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PAC. libro 1, Parte A
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Cardiopatía
Pulmonar
Se denomina cardiopatía pulmonar o enfermedad
cardiopulmonar a todo estado patológico pulmonar que afecta secundariamente
la función y anatomía de las cavidades derechas del corazón (cor pulmonale).
La circulación pulmonar en el adulto es pasiva, comparada con la circulación general
o sistémica y trabaja con baja resistencia al flujo sanguíneo y es de baja
presión. Es un gran lecho vascular (100 m2) de intercambio gaseoso.
CLASIFICACION
1. Aguda: Es la hipertensión o sobrecarga aguda del corazón derecho
secundaria generalmente a embolia pulmonar.
2. Crónica: Es la hipertrofia y dilatación del ventrículo derecho
secundaria a hipertensión pulmonar, y puede deberse a enfermedades del
parénquimo pulmonar o a enfermedades de la circulación pulmonar, comprendida
entre el origen de la arteria pulmonar y la conexión de las venas pulmonares
por la aurícula izquierda. A la cardiopatía pulmonar crónica se le denomina
también "cor pulmonale".
El denominador común de la cardiopatía pulmonar aguda y crónica es la
hipertensión pulmonar.
MECANISMO DE PRODUCCION DE LA HIPERTENSION PULMONAR
Los estímulos principales que provocan res puesta de las arteriolas
pulmonares son:
a) Hipoxia alveolar (PO2 < 60 mmHg), como ocurre con la exposición
a una gran altura.
b) Hipertensión venosa pulmonar, como ocurre en estados que producen
hipertensión venocapilar.
Ambos estímulos provocan vasoconstric -ción arteriolar que es el sustrato
funcional de la hipertensión pulmonar. Este fenómeno es reversible en el
estado agudo; sin embargo, si esto persiste a lo largo del tiempo, la vaso
constricción sostenida provoca hipertrofia del músculo liso arteriolar, con
lo que el fenómeno se hace irreversible y la resisten cia vascular pulmonar
arterial elevada se hace fija y no disminuye con estímulos vaso dilatadores.
Los pacientes con vasos pulmonares dañados están más propensos a las
trombosis "in situ" e infartos pulmonares, todo lo cual agrava el
desarrollo de la hipertensión pulmonar de estos pacientes.
Por vía refleja y debido a un mecanis mo poco conocido se presenta
vasocons-tricción pulmonar como respuesta a la elevación de la presión de la
aurícula iz quierda, la cual a su vez es reflejo de la presión diastólica del
ventrículo izquier do. Aunque la estenosis mitral es el ejemplo clásico de una
lesión que provoca elevación de la resistencia vascular pulmonar, cualquier
patología que produzca au mento moderado o grave de la aurícula izquierda
puede causar elevación de la resistencia arterial pulmonar (mixoma de la
aurícula izquierda, enfermedad valvular aórtica, hipertensión arterial sis
témica, miocardiopatía o cualquier otra combinación de causas). La
circulación pulmonar normal está especialmente capacitada para manejar
volemias aumen tadas sin elevación concomitante de la presión por apertura de
vías colaterales o circulación paralela. En la enfermedad pul monar crónica
es la pérdida de tejido pulmonar, arteriolas, capilares y venas provocadas
por la inflamación, la fibrosis y la atrofia, el principal mecanismo que
provoca la hipertensión pulmonar. Sin embar go, la reserva del tejido
pulmonar es enorme ya que más de 75% de la circulación pulmonar debe estar
comprometida para que aparezcan signos de sobrecarga de las cavidades
derechas desde el punto de vista clínico. Tienden a agravar la sobrecar ga
del ventrículo derecho, la hipoxia alveolar, la hipercapnia y la acidosis,
como sucede en las exacerbaciones agudas provocadas por bronquitis o
neumonía.
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El denominador común de
la cardiopatía pulmonar aguda y crónica es la hipertensión pulmonar.
