PAC ANESTESIA-1 B2

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La dilatación cervical y el legrado uterino es una de las intervenciones ginecológicas más frecuentes que puede ser llevada a cabo mediante anestesia general, regional o local.


La duración de la cirugía desempeña un papel fundamental en la elección de la técnica anestésica.
PROCEDIMIENTOS GINECOLÓGICOS MÁS FRECUENTES. DILATACIÓN CERVICAL Y LEGRADO UTERINO

La dilatación cervical y el legrado uterino es una de las intervenciones ginecológicas más frecuentes que puede ser llevada a cabo mediante anestesia general, regional o local. En los Estados Unidos donde se practica esta intervención para la interrupción voluntaria del embarazo se emplea el bloqueo paracervical por ser una técnica útil por muchas razones. La técnica es relativamente sencilla y contribuye de forma significativa a su rápida y segura recuperación. Cabe mencionar que los riesgos de esta técnica no deben ser despreciados ya que se han reportado cinco casos de muerte con esta técnica por reacciones de toxicidad en pacientes sometidas a interrupción del embarazo, por lo que es imprescindible disponer del equipo completo de reanimación en todo momento. Se recomienda el empleo de lidocaína al 1% en volúmenes no mayores a los 40 ml (400mg) agregándoles adrenalina.
    La anestesia general sigue siendo una de las alternativas más seguras y confiables para llevar a cabo estos procedimientos. Con los anestésicos intravenosos como el propofol, se cumplen bien los requerimientos para efectuar en forma eficaz estas intervenciones sobre todo en los casos donde se debe completar la evacuación uterina, como los abortos incompletos o en evolución, teniendo cuidado con los cambios en la presión arterial la cual es determinante para la elección del anestésico.
    El bloqueo epidural se recomienda para dilatación cervical y legrado uterino en pacientes con diagnóstico de «huevo muerto retenido» y la facilidad de maniobrar el cérvix sin las prisas y riesgos que en ocasiones representa el empleo de anestesia general.

CIRUGÍA VAGINAL MAYOR BAJO ANESTESIA REGIONAL

Debe separarse en dos categorías, según que se incluya, o no, la sección o ligadura de los pedículos ováricos (como en la histerectomía vaginal). Debido a que tienen una inervación adicional desde D10, requiere una anestesia regional hasta dicho nivel. Pueden estar indicados los bloqueos epidural lumbar o caudal o subaracnoideo, siempre que no existan contraindicaciones. Los anestésicos locales empleados con mayor frecuencia para la anestesia epidural lumbar y caudal son la lidocaína al 2% en volúmenes de 20 a 30 ml
con adrenalina al 1:200 000 o bupivacaína al 0.5 - 0.75 %.
    En las intervenciones vaginales que no incluyen estructuras ováricas, resulta adecuada una anestesia caudal obteniéndose excelentes resultados con menores cantidades de anestésicos locales. A pesar de una adecuada analgesia conseguida, la mayoría de las pacientes requiere una sedación ligera con dosis pequeñas de hipnóticos, sedantes o analgésicos sistémicos disminuyendo con esto el cansancio y la tensión nerviosa durante el procedimiento quirúrgico. Algo que casi nunca se menciona en los escritos es el bloqueo fallido o inadecuado, por lo tanto muchas veces el anestesiólogo en entrenamiento o inexperto en estas técnicas se torna angustiado en las salas de operaciones sin razón.
    En la actualidad se describen técnicas anestésicas combinadas como la anestesia regional más anestesia general «ligera» que conjuga y disminuye a la vez los requerimientos de ambas técnicas.

CIRUGÍA GINECOLÓGICA INTRA-ABDOMINAL

La mayoría de estas intervenciones se pueden realizar bajo anestesia regional. La duración de la cirugía desempeña un papel fundamental en la elección de la técnica anestésica, ya que algunas de ellas pueden ser muy prolongadas y provocar malestar a las pacientes por mantenimiento prolongado en la misma posición; el bloqueo epidural lumbar continuo es el más utilizado. Una contraindicación relativa es en las intervenciones para extraer grandes tumores ováricos o uterinos, ya sea por síndrome de hipotensión supina, dificultad en las maniobras de escisión de los tumores infiltrantes por cáncer, hemorragias y sobre todo a las molestias de las pacientes causadas por dichas maniobras y eventos. A pesar de los beneficios que representa el bloqueo epidural continuo (reducción de sangrado, mínima interferencia en la motilidad intestinal y analgesia epidural postoperatoria), es conveniente suplementar el bloqueo regional con anestesias generales superficiales o ligeras, evitando la hipoxia o la obstrucción de la vía aérea mediante el empleo de intubación endotraqueal o aplicación de mascarilla laríngea.
    En los casos en que se requiere una excelente relajación muscular o una adecuada analgesia perineal es de gran utilidad el empleo de la técnica combinada espinal y epidural (TCEE). Ésta ha sido diseñada para proporcionar la ventaja de cada una de las técnicas y evitar sus desventajas.

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