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Dado
que todos los agentes anestésicos pueden deprimir la función
cardio-vascular el anestesiólogo debe de estar preparado
para ajustar o iniciar tratamiento de sostén con inotrópicos
y/o vaso-dilatadores.
A pesar del óptimo cuidado, el estado respiratorio y cardio-vascular
suele deteriorarse en los pacientes durante su transporte.
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En caso de trauma hacer una óptima ventilación y mantener la hemodinamia
para que el cerebro mantenga un flujo sanguíneo cerebral adecuado
50 ml/100g/min y una presión intracraneal menor de 20 mm Hg que
permita una presión de perfusión cerebral óptima y de esta manera
la autorregulación de la circulación cerebral.
PREPARACIÓN EN EL QUIRÓFANO
Los monitores deberán estar listos en el quirófano, al igual que
la máquina de gasto cardiaco a través de el catéter de la arteria
pulmonar. Deben de haber bombas de infusión. El paciente deberá
de ser transportado al quirófano,21
con vigilancia y/o apoyo de la función respiratoria por medio de
una fuente de oxígeno y dependiendo del caso un oxímetro de pulso
de baterías para conocer la saturación de la Hb. Desde el punto
de vista cardiaco, un cardioscopio también de baterías y un equipo
para tomar la presión en forma no invasiva.52
Si el paciente está bajo tratamiento con inotrópicos, vasodilatadores
o cualquier otro fármaco se debe de mantener el goteo intravenoso
con exactitud y seguridad.
La desaturación arterial de oxígeno puede causar
arritmias, hipotensión e incluso paro cardiaco, para lo cual se
debe de estar preparado en los pacientes en estado crítico muy graves.6
CONSIDERACIONES ANESTÉSICAS
El cuidado de los pacientes en estado crítico durante la cirugía
representa diversos retos para el Anestesiólogo, incluyendo: 1.
Posibles cambios en el área cardiovascular y respiratoria antes,
durante y después del procedimiento anestésico; 2. Los problemas
potenciales relacionados con la selección de los agentes anestésicos
y drogas adyuvantes.
Función respiratoria y cardiovascular
A pesar del óptimo cuidado, el estado respiratorio y cardiovascular
suele deteriorarse en los pacientes durante su transporte. Este
deterioro se exacerba por los movimientos del paciente al transferirse
de una cama a la mesa de operaciones. Al llegar al quirófano el
paciente debe de conectarse rápidamente a todos los sistemas de
monitoreo, al igual que si llega intubado y con ventilación controlada
aplicarle el ventilador a la brevedad, realizando de nuevo una evaluación
completa de ambas funciones. Como siempre el inicio de cualquier
procedimiento anestésico representa la fase más crítica pues el
paciente en estado crítico como se ha visto a través del presente
capitulo tiene labilidad en uno o varios sistemas y se le debe aplicar
la técnica que con buena planeación
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se
adapte en particular a cada paciente. El monitoreo que en estos
pacientes debe ser suficiente e invasivo se complementará con la
punción arterial, al igual que un catéter en la arteria pulmonar
para medir gasto cardiaco, cuña y saturación venosa. La oximetría
y capnografía deberán sistemáticamente acompañar este perfil. Una
vez estabilizado y con el monitoreo intenso se posicionará al paciente
para la cirugía siendo menester recordar que los cambios de posición
por si mismos pueden alterar la función cardiovascular y respiratoria.
Durante el transanestésico la observación deberá ser muy estrecha
y se determinarán gases en sangre arterial y/o venosa dependiendo
del caso, al igual que determinaciones seriadas (horarias) de glucemia
por dextrometría y Ht capilar que pueden darnos la pauta para ajustes
transanestésicos de gran importancia. La diuresis y el cálculo estricto
del sangrado y pérdidas hídricas enmarcarán el control de líquidos
normado por los ingresos con cristaloides y en su caso la reposición
sanguínea si amerita. En algunos casos se emplearán coloides o sintéticos
como expansores de plasma, hipertónicos y gelatinas o almidones.
Dado que todos los agentes anestésicos pueden
deprimir la función cardiovascular el anestesiólogo debe de estar
preparado para ajustar o iniciar tratamiento de sostén con inotrópicos
y/o vasodilatadores. Puede ser necesario mantener un control estrecho
de la presión de perfusión coronaria y frecuencia cardiaca en enfermos
isquémicos coronarios para optimizar la relación aporte-demanda
de oxígeno al miocardio. Debe corregirse también la reducción de
las resistencias vasculares sistémicas con la administración de
anestésicos. Por otro lado debe de contarse con una infusión de
nitroglicerina en pacientes con cambios electrocardiográficos o
hemodinámicos causados por isquemia.28
Es por supuesto que dependiendo de cada caso se insistirá en una
u otra medida ya que el panorama del paciente gravemente enfermo
y en estado crítico cuenta con una multiplicidad de alteraciones
que condicionará nuestro criterio y procedimiento a seguir.
AGENTES ANESTÉSICOS
Como se puede advertir por lo complejo y múltiple de los padecimientos
no tendríamos espacio en este texto para dar un perfil de los fármacos
y técnicas en cada caso particular, por tanto solamente se harán
algunas consideraciones sobre los agentes y ciertos criterios que
pueden ser de mucha utilidad en el manejo del paciente en estado
crítico.
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