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ETIOLOGIA
1. Enfermedades intrínsecas del pulmón y vías aéreas intrapulmonares
· Enfermedad pulmonar obstructiva cró nica (EPOC)
· Enfermedad intersticial pulmonar di fusa (autoinmune)
· Neumoconiosis
· Hipertensión pulmonar primaria
2. Alteraciones de la caja torácica
· Cifoescoliosis (degenerativa)
· Incompetencia neuromuscular
· Obesidad excesiva (síndrome de Pickwick)
3. Alteraciones de la ventilación de origen central
· Hipoventilación alveolar primaria o idiopática
· Hipoxia crónica por disminución de oxígeno ambiental ("mal de
montaña" crónico)
· Síndrome de apnea del sueño de etiolo gía central.
CUADRO CLÍNICO Y
DIAGNOSTICO
Los pacientes presentan disnea y fatigabilidad fácil,
dependiendo sobre todo de la gravedad de la hipertensión pulmonar. La disnea
resulta de la disminución de la dis tensibilidad pulmonar en la mayor parte
de los casos, y la fatiga se debe a disminución del gasto cardíaco.
Otra manifestación clínica asociada a impor tante hipertensión pulmonar es el
síncope síntoma de mal pronóstico pues indica hi pertensión pulmonar
extrema; se observa más frecuentemente en hipertensión pulmo nar primaria.
Otros síntomas que se presentan son el dolor precordial de tipo
anginoso y dolores torácicos sin este carácter. Algunos pacien tes pueden
presentar manifestaciones de isquemia cerebral transitoria ,
desencadenadas sobre todo por el ortostatismo que disminuye el gasto cardíaco
del ventrículo derecho y secundariamente disminuye el flujo cerebral por reducción
del gasto cardía co izquierdo.
Al examen físico los hallazgos más característicos son:
· Reforzamiento del componente pulmonar del II ruido. En casos de
hipertensión acentuada puede palparse el cierre de la sigmoidea pulmonar a
nivel del segundo espacio intercostal y línea paraesternal izquierda.
· Chasquido protosistólico pulmonar. Un impulso paraesternal izquierdo del
III y V espacios intercostales izquierdos.
· Se puede auscultar soplo diastólico decre ciente por dilatación del anillo
valvular (soplo de Graham-Steel) en el foco pulmonar, debido a insuficiencia
pulmonar funcional.
· La hipertrofia del ventrículo derecho se asocia a la presencia de IV ruido.
· Aparición de onda "a" prominente en el pulso yugular.
· La dilatación del ventrículo derecho pro voca dilatación del anillo
valvular tricuspídeo, apareciendo soplo sistólico que aumenta con la
inspiración profun da, y ondas "v" prominentes en el pulso yugular.
Cuando el fenómeno de insufi ciencia tricuspídea es muy importante, se
produce pulso hepático sistólico.
· Cuando aparece insuficiencia cardíaca derecha, se encuentran cardiomegalia,
taquicardia, ritmo de galope y signos de hipertensión venosa sistémica
(plétora yu gular, hepatomegalia congestiva y edemas).
ESTUDIOS DE GABINETE
Electrocardiograma: Es un buen auxiliar diagnóstico y puede
mostrar signos de creci miento auricular derecho (P pulmonale), desviación a
derecha del eje eléctrico de QRS y signos de hipertrofia ventricular derecha
(predominio de R en el QRS de V1, con inversión de la onda T y depresión de
ST en V1, V2, V3).
Radiografía de tórax: Se observa prominencia del arco pulmonar
en el perfil izquier do del corazón, vasos pulmonares parahiliares de mayor
calibre y proyectados hacia la periferia. En la proyección oblicua izquierda
an terior se puede ver crecimiento de las cavidades derechas y del tronco de
la arteria pulmo nar en la oblicua derecha anterior.
Aparecen también frecuentemente signos radiológicos de la neumopatía
subyacente.
