis valvular ocasiona la aparición de soplos o la modificación de
soplos ya existentes cuya intensidad, duración y forma dependerán del grado
de afectación a las válvulas.
Las prótesis valvulares son especial mente susceptibles de infección,
originan do una endocarditis infecciosa grave y de peor pronóstico que el
observado en válvulas naturales. El principal germen infectante es el
Staphylococcus aureus. Se ha calculado que de 1 a 4% de las prótesis
valvulares se infectan temprana o tardíamente después de implantadas, afectándose
más las aórticas que las mitrales y teniendo mayor riesgo de endocarditis los
reemplazos valvulares múltiples.
Endocarditis en cardiopatías congéni tas: El 75% de los niños con
endocarditis sufre de una cardiopatía congénita.
DIAGNOSTICO
El factor más importante para llegar al diagnóstico correcto es sospecharlo.
Los signos clínicos se constituyen en pilares importan tes para el
diagnóstico.
El hemocultivo positivo tiene valor confirmatorio frente a un cuadro clínico
sospecho so. Sin embargo, la positividad de hemocultivo es muy variable a
pesar de tratarse de un caso de endocarditis infecciosa.
En presencia de un cuadro de endocarditis infecciosa el hemocultivo puede ser
negativo si el paciente ha recibido antibióticos dentro de las dos semanas
previas a la toma de la muestra; cuando la técnica de toma del hemocultivo es
deficiente, la bacteremia es de grado bajo o bien por técnicas
microbiológicas de cultivo inadecuadas.
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La tríada para
confirmar el diagnóstico de endocarditis infecciosa es el hemocultivo
positivo; el hallazgo ecocardiográfico o anatómico en presencia de las
manifestaciones clínicas.
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Ecocardiograma: El estudio transtorácico es
capaz de demostrar la presencia de vegetaciones en el 60 a 70 % de pacientes
con endocarditis infecciosa. Por otro lado el ecocardiograma permite
descubrir la presencia de trombos murales endocárdicos. El procedimiento es
útil también para demostrar alteraciones hemodinámicas por la alteración
estructural y anatómica que puede producirse por la implantación de la
infección en el corazón.
El ecocardiograma transesofágico demuestra las vegetaciones en 95% de los
casos y es especialmente útil en pacientes con prótesis valvulares.
Signos secundarios al proceso infeccioso:
· Anemia normocítica normocrómica (70 a 90 %)
· Aumento de la VSG (90 a 100 %)
· Leucocitosis con neutrofilia (20 a 30 %)
· Proteína C reactiva positiva
· Hiperglobulinemia (20 a 30 %)
· Proteinuria (50 a 60 %)
· Presencia de histiocitos en la sangre periférica (20 a 30 %)
· Bacterias intraleucocitarias o en histiocitos. Es un signo de
laboratorio muy útil cuando el hemocultivo es negativo.
Signos secundarios a microembolias:
· Eritrocituria (infarto o microinfartos renales) en el 30 a 40 %
· Demostración gammagráfica de esplenomegalia con defectos de llenado
o sin estos (infartos esplénicos)
Signos secundarios a procesos inmunoógicos:
· Glomerulonefritis focal embólica (albuminuria, uremia, hipoalbuminemia,
hipocomplementemia).
· Presencia de crioglobulinas en sangre periférica (20 a 95 %)
· Factor reumatoide positivo en endocarditis de evolución de más de 6
semanas (5 a 50%).
· Complejos inmunes circulantes (65 a 100 %)
TRATAMIENTO
El objetivo del tratamiento es la erradicación completa del microorganismo
infectante, para lo cual deben tomarse en cuenta los aspectos siguientes:
· Deberán usarse antibióticos con acción bactericida.
· Las dosis de antibióticos deberán ser lo suficientemente elevadas
para destruir el germen causante y administrarse por tiempo prolongado.
· El antibiótico deberá ser capaz de penetrar en la fibrina, sitio
donde se albergan las colonias de gérmenes. La penicilina cumple con
lo anteriormente señalado.
· Siempre que sea posible deberá administrarse el antibiótico
específico.
5. En la mayoría de los casos es necesaria la administración de 2
antibióticos para cu brir un amplio espectro y ampliar la capacidad
bactericida.
La endocarditis infecciosa con hemocultivo negativo puede presentarse en 25 a
60 % de los casos y esta situación es más frecuente en los casos de
compromiso del corazón derecho o en prótesis valvulares infectadas. En estos
casos el criterio y la experiencia clínica prevalecen y los antibióticos
deben elegirse de acuerdo con su amplio espectro de acción bactericida.
