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Trastornos
craneoencefalofaciales. Éstos suelen precisar muchas operaciones correctoras
con el problema de la vía aérea. La evaluación preoperatoria de la vía
aérea, así como su abordaje en la inducción anestésica resulta más difícil
por su retraso psicomotor. Postoperatoriamente, con un traumatismo o edema
mínimo de la vía aérea, puede requerir ventilación prolongada. Problemas
asociados en estos pacientes incluyen la elevación de la presión intracraneal,
trastornos convulsivos y cardiopatía congénita.
Trastornos musculares. La debilidad progresiva
es la característica de estos síndromes. Generalmente existe atrofia de
los músculos esqueléticos y contracturas. La debilidad de los músculos
respiratorios puede deteriorar la capacidad de ventilar del paciente. La
respuesta exagerada a los relajantes musculares o sedantes pueden disminuir
más la respuesta ventilatoria. Generalmente es necesaria la protección
prolongada de la vía aérea y el apoyo ventilatorio postoperatorio.
Síndromes cardiotorácicos. Para establecer un
plan de anestesia es esencial llegar a un conocimiento profundo de la anatomía
y la fisiopatología de la lesión específica mediante ecocardiografía y
cateterismo cardiaco. Suelen presentar defectos no cardiacos asociados,
generalmente del sistema genitourinario.
Trastornos neurológicos. Los principales problemas
clínicos son la elevación de la presión intracraneal (PIC) y los trastornos
convulsivos. Las técnicas más comunes para pacientes con PIC elevada incluyen
la inducción con barbitúricos, la hiperventilación intraoperatoria, fármacos
para disminuir el edema cerebral (diuréticos osmóticos y esteroides) y
evitar la premedicación narcótica. Por lo general se recomienda evitar
la ketamina que eleva la PIC.
Periodo postoperatorio
Al igual que con cualquier paciente, nuestros objetivos primarios deben
ir encaminados a la recuperación de los reflejos cardiorrespiratorios y
vigilancia de la ventilación para mantener una oxigenación aceptable. La
recuperación del estado de vigilia, reversión del bloqueo muscular y el
mantenimiento de la normotermia; pasando posteriormente al alivio del dolor,
náusea y vómito y la disminución del estrés psicológico. La percepción
del dolor por parte del niño no sólo depende del traumatismo físico que
lo provoca, sino que está modulado por factores: 1. Emocionales. Como
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la ansiedad, el miedo, la frustración y la depresión. 2. Conductuales.
Relativos al comportamiento y respuesta del niño, los padres y los profesionales
encargados de cuidarle. 3. Situacionales. Se refieren a las características
del niño y sus experiencias (desarrollo cognitivo, memoria, dolor previo,8
así como lo relativo al entorno físico, social y cultural). Es pues una
obligación del anestesiólogo cuidar todo aquello que pudiera generar ansiedad
o disconfort en el periodo postoperatorio. Por lo tanto la prevención y
control del dolor es pieza angular en el logro de ese objetivo. Por lo
que esfuerzos especiales deben hacerse para que los pacientes con alteraciones
de la conducta, se vean favorecidos con todo aquello que garantice su estabilidad
emocional. Siendo entonces importante en todos los casos un despertar sin
dolor y en muchos de ellos la compañía de los padres al recuperar la conciencia.
ANESTESIA EN PARÁLISIS CEREBRAL INFANTIL
Las lesiones del sistema nervioso central (SNC) durante el periodo perinatal
son la principal causa de deficiencia intelectual y de trastornos motores
no progresivos en los niños. Esto en parte está relacionado con el conjunto
de lesiones propias del parto, y también en gran medida con la susceptibilidad
especial del SNC inmaduro a las lesiones. La anoxia cerebral, el trauma
encefálico, la infección, la hiperbilirrubinemia, la hipoglucemia, el hipotiroidismo
y los errores congénitos del metabolismo de los aminoácidos, son causa
importante de daño cerebral en el lactante.1
Anatomía patológica
Los niños gravemente incapacitados pueden presentar una atrofia cerebral
generalizada, a menudo con cavidades en la sustancia blanca subcortical.
En la necropsia de los pacientes que sufrieron rigidez y movimientos extrapiramidales
se observa una atrofia de los ganglios basales. En la hemiplejía hay atrofia
cerebral generalizada y atrofia y gliosis del hemisferio contralateral
en muchos casos; en general la atrofia se encuentra limitada al territorio
de la arteria. En otros casos se encuentra paraencefalia. En las formas
leves de parálisis cerebral infantil (PCI) el encéfalo puede ser microscópicamente
normal, pero a menudo su peso se encuentra reducido. La escasez de sustancia
blanca subcortical parece indicar que algunas fibras nerviosas fueron destruidas
en la fase inicial por el agente causal.2
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Las
lesiones del sistema nervioso central durante el periodo perinatal son la
principal causa de deficiencia intelectual y de trastornos motores no progresivos
en los niños.
Al igual que con cualquier paciente, nuestros objetivos primarios deben
ir encaminados a la recuperación de los reflejos cardio-rrespiratorios y
vigilancia de la ventilación para mantener una oxigenación aceptable. |