Si
se decide intubar bajo AG, es recomendable la técnica de secuencia rápida,
auxiliados con la maniobra de Sellick. Es útil la desnitrogenización del
paciente con O2 al 100%, en cuatro respiraciones profundas,
recordando que hacen fácilmente hipoxia, por los pobres almacenes de O2
y el rápido consumo del mismo. La dosis de fármaco inductor debe ser mayor
que para los pacientes normales, pero, deben valorarse los pacientes con
disfunción cardiovascular.1, 4
El agente inhalado de elección en la actualidad seria el desflurano o en
su defecto el sevoflurano o isoflurano, por su mínimo metabolismo. Para
procedimientos cortos el agente endovenoso de elección para inducción y
mantenimiento (cuando esté indicado) podría ser el propofol. La utilidad
del óxido nitroso es limitada ya que con frecuencia se necesita una concentración
elevada de O2 (FiO2) inspirado, con el objeto de
asegurar una adecuada oxigenación arterial. Si es necesario debe revertirse
el bloqueo neuromuscular, basados en un adecuado monitoreo de la relajación.
La extubación debe llevarse a cabo hasta que el paciente se encuentre bien
recuperado y completamente despierto, con control de su vía respiratoria
y que no esté hipóxico. La anestesia regional en el paciente con OM ofrece
algunos atractivos, aunque la grasa corporal impone su propia constelación
de dificultades. Puede haber dificultad para localizar los nervios periféricos.
La línea media de la espalda suele tener menos grasa que las porciones
laterales; los bloqueos subaracnoideos (BSA) o peridurales (BPD), pueden
no ser tan difíciles. Para el BSA se requiere 75 a 80% de la dosis que
en pacientes normales, pero pueden ser más variables que en los pacientes
normales.12 En pacientes con
OM sanos, el BSA a T5 produce poco cambio en la línea basal en volúmenes
respiratorios y gases sanguíneos.13
Si el bloqueo sube de T5 hay riesgo claro de compromiso respiratorio, sobre
todo en el paciente con enfermedad pulmonar preexistente. La alta extensión
del BSA, con el grado variable de bloqueo autónomo por arriba del nivel
somático, puede conducir a compromiso cardiovascular.
Se ha descrito el uso de BPD en combinación con AG ligera.4
El paciente con OM que reciba anestesia regional debe ser monitorizado
de la misma manera y debe ser vigilado como si recibiera AG.
Consideraciones postoperatorias
Pueden admitirse selectivamente a los pacientes con OM en la unidad de
cuidados intensivos (UCI).4
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Los
factores que predisponen a ventilación mecánica postoperatoria, son los
siguientes: edad mayor de 50 años, retención de CO2, enfermedad
cardiaca, fiebre, infección y paciente no cooperador.
Existe una elevada incidencia de trombosis de venas
profundas en los pacientes con OM, por lo que es recomendable el uso de
bajas dosis de heparina y la deambulación temprana. Hay riesgo de hipoxemia
postoperatoria hasta cuatro a seis días después de procedimientos intra-abdominales,14
por lo que debe administrarse O2 suplementario en sala de recuperación.
También hay riesgo de administración en tejido adiposo de medicamentos
indicados por vía intramuscular, con niveles sanguíneos impredecibles,15
mejor respuesta a la analgesia controlada por el paciente por vía intravascular;
el manejo de analgesia por anestésicos locales y opioides peridurales se
asocia a menor incidencia de complicaciones respiratorias y mayor velocidad
de recuperación.
Criterios de extubación
Debe estar despierto, alerta y capaz de mantener la cabeza elevada por
cinco segundos, con FR menor de 30 por minuto, gases arteriales con FIO2
de 40-50% iguales o mejores a las cifras preoperatorias, fuerza inspiratoria
por lo menos de 25 a 30 cm de H2O, capacidad vital de 10-15
ml/kg de peso, volumen corriente mayor de 5 ml/kg de peso magro y estabilidad
hemodinámica; revertir adecuadamente los relajantes musculares con monitorización
(TOF).
ANESTESIA Y VIH
Generalidades
En Anestesiología el órgano blanco de los anestésicos es el sistema nervioso
central y el virus de inmunodeficiencia humana (VIH) también tiene predilección
por él.1 Es por ésto que debemos tomar en consideración varios factores,
relacionados con el manejo del paciente, tanto para protección del enfermo
como del médico mismo. Esto se aplica cuando tenemos el conocimiento de
que estamos frente a un caso de SIDA o seropositivo al menos, ¿pero qué
pasa cuando manejamos a alguien que pensamos que no es infectocontagioso?,
esto nos lleva a pensar en tomar un mínimo de precauciones para protegernos
de las infecciones en todos los casos, ya que al menos en U.S.A. se estima
que 1 de cada 250 habitantes es VIH positivo y en hospitales de Bavaria
un 0.3% de todas las muestras de sangre tomadas tienen VIH positivo.
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Existe
una elevada incidencia de trombosis de venas profundas en los pacientes
con OM.
El agente inhalado de elección en la actualidad seria el desflurano o en
su defecto el sevoflurano o isoflurano, por su mínimo metabolismo. |