PROFILAXIS
Es fundamental la prevención de endocarditis infecciosa en pacientes
susceptibles de adquirirla. Se recomienda administrar profi laxis en las
siguientes condiciones:
· Prótesis valvulares o material protésico en el corazón o grandes
vasos.
· Antecedente de endocarditis infecciosa aun en ausencia de
cardiopatía.
· Cardiopatías congénitas excepto la comunicación interauricular
aislada.
· Valvulopatía reumática o degenerativa con antecedente de tratamiento
quirúrgico o sin él.
· Prolapso valvular mitral con insuficiencia mitral.
· Miocardiopatía hipertrófica obstructiva.
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Procedimientos invasivos en los cuales se recomienda profilaxis
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- Procedimientos
dentarios, incluyendo limpieza dental.
- Amigdalectomía y
adenoidectomía.
- Prodecimientos
quirúrgicos que invaden la mucosa dental o bronquial.
- Broncoscopía.
- Escleroterapia
para várices esofágicas.
- Dilatación
esofágica.
- Colecistectomía.
- Cistoscopía.
- Dilatación
uretral.
- Cateterismo
vesical en presencia de infección urinaria.
- Cirugía del
aparto urinario.
- Drenaje de
abscesos.
- Histerectomía
por vía vaginal.
- Parto por vía
vaginal en presencia de infección.
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Esquemas de profilaxis:
1. Procedimientos dentales, cirugía y/o endoscopía de vías
respiratorias superiores:
a) Amoxicilina: 3 g por vía oral una hora antes del procedimiento. 1.5
g, seis horas después de la primera dosis.
b) Eritromicina: 1 g por vía oral, dos horas antes del procedimiento y
500 mg seis horas después.
c) Clindamicina: 300 mg por vía oral, una hora antes del procedimiento
y 150 mg seis horas después. El mismo esquema se puede aplicar por vía
intramuscular o intravenosa en pacientes que no pueden tomar medicamentos por
vía oral.
d) Ampicilina: 2 g por vía intramuscular o intravenosa, 30 minutos
antes del procedimiento y 1 g seis horas después.
e) Vancomicina: 1 g por vía intravenosa, una hora antes del
procedimiento. (En casos de muy alto riesgo o alergias a la penicilina). No
se requiere otra dosis.
f) Gentamicina: 1.5 g por vía intramuscular una hora antes del
procedimiento y ocho horas después.
2. Cuando se realizan procedimientos instrumentales (biopsias,
endoscopías o cirugías) en el tubo digestivo o aparato urinario, se
recomienda:
a) Amoxicilina: 3 g por vía oral, una hora antes y 1.5 g seis horas
después del procedimiento.
b) Ampicilina: 2 g (50 mg/kg para niños) más gentamicina 1.5
g/kg por vía intravenosa (sin pasar de 80 mg), 30 minutos antes del
procedimiento y 8 horas después del mismo.
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ENDOCARDITIS POR ESTREPTOCOCOS SENSIBLE A LA PENICILINA
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Germen
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Esquema
habitual
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Alergia a la
penicilina
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Duración
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S. viridans
S. bovis
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A. Penicilina sódica I.V. 10-20millones en 6
dosis.
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Cefalotina I.V. 2g c/4 horas, 4 semanas o
vancomicina si la reacción a la penicilina ha sido grave.
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4 semanas
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B. Penicilina idem vestreptomicina 7.5 mg/kg
I.M. sin pasar de 500 mg c/12 h
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4 semanas la penicilina y
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C. Penicilina idem + estreptomicina idem. Ambas
por dos semanas
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2 semanas el aminoglucósido
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ENDOCARDITIS POR ENTEROCOCO
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Evolución menor de 3 meses: 4 semanas de
tratamiento
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Ampicilina 12 g I.V. al día, indistintamente a
la penicilina sódica 20 millones I.V. (o cefalotina 2 g I.V. c/4
horas si hay alergia; o vancomicina)
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Evolución mayor de 3 meses:
6 semanas de tratamiento (o recaída)
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Estreptomicina 7.5 mg/kg c/12 horas I.M.
(sin pasar de 500 mg) o gentamicina 1 mg/kg I.V. c/8 horas si hay
resistencia a la estreptomicina.
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ENDOCARDITIS POR ESTAFILOCOCO DORADO
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S. aureus, sensiblea meticilina
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Oxacilina o dicloxacilina 1.5-2 g I.V. c/4
horas
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Cefalotina o ceazolina I .V. 1.5-2 g
c/4-6 horas o
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4-6 semanas
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Drogadictos con F.I. 4 semanas derecha:
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vancomicina si la reacción fue grave
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En prótesis o complicaciones, añadir aminoglucósido 6
semanas
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