INTRODUCCIÓN
La esencia en el cuidado del
paciente críticamente enfermo está sustentada en asegurar un adecuado
aporte de oxígeno y nutrientes a las células con el fin de soportar
un metabolismo aerobio. La presentación de este escrito tiene como
fin proporcionar una idea global para el anestesiólogo del manejo
del paciente hemodinámicamente inestable y las maniobras diagnósticas
y terapéuticas esenciales para lograr esta meta.
Cuando el aporte de oxígeno hacia las células
se encuentra limitado, la función normal de las mismas se ve afectada,
y la muerte de éstas puede ocurrir. Por lo tanto mantener un adecuado
aporte de oxígeno (DO2) representa un invaluable objetivo
terapéutico.
Para el anestesiólogo no es algo nuevo que se
someta a cirugía un número cada vez mayor de pacientes con alto
riesgo anestésico-quirúrgico, lo cual representa pacientes con cierto
grado de disfunción en uno o más órganos de la economía, y enfermos
de edad avanzada. Gracias al avance en la biomedicina se practican
procedimientos cada vez más complejos, y siempre existe el riesgo
de desarrollar durante el perioperatorio complicaciones mayores.
Un buen número de estos pacientes deberán ingresar a la Unidad de
Cuidados Intensivos (UCI) donde se debe continuar el manejo integral
del paciente, en el cual muchas veces tiene que intervenir el anestesiólogo.
Con este fin se presentan algunos lineamientos del cuidado de medicina
crítica del paciente potencial y/o gravemente enfermo. El objetivo
es evaluar y mejorar el aporte de oxígeno a los tejidos.
Para llevar a cabo una adecuada entrega de oxígeno
frecuentemente nos enfrentamos a grandes retos que pueden hacer
formidable esta tarea: 1) grandes déficits de volumen causados por
hemorragia o pérdidas a tercer espacio, 2) presencia de disfunción
cardiaca por trauma directo o como parte del síndrome de disfunción
orgánica múltiple (SDOM), 3) la exagerada necesidad de substratos
en el paciente convaleciente con daño multisistémico, infección
mayor, o el síndrome de respuesta inflamatoria sistémica (SIRIS).1
Aunado a lo anterior el paciente en estatus postquirúrgico inmediato
presenta retos adicionales ya que un gran
|
número
de variables se presentan que hacen la evaluación de la función
orgánica más compleja (e.g. hipotermia, posición del paciente, dolor,
ansiedad, estímulos nocivos). En general los pacientes se presentarán
con un estado hipermetabólico, en el que un aporte de oxígeno “normal”
bien puede mostrar signos de hipoperfusión.2,3
EL ESTADO DE CHOQUE
Podemos definir el estado de choque como aquel en que la perfusión
a los tejidos con oxígeno y nutrientes es inadecuada para soportar
la función celular. Como lo definió Simeone,4
el estado de choque ocurre cuando “el gasto cardiaco es insuficiente
para llenar el árbol arterial con sangre con la suficiente presión
para proveer a los órganos y tejidos con un adecuado flujo sanguíneo”.
Hay una respuesta desordenada del organismo a un balance inapropiado
entre el aporte de substratos y la demanda a nivel celular.5
Bioquímicamente, un aporte de oxígeno deficiente
genera metabolismo anaerobio y una excesiva producción de ácido
láctico.6 Clínicamente
los pacientes presentan alteración del sensorio, oliguria, taquicardia,
acidosis metabólica, y finalmente hipotensión arterial, como un
signo tardío. Cada uno de estos signos pueden manifestarse en las
tres categorías mayores de hipoperfusión funcional: 1) déficit de
volumen, 2) disfunción miocárdica, y 3) sepsis/SIRIS. Cada una de
estas alteraciones lleva a una inadecuada perfusión como vía final
común al estado clínico llamado choque (Cuadro
10).
Los pacientes que sobreviven a un episodio inicial
de choque pueden desarrollar de manera subsecuente disfunción orgánica,
que puede presentarse horas o días después del evento traumático.7
La disfunción celular que lleva a la falla orgánica puede tener
dos orígenes: 1) por aporte inadecuado de oxígeno, o bien 2) por
efectos de mediadores neurohumorales liberados por células blancas
después de un episodio de choque o lesión crítica. Como la mayoría
de las cosas en medicina, la prevención más que el tratamiento de
la falla orgánica relacionada con el estado de choque es fundamental
en terapia intensiva. Por lo tanto no dejaremos de insistir que
en el área de trauma, el tratamiento quirúrgico expedito es fundamental
para tratar el choque derivado de hemorragia, neumotórax, o tamponade
cardiaco.
|
|
Para
el aneste-siólogo no es algo nuevo que se someta a cirugía
un número cada vez mayor de pacientes con alto riesgo anestésico-
quirúrgico.
Los pacientes que sobreviven a un episodio inicial de choque pueden
desarrollar de manera
subsecuente disfunción orgánica. |