PAC ANESTESIA-1 B3

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   Es bien conocida la transmisión de drogas a través de la leche materna por lo que hay que detectar madres drogadictas para el mejor manejo anestésico del paciente pediátrico. En el recién nacido, el estudio cromatográfico del meconio, indica la presencia de drogas. A los pacientes atletas podríamos malvalorarlos, si pensamos que por su buen aspecto físico son sanos, pero al interrogatorio directo y detallado y exámenes de laboratorio, podríamos detectar alguna adicción a estimulantes (anfetaminas, efedrina) o simplemente que ingieren anabólicos proteicos de origen esteroideo y pueden tener alteraciones de su sistema termorregulador, fiebre o incluso enfermedades infecciosas del tracto respiratorio; los fármacos más comúnmente ingeridos son cafeína, codeína y efedrina.

Manejo anestésico

Corregir las fallas orgánicas producidas por las drogas. Un paciente que ha inhalado «crack» (extracto de cocaína), puede presentar alteraciones respiratorias importantes como hemorragia intraalveolar, enfermedad pulmonar intersticial, hasta edema pulmonar.4 Debemos manejarlo como insuficiente respiratorio con altas concentraciones de oxígeno humidificado tipo cascada, así como diuréticos y corticoides en algunos casos; preferentemente no manejar vía inhalatoria sino vía endovenosa. Así mismo desde el punto de vista cardiovascular, el crack puede provocar isquemia miocárdica o infarto, hay que monitorizar ECG en el perioperatorio. Hay miopatías inducidas por drogas que llevan a debilidad muscular y sensibilidad mayor a RMND. Puede haber también polineuropatías y polimiositis.5
    Las complicaciones más frecuentes que se pueden encontrar en adictos a opiáceos son: agitación, convulsiones, arritmia cardiaca y crisis hipertensiva; hay que tratar cada caso en forma sintomática (antihipertensivos, anticonvulsivantes, etc.)6
   Otro tipo de intoxicación frecuente en jóvenes que asisten a video-bares o discoteques, es la ingestión de «ectasy», líquido o polvo incoloro inodoro e insípido que químicamente es el gamma hidroxibutirato, que provoca hipnosis profunda que se puede potencializar con la ingestión de alcohol; en estos casos es necesario dar apoyo ventilatorio hasta que la droga se elimine por sí sola.
    También es digna de tomarse en cuenta la posibilidad de que el paciente adicto esté contaminado
o enfermo de VIH, y debemos tomar precauciones por nuestra propia seguridad.
    La cocaína puede producir hepatotoxicidad. Tener precaución con anestésicos halogenados, principalmente halotano. Estos pacientes pueden tener inducción enzimática y mayor tolerancia a ciertas drogas (barbitúricos, etc.) Por esta razón es probable que requieran mayor cantidad de inductor y anestésico de mantenimiento. Como recomendación general, utilizar fármacos anestésicos de rápida eliminación (relajantes de acción ultracorta como mivacurio; anestésicos halogenados de bajo coeficiente de solubilidad como sevoflurano o desflurano, etc.), con el fin de valorar potencialización de estos fármacos con las drogas a las que el paciente es adicto. En ocasiones hay que tomar alguna medida farmacológica para contrarrestar los efectos de las drogas de nuestro paciente. Se ha experimentado con ketamina administrada 30 min antes que la cocaína, se observó que si hay mejoría, o se previenen las alteraciones motoras y de comportamiento emotivo, ésta es debido a que la ketamina bloquea el efecto estimulador de producción de ACTH por la cocaína, pero sin inhibir el efecto de liberación de ACTH por el mecanismo fisiológico normal por medio de la corticotropina.7 Es útil también la reversión de narcóticos con antagonistas inespecíficos, como la naloxona, buscando revertir efectos depresores respiratorios y sin revertir analgesia. Se recomienda monitorización estrecha en todo el perioperatorio inclusive del tipo invasivo (línea arterial, PVC, presión de arteria pulmonar en cuña, etc.)

ANESTESIA EN EL PACIENTE PEDIÁTRICO CON ALTERACIONES DE LA CONDUCTA

Generalidades

Los trastornos de la conducta en los pacientes pediátricos son signos neurológicos que reflejan disfunción cerebral, en los más altos niveles de organización.1 La disfunción cerebral se refiere a daño y lesión de la actividad bioeléctrica del cerebro. Este grupo de pacientes está comprendido en dos entidades: hiperactividad y retraso mental.
    El niño hiperactivo. Hipercinesia e hiperactividad son esencialmente sinónimos y la característica clínica es inquietud e impulsividad.2 Estos niños pueden presentar conducta antisocial manifestada por comportamiento desafiante, desobediencia y agresión excesiva, principalmente en preescolares y escolares.
Las complicaciones más frecuentes que se pueden encontrar en adictos a opiáceos son: agitación, convulsiones, arritmia cardiaca y crisis hipertensiva.



Los trastornos de la conducta en los pacientes pediátricos son signos neurológicos que reflejan disfunción cerebral, en los más altos niveles de organización.

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