La
excepción se presenta en los carcinoides bronquiales, ya que su retorno
venoso va directamente a las venas pulmonares.5
Puede ocasionar hipertensión, taquicardia, broncoespasmo, despertar retardado
de la anestesia, hiperglucemia, aumento de la agregación plaquetaria y
desórdenes nutricionales.3, 6,
7 De las cininas el más conocido es
la bradicinina. Son potentes vasodilatadores, participan en los procesos
inflamatorios y predisponen a hipotensión, broncoespasmo y disturbios electrolíticos.6,
7 La liberación de histamina lleva
a hipotensión, taquicardia y broncoespasmo. Predomina en los carcinoides
gástrico y bronquial.6
TRATAMIENTO PERIOPERATORIO
Las drogas de elección son las que inhiben la síntesis, previenen la liberación
o bloquean la acción farmacológica de los mediadores (Cuadro
4).
El más útil es el acetato de octreótido. Es un análogo
de somatostatina de acción prolongada que bloquea la liberación de 5-HT,
los mecanismos intracelulares comunes para activación de monoamidas y a
los receptores de taquicininas en células humorales y normales. Corrige
el broncoespasmo y estabiliza la presión arterial en el perioperatorio.6
Esta droga debe estar disponible para uso profiláctico desde el preoperatorio,
para terapia de mantenimiento en el transoperatorio o para el manejo emergente
de una crisis carcinoide.8, 9
Se han usado preoperatoriamente ciproheptadina, ketanserina1,10
y aprotonina,11 pero no
siempre previenen las crisis intraoperatorias; el más útil es el octreótido
en la prevención y manejo de ellas.8
MANEJO ANESTÉSICO
El anestesiólogo puede estar involucrado en su atención, ya sea si son
sometidos a cirugía curativa con extirpación integral del tumor o cirugía
paliativa para manejo
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de complicaciones, resección de metástasis, disminución del tamaño del
tumor y la cantidad de péptido vasoactivo liberado (y en consecuencia controlar
los síntomas) o para reponer las válvulas cardíacas dañadas.13
Es básico conocer la fisiopatología del síndrome carcinoide
y su manejo perioperatorio, pues existe el riesgo de que se desencadene
una crisis carcinoide con inestabilidad hemodinámica y broncoespasmo.1,
3
Preoperatorio
Los exámenes incluirán electrolitos, pruebas de coagulación, función hepática
y renal.6 En caso de enfermedad
cardíaca carcinoide radiografía de tórax, ECG, ecocardiograma, PVC, catéter
cuidadoso en arteria pulmonar (por mayor predisposición a endocarditis)
o de Zwan Ganz.6
Las drogas útiles en la medicación preanestésica incluyen:
esteroides y antagonistas H1 y H2, en tumores carcinoides originados de
intestino anterior; bloqueadores de 5-HT, para los de intestino posterior1
y benzodiacepinas de acción corta (midazolam), ya que el estrés puede disparar
una crisis. Es de elección el uso de octreótido 100 - 150g/ SC c/ 8 - 12
horas según se requiera, desde 48 horas previas a la cirugía, el cual debe
continuarse en el transoperatorio.1,
9, 12
El monitoreo general incluye estetoscopio precordial,
ECG, PAM no invasiva, oximetría y capnografía. La presión arterial debe
vigilarse estrechamente y colocarse una línea arterial bajo anestesia local
previo a la inducción, ya que puede haber disminución severa durante este
periodo.9-13 Debe asegurarse hidratación
adecuada y medición de diuresis. La estimación del sangrado es difícil
porque la respuesta fisiológica a la hipovolemia está distorsionada por
los efectos hemodinámicos de la liberación de péptidos, además pueden ocurrir
grandes desviaciones de líquidos, por lo que si se anticipan grandes pérdidas
(como en cirugía hepática), colocar PVC.13
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Las
drogas de elección son las que inhiben la síntesis, previenen la liberación
o bloquean la acción farmacológica de los mediadores.
El monitoreo general incluye estetoscopio precordial, ECG, PAM no invasiva,
oximetría y capnografía. |