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Si
existe un neumotórax, éste debe ser tratado de inmediato
con aguja en segundo espacio o con un tubo de toracotomía
Si se preveen alteraciones en la ventilación, debe insertarse
un catéter arterial para la medición
frecuente de gases en sangre y pH.
La medición de la presión arterial es el punto clave
de la vigilancia
hemo-dinámica.
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Si existe un neumotórax, éste debe ser tratado
de inmediato con aguja en segundo espacio o con un tubo de toracotomía
antes de comenzar la ventilación con presión positiva y evitar la
progresión de un neumotórax a tensión. En el caso de un tamponade
cardiaco es imperativo puncionar con aguja el pericardio a la brevedad.
Si el tiempo lo permite se puede pensar en los
pacientes de mayor riesgo hacerles pruebas de función pulmonar buscando
obstrucción o restricción.10
La enfermedad obstructiva de las vías aéreas aumenta el riesgo de
complicaciones pulmonares a pesar de que la PaCO2 en
reposo sea normal. La retención del bióxido de carbono aumenta con
mucho este riesgo.43 La
enfermedad pulmonar restrictiva que se caracteriza por disminución
de la capacidad pulmonar total, puede complicar muchos casos en
el postoperatorio. La disminución en la fuerza de los músculos respiratorios
que se refleja en la reducción de la capacidad vital forzada (CVF)
y de la fuerza inspiratoria máxima (FIM), dificultan la separación
del ventilador del paciente de la ventilación mecánica.
La valoración de los pacientes con insuficiencia
respiratoria que reciben ventilación mecánica debe incluir la determinación
de gases en sangre, considerándose la fracción inspirada de oxígeno
(FiO2) pudiendo estar con presión positiva al final de
la espiración (PEEP), frecuencia respiratoria, volumen corriente,
presión inspiratoria máxima y frecuencia y patrón de flujo inspiratorio.
La información respecto al modo de ventilación empleado también
es importante para poder determinar requerimientos y limitaciones
que afectan el cuidado continuo del paciente durante su transporte
y en el quirófano.
Medidas terapéuticas
Si se preveen alteraciones en la ventilación, debe insertarse un
catéter arterial para la medición frecuente de gases en sangre y
pH. La hipoxemia se corrige con oxígeno
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suplementario.
Si el tratamiento con una cánula nasal o mascarilla es insuficiente
está indicado intubar al paciente e iniciar ventilación mecánica.
También puede requerirse la intubación para control de la vía aérea
en pacientes con riesgo de aspiración pulmonar. Durante el periodo
perioperatorio, la FiO2 debe mantenerse tan alta como
sea necesario para revertir la hipoxemia. En este tipo de pacientes
debe iniciarse la PEEP aumentándola en forma gradual para mejorar
la oxigenación.49 Las
presiones muy altas pueden ocasionar neumotórax o disminución del
gasto cardiaco.19
Deberá realizarse fisioterapia pulmonar pre y
postoperatoria sobre todo para abrir zonas de atelectasia y para
eliminar secreciones. En pacientes intubados se pueden eliminar
tapones de moco por broncoscopia, restableciendo así la permeabilidad
de la vía aérea y el volumen pulmonar. Se pueden usar broncodilatadores.
Si se sospecha o demuestra infección pulmonar deberán emplearse
antibióticos.
CIRCULACIÓN
En el paciente grave la combinación de la inducción anestésica,
hipotensión o hipertensión y pérdida transoperatoria de sangre o
líquidos puede precipitar el colapso circulatorio. Para prevenirlo,
la evaluación hemodinámica preoperatoria debe incluir la valoración
de: 1. Volumen intravascular, 2. Función del miocardio y 3. Tono
vasomotor (Cuadro 20).
La medición de la presión arterial es el punto
clave de la vigilancia hemodinámica. La hipotensión (presión sistólica
menor de 90 mm Hg) con alteración de la perfusión tisular, debe
ser tratada en forma agresiva remplazando el volumen en forma apropiada,
mejorando la función cardiaca, o con ambas maniobras. Todo paciente
en quien se diagnostique o sospeche enfermedad coronaria debe contar
con un electrocardiograma basal, que también será útil para el diagnóstico
de isquemia o arritmias.
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