Ecocardiografía: Es de gran utilidad para corroborar el
diagnóstico de cardiopatía pulmonar, ya que permite visualizar hipertrofia y
dilatación del ventrículo derecho, dila tación de la aurícula derecha, y
asimismo, ofrecer información acerca de las causas car díacas de hipertensión
pulmonar. Asimismo , con el sistema Doppler se puede calcular la presión
sistólica de la arteria pulmonar
Cateterismo cardíaco: No todos los pa cientes pueden ser sometidos
a este procedimiento ya que existen contraindicaciones específicas para este
tipo de estudio. El cateterismo cardíaco derecho es el método indicado para
el diagnóstico y el estudio de la magnitud de la cardiopatía pulmonar, sobre
todo en caso de hipertensión pulmonar grave .
TRATAMIENTO
La poliglobulia es consecuencia del descenso de la oxigenación. El riñón
responde aumentando la secreción de eritroproyetina lo que lleva al
incremento de la masa eritrocitaria. Las arterias pulmonares aumentan su presión
como conse cuencia de vasoconstricción refleja y a largo plazo se deteriora
la función del ventrículo dere cho. De ahí que el mejor tratamiento de estas
dos entidades sea la administración de oxígeno a largo plazo para revertir
los efectos de la hipoxemia. Cuando el hematocrito alcanza ci fras muy
elevadas (superiores a 60%), es posible que aumente la viscosidad sanguínea
lo que a su vez originará un mayor aumento de la presión arterial pulmonar,
deterioro ventricular derecho y disminución del flujo cerebral.
En estos casos de policitemia secundaria a hipoxemia de evolución crónica, el
mejor trata miento es la administración de oxígeno por puntas nasales durante
la noche (2 litros por minuto).
En el tratamiento del "cor pulmonale", además de oxigenoterapia y
medicación broncodilatadora, se recomiendan dieta hiposódica y diuréticos. En
estos casos "el mejor diurético es el oxígeno". La digital se
recomienda únicamente cuando exista falla ventricular izquierda o arritmias
susceptibles de mejorar con ella.
CARDIOPATIA PULMONAR AGUDA (TROMBOEMBOLIA PULMONAR O COR PULMONALE
AGUDO)
El tromboembolismo pulmonar es más frecuente de lo que se piensa
clínicamente, pudiendo obser varse en 10 a 30% de las autopsias realizadas en
adulto s. De ahí que sea una patología que deba sospechar se frente a cuadros
clínicos sugerentes o complicaciones que puedan surgir en diversas
condiciones patológicas
Esta patología aparece especialmente en pacientes por arriba de los 60 años
que padecen enfermedades pulmona res crónicas, cardiopatías, o ambas, en
relación a factores de riesgo. Su frecuencia en pacientes que han sido someti
dos a cirugía alcanza de 0.1 a 1%. Aparece la tromboem bolia pulmonar más
frecuentemente en pacientes hospitaliza dos y sometidos a reposo en decúbito
prolonga do.
FISIOPATOLOGIA
La etiología más común de cor pulmonale agudo es la obstrucción súbita de la
circula ción pulmonar por trombos embolizados desde sitios distantes. El
sitio común de origen de las embolias son trombos alojados en las venas
profundas de las extremidades inferiores y los factores que predisponen al
desarrollo de trombosis venosa profunda son los siguientes:
- Historia de
trombosis venosa previa
- Historia de flebitis
de diversas etiologías
- Procedimientos
quirúrgicos
- Trauma de
extremidades inferiores
- Decúbito prolongado
- Insuficiencia
cardíaca congestiva
- Neoplasias malignas
(incluyendo las ocultas)
- Embarazo
- Anticonceptivos
orales
- Obesidad
- Edad avanzada
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El sitio común de origen
de las embolias pulmonares son trombos alojados en las venas profundas de
las extremidades inferiores. Los síntomas más constantes y comunes son el
dolor torácico y la taquipnea además de tos, disnea, hemoptisis,
diaforesis, angustia, síncope, estertores pulmonares, reforzamiento del II
ruido cardíaco pulmonar, taquicardia y fiebre.
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Otras causas de tromboembolismo pulmo-nar son: lesiones vasculares,
alteración de los mecanismos de coagulación (deficiencia congénita de
antitrombina III), embolia de líquido amniótico, embolia gaseosa, embolia
grasa y embolias tumorales.
