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Los
fármacos atraviesan las membranas biológicas por simple difusión.
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Otro
factor que influye en la transferencia placentaria es la vía de administración
del fármaco, siendo la intravenosa la primera y después en orden de vascularidad,
paracervical, peridural caudal, peridural lumbar, intramuscular, y subaracnoidea.
La solución con epinefrina, vasoconstrictor local que se añade a los anestésicos
locales reduce su absorción en un 30 a 40%.
El metabolismo y la eliminación de estos fármacos son
factores importantes, porque de ellos depende la concentración y el tiempo
disponibles para el contacto placentario con la droga; sustancias como la
succinilcolina o la 2-cloroprocaína, son rápidamente metabolizadas en el
plasma, y por lo tanto están poco tiempo en contacto con la placenta con
mínima transferencia. Un medicamento que permanece por un tiempo prolongado
en concentraciones altas, pasará la barrera placentaria y alcanzará niveles
fetales altos como es con la meperidina que se metaboliza lentamente (entre
2 a 4 horas) y además su metabolito la normeperidina tiene doble toxicidad
y la mitad de analgesia; este metabolito permanece en el neonato hasta por
62 horas, dando una valoración neuroconductual anormal del recién nacido.
El grado de fijación a proteínas de un fármaco influye
en el paso placentario; entre más unido esté a proteínas menos cantidad
pasará a través de la placenta, como sucede con la bupivacaína que tiene
una mayor afinidad a proteínas. Todos los anestésicos locales y los opioides
son bases débiles, con un relativo grado bajo de ionización y considerable
liposolubilidad, en contraste con los relajantes musculares que son menos
liposolubles y más ionizados y su rango de transferencia placentaria es
más limitado.
Las concentraciones relativas de los fármacos existentes
en ionizados y no ionizados pueden ser determinadas por la ecuación de Henderson-Hasselbalch.
pH = pka + Log (base) (catión)
La proporción de la base del catión, puede hacerse de
particular importancia con los anestésicos locales, porque la forma no ionizada
penetra la barrera tisular, por cuanto la forma ionizada es farmacológicamente
activa en el bloqueo de la conducción nerviosa. La pka es el pH en el que
la concentración de la base libre y el catión son iguales. En los anestésicos
locales amida el pka es de 7.7-8.1 que es cercano al pH fisiológico; ese
cambio en la posición bioquímica materno fetal es muy significativo y altera
la proporción
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de la
presentación ionizada y no ionizada de la droga.
Los fármacos atraviesan las membranas biológicas por
simple difusión; los rangos son determinados por el principio de Fick:
Q/T = KA (Cm-Cf) /D
Donde
Q/T= rango de difusión, K= contraste de difusión, A= superficies disponibles
para el cambio, Cm= concentración materna, Cf= concentración fetal, D= el
grosor de la membrana. La constante de difusión (K) del fármaco depende
de las características fisicoquímicas, tal como el peso molecular, solubilidad
a los lípidos y el grado de ionización. El incremento en el peso molecular
impide el paso a través de la placenta esto es a mayores de 500 daltons,
encontrando que todos los anestésicos locales y los barbitúricos están en
el rango de 100-350 daltons; los que tienen entre 500-1000 pasan lentamente
y los que tienen más de 1000 daltons como la heparina y la insulina no pasan
la barrera placentaria. Un mayor grado de solubilidad a los lípidos favorece
el paso placentario; los narcóticos, el diacepam, los barbitúricos y los
anestésicos halogenados son altamente liposolubles.
Todos los medicamentos utilizados en la analgesia - anestesia
obstétrica pasan la barrera placentaria; para nuestra fortuna, se pueden
usar dosis terapéuticas sin causar efectos nocivos en el producto normal,
esto es debido a diversos factores. Una vez que la droga esté del lado fetal,
se unirá a las proteínas, siendo esto en menor cantidad que en la madre,
por lo que habrá mayor cantidad de droga libre en el plasma. Así mismo,
las drogas que son altamente liposolubles, por ejemplo, la bupivacaína,
se fijarán a los tejidos rápidamente, y esto dará una disminución en su
concentración plasmática. Por último, la fracción no ionizada materna, es
la que cruza la placenta y al llegar a la sangre fetal, que tiene un pH
más bajo (7.32 a 7.38), una mayor cantidad se ioniza y ésta no regresa al
lado materno. A este fenómeno se le llama “atrapamiento iónico”. La mayor
concentración plásmatica fetal se encuentra en la vena umbilical, que llega
al hígado donde se le extrae una cantidad considerable, por metabolismo,
como sucede con el tiopental, halotano y lidocaína. A pesar de que la actividad
enzimática fetal es menor que la del adulto, a partir de la 14ª semana,
el feto ya almacena cantidades considerables de citocromo P-450 y NADPH
citocromo c reductasa, por lo que se deduce que el feto prematuro ya puede
metabolizar medicamentos tales como los anestésicos locales. |