PAC ANESTESIA-1 B3

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   Trastornos craneoencefalofaciales. Éstos suelen precisar muchas operaciones correctoras con el problema de la vía aérea. La evaluación preoperatoria de la vía aérea, así como su abordaje en la inducción anestésica resulta más difícil por su retraso psicomotor. Postoperatoriamente, con un traumatismo o edema mínimo de la vía aérea, puede requerir ventilación prolongada. Problemas asociados en estos pacientes incluyen la elevación de la presión intracraneal, trastornos convulsivos y cardiopatía congénita.
    Trastornos musculares. La debilidad progresiva es la característica de estos síndromes. Generalmente existe atrofia de los músculos esqueléticos y contracturas. La debilidad de los músculos respiratorios puede deteriorar la capacidad de ventilar del paciente. La respuesta exagerada a los relajantes musculares o sedantes pueden disminuir más la respuesta ventilatoria. Generalmente es necesaria la protección prolongada de la vía aérea y el apoyo ventilatorio postoperatorio.
    Síndromes cardiotorácicos. Para establecer un plan de anestesia es esencial llegar a un conocimiento profundo de la anatomía y la fisiopatología de la lesión específica mediante ecocardiografía y cateterismo cardiaco. Suelen presentar defectos no cardiacos asociados, generalmente del sistema genitourinario.
    Trastornos neurológicos. Los principales problemas clínicos son la elevación de la presión intracraneal (PIC) y los trastornos convulsivos. Las técnicas más comunes para pacientes con PIC elevada incluyen la inducción con barbitúricos, la hiperventilación intraoperatoria, fármacos para disminuir el edema cerebral (diuréticos osmóticos y esteroides) y evitar la premedicación narcótica. Por lo general se recomienda evitar la ketamina que eleva la PIC.

Periodo postoperatorio


Al igual que con cualquier paciente, nuestros objetivos primarios deben ir encaminados a la recuperación de los reflejos cardiorrespiratorios y vigilancia de la ventilación para mantener una oxigenación aceptable. La recuperación del estado de vigilia, reversión del bloqueo muscular y el mantenimiento de la normotermia; pasando posteriormente al alivio del dolor, náusea y vómito y la disminución del estrés psicológico. La percepción del dolor por parte del niño no sólo depende del traumatismo físico que lo provoca, sino que está modulado por factores: 1. Emocionales. Como
la ansiedad, el miedo, la frustración y la depresión. 2. Conductuales. Relativos al comportamiento y respuesta del niño, los padres y los profesionales encargados de cuidarle. 3. Situacionales. Se refieren a las características del niño y sus experiencias (desarrollo cognitivo, memoria, dolor previo,8 así como lo relativo al entorno físico, social y cultural). Es pues una obligación del anestesiólogo cuidar todo aquello que pudiera generar ansiedad o disconfort en el periodo postoperatorio. Por lo tanto la prevención y control del dolor es pieza angular en el logro de ese objetivo. Por lo que esfuerzos especiales deben hacerse para que los pacientes con alteraciones de la conducta, se vean favorecidos con todo aquello que garantice su estabilidad emocional. Siendo entonces importante en todos los casos un despertar sin dolor y en muchos de ellos la compañía de los padres al recuperar la conciencia.

ANESTESIA EN PARÁLISIS CEREBRAL INFANTIL

Las lesiones del sistema nervioso central (SNC) durante el periodo perinatal son la principal causa de deficiencia intelectual y de trastornos motores no progresivos en los niños. Esto en parte está relacionado con el conjunto de lesiones propias del parto, y también en gran medida con la susceptibilidad especial del SNC inmaduro a las lesiones. La anoxia cerebral, el trauma encefálico, la infección, la hiperbilirrubinemia, la hipoglucemia, el hipotiroidismo y los errores congénitos del metabolismo de los aminoácidos, son causa importante de daño cerebral en el lactante.1

Anatomía patológica

Los niños gravemente incapacitados pueden presentar una atrofia cerebral generalizada, a menudo con cavidades en la sustancia blanca subcortical. En la necropsia de los pacientes que sufrieron rigidez y movimientos extrapiramidales se observa una atrofia de los ganglios basales. En la hemiplejía hay atrofia cerebral generalizada y atrofia y gliosis del hemisferio contralateral en muchos casos; en general la atrofia se encuentra limitada al territorio de la arteria. En otros casos se encuentra paraencefalia. En las formas leves de parálisis cerebral infantil (PCI) el encéfalo puede ser microscópicamente normal, pero a menudo su peso se encuentra reducido. La escasez de sustancia blanca subcortical parece indicar que algunas fibras nerviosas fueron destruidas en la fase inicial por el agente causal.2
Las lesiones del sistema nervioso central durante el periodo perinatal son la principal causa de deficiencia intelectual y de trastornos motores no progresivos en los niños.


Al igual que con cualquier paciente, nuestros objetivos primarios deben ir encaminados a la recuperación de los reflejos cardio-rrespiratorios y vigilancia de la ventilación para mantener una oxigenación aceptable.

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