CUADRO CLINICO Y DIAGNOSTICO
El síntoma más constante es el dolor torácico de tipo pleurítico (82 a
85% de los casos). Son frecuentes la angustia , tos, disnea,
hemoptisis, diaforesis y síncope.
Entre los signos físicos el más común es la taquipnea (87 a 95%), espasmo
bronquial , aumento del componente pulmonar del II ruido , taquicardia
inexplicable. Un tercio de los pacientes puede presentar ritmo de
galope .
En resumen puede decirse que los sínto mas y signos de la tromboembolia
pulmonar son sumamente inespecíficos aunque debe ser un diagnóstico de
sospecha frente a con diciones de riesgo como las que han sido señaladas
anteriormente.
ESTUDIOS DE GABINETE
Electrocardiograma: Las alteraciones pue den ser sumamente
variables y los principales hallazgos son:
· Trastornos del ritmo:
Extrasístoles auriculares, supraven -triculares y ventriculares
Fibrilación auricular
Alteraciones de QRS
Eje eléctrico a derecha
Bloqueos de rama derecha (incompleto, completo)
· Alteraciones de ST-T
· Sobrecarga aguda de ventrículo derecho tiene una baja sensibilidad y para
el diagnóstico de embolia pulmonar
Radiografía de tórax: Pueden encontrarse las siguientes
alteraciones:
· Zonas de infarto pulmonar (consolidación)
· Oligohemia localizada (15%)
· Cambios en el tamaño y distribución de los vasos pulmonares
· Alteraciones en el tamaño y configuración cardíacos
· Pérdida de volumen pulmonar: Es un sig no común (41%) (diafragmas elevados).
· Crecimiento de un vaso hiliar pulmonar de calibre considerable (signo del
nudillo 23%).
· Lo más frecuente es la normalidad del estudio.
Procedimientos especializados: Son los pro cedimientos más
definitivos para el diagnóstico:
· Centellografía ventilatoria y perfusoria pul monar: Muy sensible pero poco
específica.
· Arteriografía pulmonar: Es el método más específico.
· Presión parcial de oxígeno arterial: Sensi ble pero poco específico.
· La hipoxemia (PO2 menor de 60 mmHg) acompañada de alcalosis respiratoria es
de gran valor para sospechar el diagnóstico.
TRATAMIENTO
El tratamiento de la tromboembolia pulmonar se debe dirigir hacia 2 aspectos
importantes:
1. Eliminar la obstrucción vascular pulmonar, restituyendo la
perfusión capilar pulmonar.
2. Evitar o prevenir la recurrencia del evento.
La administración de anticoagulantes ha reducido la mortalidad de la
tromboembolia pulmonar de 25 a 5%. Se recomienda, en au sencia de
contraindicaciones heparina intravenosa en dosis de 10,000 unidades en
infusión continua a razón de 1000 U.I./hora; se ajusta la dosis para mantener
el tiempo de coagulación al doble del normal. El control del efecto
anticoagulante se hará mediante la de terminación seriada del tiempo de
coagulación y se continuará hasta que no exista evidencia de actividad
tromboembólica, lo que ocurre en la mayoría de los casos en 8 días. Se
recomien da continuar la anticoagulación por vía oral con cumarínicos por 3 a
6 meses. Recordar que el antagonista de la heparina es el sulfato de
protamina que debe administrarse frente a complicaciones de la coagulación en
dosis equi valente a la última de heparina administrada.
En la actualidad se utiliza con éxito la trombolisis por vía intravenosa:
estreptoquinasa 250,000 V.I. en dosis inicial por vía I.V., seguida de
100,000 U.I. hora o activador tisular del plasm inógeno: 15 mg I.V. en dosis
inicial seguida de 50 mg. en 30 minutos y 35 mg. en los siguientes 30
minutos. En aquellos pacientes con grave hipertensión pulmonar de evolución
subaguda o crónica se está reali zando la tromboendarterectomía pulmonar cada
vez con más éxito.
La tendencia actual frente a la posibilidad de fenómenos tromboembólicos, es
la preven ción en pacientes de alto riesgo mediante la aplicación de heparina
de bajo peso molecular, a razón de 7,500 U.I. por vía subcutánea.
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