El
embarazo, trabajo de parto y parto van acompañados de cambios fisiológicos
importantes, que el anestesiólogo obstetra debe conocer para la adecuada
realización de su trabajo.
Debemos recordar que existen circunstancias que hacen
que la paciente obstétrica sea diferente a la no obstétrica y que pueden
influir directa o indirectamente en la técnica anestésica.
La deformación de la imagen corporal, la fatiga, trastornos
del sueño, temores e inestabilidad emocional hacen más difícil el manejo
de la paciente embarazada.
Siempre se debe tener en mente que durante el embarazo,
nuestra obligación es responder por la vida de dos seres humanos. Que la
influencia hormonal en la mujer embarazada es responsable de grandes cambios
en el organismo.
La anestesia regional en la mujer embarazada, además
de ser un procedimiento a ciegas, debe vencer obstáculos físicos por el
volumen crecido del abdomen, que la elección de la anestesia depende de
los deseos de la embarazada, de las necesidades obstétricas y del criterio
del anestesiólogo, y que además no hay horario fijo para su atención la
mayoría de las veces. Y que ocurren cambios fisiológicos y anatómicos muy
importantes durante el embarazo, parto y puerperio.
Se revisarán las alteraciones fisiológicas más importantes
que ocurren en el curso del embarazo normal y las implicaciones de estos
cambios en el manejo anestésico.
Muchos de estos cambios son beneficiosos, como es el
incremento del volumen sanguíneo, que permite o tolera pérdidas importantes
de sangre durante |
el nacimiento,
y puede ser de gran ayuda para que la embarazada soporte el estrés del nacimiento.
Otros sin embargo, como la compresión aorta cava, tienen desventajas y pueden
ser riesgosas para la madre y el feto.
CAMBIOS RESPIRATORIOS
Los cambios respiratorios pueden iniciar a partir de la cuarta semana de
gestación y son de especial preocupación para el anestesiólogo (Cuadros
1 y 2). La ventilación aumenta durante
el embarazo, y un acortamiento de la respiración puede presentarse hacia
el término. La congestión nasal, cambios en la voz y síntomas de infección
del tracto respiratorio superior son comunes a causa del edema en la faringe
nasal y oral y en la tráquea (debido a congestión capilar de la mucosa).
La vía aérea se puede comprometer si estos cambios son
exacerbados por una infección del tracto respiratorio superior, sobrecarga
de líquidos y edema.
Las mucosas del tracto respiratorio son friables y la
colocación de un tubo en la vía aérea y la laringoscopia pueden derivar
en trauma y sangrado. El edema de la faringe y laringe puede disminuir el
área glótica. El uso de un tubo endotraqueal pequeño (7.0-7.5) es prudente.
Un mango corto de laringoscopio es útil cuando los senos crecidos de la
paciente impiden la laringoscopia con un mango común.
El diafragma se eleva hasta 4 cm, pero hay un aumento
compensatorio de 2 cm en los diámetros anteroposterior y transverso y un
ensanchamiento de las costillas, por lo que la caja torácica se aumenta
en 5 a 7 cm. |
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El
embarazo, trabajo de parto y parto van acompañados de cambios fisiológicos
importantes, que el anestesiólogo obstetra debe conocer para la adecuada
realización de su trabajo.
Los cambios respiratorios pueden iniciar a partir de la cuarta semana de
gestación y son de especial preocupación para el anestesiólogo. |