Es
bien conocida la transmisión de drogas a través de la leche materna por
lo que hay que detectar madres drogadictas para el mejor manejo anestésico
del paciente pediátrico. En el recién nacido, el estudio cromatográfico
del meconio, indica la presencia de drogas. A los pacientes atletas podríamos
malvalorarlos, si pensamos que por su buen aspecto físico son sanos, pero
al interrogatorio directo y detallado y exámenes de laboratorio, podríamos
detectar alguna adicción a estimulantes (anfetaminas, efedrina) o simplemente
que ingieren anabólicos proteicos de origen esteroideo y pueden tener alteraciones
de su sistema termorregulador, fiebre o incluso enfermedades infecciosas
del tracto respiratorio; los fármacos más comúnmente ingeridos son cafeína,
codeína y efedrina.
Manejo anestésico
Corregir las fallas orgánicas producidas por las drogas. Un paciente que
ha inhalado «crack» (extracto de cocaína), puede presentar alteraciones
respiratorias importantes como hemorragia intraalveolar, enfermedad pulmonar
intersticial, hasta edema pulmonar.4
Debemos manejarlo como insuficiente respiratorio con altas concentraciones
de oxígeno humidificado tipo cascada, así como diuréticos y corticoides
en algunos casos; preferentemente no manejar vía inhalatoria sino vía endovenosa.
Así mismo desde el punto de vista cardiovascular, el crack puede provocar
isquemia miocárdica o infarto, hay que monitorizar ECG en el perioperatorio.
Hay miopatías inducidas por drogas que llevan a debilidad muscular y sensibilidad
mayor a RMND. Puede haber también polineuropatías y polimiositis.5
Las complicaciones más frecuentes que se pueden encontrar
en adictos a opiáceos son: agitación, convulsiones, arritmia cardiaca y
crisis hipertensiva; hay que tratar cada caso en forma sintomática (antihipertensivos,
anticonvulsivantes, etc.)6
Otro tipo de intoxicación frecuente en jóvenes que asisten
a video-bares o discoteques, es la ingestión de «ectasy», líquido o polvo
incoloro inodoro e insípido que químicamente es el gamma hidroxibutirato,
que provoca hipnosis profunda que se puede potencializar con la ingestión
de alcohol; en estos casos es necesario dar apoyo ventilatorio hasta que
la droga se elimine por sí sola.
También es digna de tomarse en cuenta la posibilidad
de que el paciente adicto esté contaminado
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o
enfermo de VIH, y debemos tomar precauciones por nuestra propia seguridad.
La cocaína puede producir hepatotoxicidad. Tener precaución
con anestésicos halogenados, principalmente halotano. Estos pacientes pueden
tener inducción enzimática y mayor tolerancia a ciertas drogas (barbitúricos,
etc.) Por esta razón es probable que requieran mayor cantidad de inductor
y anestésico de mantenimiento. Como recomendación general, utilizar fármacos
anestésicos de rápida eliminación (relajantes de acción ultracorta como
mivacurio; anestésicos halogenados de bajo coeficiente de solubilidad como
sevoflurano o desflurano, etc.), con el fin de valorar potencialización
de estos fármacos con las drogas a las que el paciente es adicto. En ocasiones
hay que tomar alguna medida farmacológica para contrarrestar los efectos
de las drogas de nuestro paciente. Se ha experimentado con ketamina administrada
30 min antes que la cocaína, se observó que si hay mejoría, o se previenen
las alteraciones motoras y de comportamiento emotivo, ésta es debido a
que la ketamina bloquea el efecto estimulador de producción de ACTH por
la cocaína, pero sin inhibir el efecto de liberación de ACTH por el mecanismo
fisiológico normal por medio de la corticotropina.7
Es útil también la reversión de narcóticos con antagonistas inespecíficos,
como la naloxona, buscando revertir efectos depresores respiratorios y
sin revertir analgesia. Se recomienda monitorización estrecha en todo el
perioperatorio inclusive del tipo invasivo (línea arterial, PVC, presión
de arteria pulmonar en cuña, etc.)
ANESTESIA EN EL PACIENTE PEDIÁTRICO CON ALTERACIONES
DE LA CONDUCTA
Generalidades
Los trastornos de la conducta en los pacientes pediátricos son signos neurológicos
que reflejan disfunción cerebral, en los más altos niveles de organización.1
La disfunción cerebral se refiere a daño y lesión de la actividad bioeléctrica
del cerebro. Este grupo de pacientes está comprendido en dos entidades:
hiperactividad y retraso mental.
El niño hiperactivo. Hipercinesia e hiperactividad son
esencialmente sinónimos y la característica clínica es inquietud e impulsividad.2
Estos niños pueden presentar conducta antisocial manifestada por comportamiento
desafiante, desobediencia y agresión excesiva, principalmente en preescolares
y escolares.
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Las
complicaciones más frecuentes que se pueden encontrar en adictos a opiáceos
son: agitación, convulsiones, arritmia cardiaca y crisis hipertensiva.
Los trastornos de la conducta en los pacientes pediátricos son signos neurológicos
que reflejan disfunción cerebral, en los más altos niveles de organización.
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