PAC ANESTESIA-1 B3

Contenido | Anterior | Siguiente

Las toxicomanías más frecuentes son en primer lugar, las que tienen un efecto depresor del sistema nervioso central y en segundo lugar el grupo de los euforizantes o estimulantes.


Hacer el diagnóstico de adicción es fácil si el paciente lo admite y menciona que droga consume, desde cuándo y con qué frecuencia
   En los casos de intubación difícil, se aconseja la intubación con el paciente despierto, la ayuda de un fibroscopio o el uso de mascarillas laríngeas para evitar lesionar la faringe, laringe o epiglotis y que pueda ser asiento de infecciones oportunistas.

ANESTESIA EN PACIENTES CON TOXICOMANÍAS

Generalidades

La adicción es un estado de dependencia física o psicológica o ambas, a una substancia, ya sea alcohol o drogas con el uso de las mismas cada vez mayor en cantidad y en frecuencia.1 Se debe diferenciar la tolerancia a las drogas en la que también se incrementan las dosis y se acortan los horarios de administración pero hay una justificación para ello, como en el caso del dolor por cáncer, que aumenta de intensidad conforme la enfermedad avanza.
    Las toxicomanías más frecuentes son en primer lugar, las que tienen un efecto depresor del sistema nervioso central (opioides analgésicos, benzodiacepínicos, barbitúricos, sedantes en general), y en segundo lugar el grupo de los euforizantes o estimulantes (cocaína o anfetaminas). El anestesiólogo es un adicto en potencia, se ha reportado una prevalencia de 2% en ellos. Las causas son múltiples: facilidad para conseguir analgésicos potentes (fentanyl, alfentanyl, meperidina, buprenorfina, morfina, etc.), y facilidad para conseguir drogas fuera del hospital (alcohol, crack, etc.), en forma clandestina y pagando por ellas; contribuyen también muchas otras causas, como predisposición genética, estrés, falta de educación, falla de programas preventivos y sistemas de control, automedicación y complicidad o solapamiento por parte de los colegas.
    Al anestesiólogo adicto se le debe tratar como paciente, no como delincuente, alejarlo del contacto con las drogas, detoxificarlo, cambiarlo de área o de actividad, etc.
    Existen bases biofisiológicas en
la teoría de «caer en las adicciones» y es la teoría de la «sensibilización incentiva». En primer lugar hay bases psicológicas y neurobiológicas y en segundo lugar ¿porqué persiste a pesar de largos periodos de abstinencia?; porque una de las funciones psicológicas del sistema neuronal es el de atribuir un incentivo y se transforma mediante un proceso psicológico en un estímulo que es atractivo, que «se requiere». En tercer lugar se atribuye a «el querer» las drogas, a necesitar las drogas, se vuelve el individuo hipersensible a la droga asociada a algún estímulo.
    La sensibilización de los sistemas dopamina se asocia a su vez a un aprendizaje a tomar la droga y puede ocurrir independientemente de los efectos placenteros de la droga. La sensibilización incentiva puede producir comportamiento adictivo que es el efecto compulsivo de buscar y tomar la droga a pesar de perder su reputación, trabajo, casa y familia.
    Otro efecto fisiológico causado por las drogas estimulantes es a nivel de los sistemas neurotensina extrapiramidal y límbico, actuando en los receptores tipo glutamato del N-metil-D-aspartato y en los casos graves pueden causar tanto esquizofrenia como paranoia.2
    Hacer el diagnóstico de adicción es fácil si el paciente lo admite y menciona que droga consume (Cuadro 6), desde cuándo y con qué frecuencia; pero si niega sus adicciones hay que hacer exámenes de laboratorio, análisis de sangre, también análisis de cabello, en el que se pueden detectar en forma simultánea opiáceos (morfina, codeína, cocaínicos) y cannabinoides. Además se obtiene la cronología del consumo de los fármacos.3
    Otro método sencillo en cuanto a la obtención de la muestra, es la detección de la droga en saliva y correlacionar su concentración con la de la orina y sangre. Se pueden detectar drogas como la cocaína, heroína, fenciclidina y anfetaminas, por medio de espectroscopia de transmisión infrarroja, que es práctica, e incluso portátil, para su uso fuera del laboratorio.


Cuadro 6.
Signos y síntomas del abuso de sustancias

Cannabis: Taquicardia, presión sanguínea lábil.
Euforia, ansiedad ocasional y reacciones de pánico, rara vez psicosis.
Pobre memoria y disminución de la motivación en uso crónico.
Cocaína: Taquicardia, presión sanguínea lábil.
Anfetaminas: Excitación, delirio, alucinaciones, psicosis.
Hiperreflexia, temblores, convulsiones, midriasis, hiperpirexia, diaforesis, exhaustividad y coma con sobredosis.
Alucinógenos: Efectos simpaticomiméticos y poco efecto analgésico.
LSD: Alteraciones de la percepción y juicio, altas dosis conducen a la psicosis tóxica.
La fenciclidina produce anestesia disociativa con incremento de la dosis.
Opioides: Depresión respiratoria, hipotensión, bradicardia, constipación.
Euforia (más marcada con la cocaína).
Pupilas puntiformes con sobredosis. Disminución del nivel de conciencia y coma.


Contenido | Anterior | Siguiente