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Las
toxicomanías más frecuentes son en primer lugar, las que tienen un efecto
depresor del sistema nervioso central y en segundo lugar el grupo de los
euforizantes o estimulantes.
Hacer el diagnóstico de adicción es fácil si el paciente lo admite y menciona
que droga consume, desde cuándo y con qué frecuencia
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En
los casos de intubación difícil, se aconseja la intubación con el paciente
despierto, la ayuda de un fibroscopio o el uso de mascarillas laríngeas
para evitar lesionar la faringe, laringe o epiglotis y que pueda ser asiento
de infecciones oportunistas.
ANESTESIA EN PACIENTES CON TOXICOMANÍAS
Generalidades
La adicción es un estado de dependencia física o psicológica o ambas, a
una substancia, ya sea alcohol o drogas con el uso de las mismas cada vez
mayor en cantidad y en frecuencia.1
Se debe diferenciar la tolerancia a las drogas en la que también se incrementan
las dosis y se acortan los horarios de administración pero hay una justificación
para ello, como en el caso del dolor por cáncer, que aumenta de intensidad
conforme la enfermedad avanza.
Las toxicomanías más frecuentes son en primer lugar,
las que tienen un efecto depresor del sistema nervioso central (opioides
analgésicos, benzodiacepínicos, barbitúricos, sedantes en general), y en
segundo lugar el grupo de los euforizantes o estimulantes (cocaína o anfetaminas).
El anestesiólogo es un adicto en potencia, se ha reportado una prevalencia
de 2% en ellos. Las causas son múltiples: facilidad para conseguir analgésicos
potentes (fentanyl, alfentanyl, meperidina, buprenorfina, morfina, etc.),
y facilidad para conseguir drogas fuera del hospital (alcohol, crack, etc.),
en forma clandestina y pagando por ellas; contribuyen también muchas otras
causas, como predisposición genética, estrés, falta de educación, falla
de programas preventivos y sistemas de control, automedicación y complicidad
o solapamiento por parte de los colegas.
Al anestesiólogo adicto se le debe tratar como paciente,
no como delincuente, alejarlo del contacto con las drogas, detoxificarlo,
cambiarlo de área o de actividad, etc.
Existen bases biofisiológicas en
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la
teoría de «caer en las adicciones» y es la teoría de la «sensibilización
incentiva». En primer lugar hay bases psicológicas y neurobiológicas y
en segundo lugar ¿porqué persiste a pesar de largos periodos de abstinencia?;
porque una de las funciones psicológicas del sistema neuronal es el de
atribuir un incentivo y se transforma mediante un proceso psicológico en
un estímulo que es atractivo, que «se requiere». En tercer lugar se atribuye
a «el querer» las drogas, a necesitar las drogas, se vuelve el individuo
hipersensible a la droga asociada a algún estímulo.
La sensibilización de los sistemas dopamina se asocia
a su vez a un aprendizaje a tomar la droga y puede ocurrir independientemente
de los efectos placenteros de la droga. La sensibilización incentiva puede
producir comportamiento adictivo que es el efecto compulsivo de buscar
y tomar la droga a pesar de perder su reputación, trabajo, casa y familia.
Otro efecto fisiológico causado por las drogas estimulantes
es a nivel de los sistemas neurotensina extrapiramidal y límbico, actuando
en los receptores tipo glutamato del N-metil-D-aspartato y en los casos
graves pueden causar tanto esquizofrenia como paranoia.2
Hacer el diagnóstico de adicción es fácil si el paciente
lo admite y menciona que droga consume (Cuadro 6),
desde cuándo y con qué frecuencia; pero si niega sus adicciones hay que
hacer exámenes de laboratorio, análisis de sangre, también análisis de
cabello, en el que se pueden detectar en forma simultánea opiáceos (morfina,
codeína, cocaínicos) y cannabinoides. Además se obtiene la cronología del
consumo de los fármacos.3
Otro método sencillo en cuanto a la obtención de la
muestra, es la detección de la droga en saliva y correlacionar su concentración
con la de la orina y sangre. Se pueden detectar drogas como la cocaína,
heroína, fenciclidina y anfetaminas, por medio de espectroscopia de transmisión
infrarroja, que es práctica, e incluso portátil, para su uso fuera del
laboratorio.
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Cuadro 6. Signos y síntomas del abuso de sustancias
| Cannabis:
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Taquicardia, presión
sanguínea lábil.
Euforia, ansiedad ocasional y reacciones de pánico, rara vez psicosis.
Pobre memoria y disminución de la motivación en uso crónico. |
| Cocaína: |
Taquicardia, presión
sanguínea lábil. |
| Anfetaminas: |
Excitación, delirio,
alucinaciones, psicosis.
Hiperreflexia, temblores, convulsiones, midriasis, hiperpirexia, diaforesis,
exhaustividad y coma con sobredosis. |
| Alucinógenos:
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Efectos simpaticomiméticos
y poco efecto analgésico. |
| LSD:
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Alteraciones de
la percepción y juicio, altas dosis conducen a la psicosis tóxica.
La fenciclidina produce anestesia disociativa con incremento de la dosis.
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| Opioides:
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Depresión respiratoria,
hipotensión, bradicardia, constipación.
Euforia (más marcada con la cocaína).
Pupilas puntiformes con sobredosis. Disminución del nivel de conciencia
y coma. |
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