Cerca
de 40 a 50% de las pacientes con cáncer mamario pueden presentar hipercalcemia.
Esto es el resultado de una reabsorción ósea directa, o bien de manera
indirecta a través de mediadores como la interleucina-1 o el factor de
necrosis tumoral producido por células tumorales en el hueso.
Los niveles de calcio sérico deberán ser registrados
como rutina en pacientes con enfermedad maligna. Los pacientes con moderada
hipercalcemia no presentan problemas en el transoperatorio; la hipovolemia
es un signo común que se presenta con hipercalcemia severa y requiere de
una adecuada hidratación en el preoperatorio. Se deben utilizar diuréticos
en conjunto con la hidratación para ayudar a mantener niveles bajos de
calcio sérico; si la hipercalcemia es crónica existe el peligro potencial
de desarrollar arritmias cardiacas.
El tratamiento de la hipercalcemia debe incluir la administración
de esteroides, fosfatos, mitramicina o calcitonina. Los difosfonatos son
efectivos para mantener niveles bajos de calcio sérico en asociación con
enfermedad maligna.
SÍNDROMES PARANEOPLÁSICOS
El término de síndrome paraneoplásico se refiere a las manifestaciones
del cáncer en sitios que no están directamente afectados por la enfermedad
maligna. La hipercalcemia humoral como ya fue descrita es uno de los síndromes
más comunes. El síndrome de Cushing ectópico es otro de ellos en los cuales
la hormona adrenocorticotrópica (ACTH) es sintetizada por las células tumorales.
Los signos y síntomas clínicos, incluyen: hipocalemia, hiperglucemia, hipertensión,
edema y debilidad muscular. El cáncer pulmonar de células pequeñas es la
neoplasia maligna que se asocia con mayor frecuencia al síndrome de Cushing
ectópico, seguido por otras neoplasias neuroendocrinas. Otro síndrome típico
presente en el cáncer pulmonar de células pequeñas es la secreción inadecuada
de hormona antidiurética que da como resultado hiponatremia e hipoosmolaridad
con secuelas neurológicas asociadas. Gran variedad de tumores están asociados
con síndromes paraneoplásicos que provocan disminución en las funciones
neurológicas, como en el caso del cáncer pulmonar que puede causar demencia
y degeneración cerebelosa.
La evaluación neurológica debe de realizarse en forma
muy minuciosa ya que estas manifestaciones pueden complicar el manejo transanestésico.
El cáncer pulmonar de células
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pequeñas
y en ocasiones el cáncer de estómago y de ovario están ligados al síndrome
de Eaton-Lambert, el cual es una variante miasténica que difiere de la
miastemia gravis común que conocemos.
Se observa en esta variante miasténica, parestesias,
disartria y disfagia; la debilidad de los músculos respiratorios es rara.
Existe menor debilidad, así como también pobre respuesta a la acción de
anticolinesterasas. Se debe tener en cuenta por parte del anestesiólogo
oncólogo que existe una potencialización de la relajación neuromuscular
en el síndrome de Eaton-Lambert con los relajantes musculares no despolarizantes,
de tal suerte que las dosis de estos agentes deberán ser reducidas.
Los pacientes oncológicos en gran número cursan con
debilidad extrema y pueden presentar una relajación muscular prolongada
con el uso de succinilcolina ya que existe una disminución en la síntesis
de pseudocolinesterasa. Otra causa que provoca un incremento en la duración
del bloqueo neuromuscular posterior al empleo de succinilcolina es también
la disminución de la actividad de la pseudocolinesterasa asociada a la
terapia con ciclofosfamida.
Ya han sido informados casos de apnea prolongada posterior
al uso de succinilcolina en pacientes que recibieron ciclofosfamida.
Existen estudios in vitro e in vivo que
han demostrado una inhibición significativa de la pseudocolinesterasa por
varias semanas, aún cuando se haya suspendido la utilización de ciclofosfamida;
es por ello que se debe reducir la dosis de succinilcolina, o bien escoger
un relajante muscular no despolarizante en su lugar.
Las alteraciones causadas por cirugías previas, y los
efectos adversos producidos por los agentes antineoplásicos a corto, mediano
y largo plazo en los diferentes órganos y sistemas deben de ser reconocidos
y bien manejados por anestesiólogos capaces. En el caso de cirugías previas
en el área de cabeza y cuello debemos anteponer una posible intubación
difícil y contar con los medios adecuados para poder realizarla, conocer
y valorar los problemas de tipo respiratorio posterior a infecciones pulmonares
y tiempos quirúrgicos prolongados por cirugía radical. La radioterapia
origina adherencias, fibrosis y neovascularidad lo que provoca problemas
en la cirugía y mayor cantidad de sangrado en el lecho quirúrgico. El paciente
oncológico es un enfermo inmunodeprimido siendo más susceptible a problemas
infecciosos; también hay un retardo en la cicatrización por lo que es importante
saber qué dosis de radioterapia ha recibido el paciente.
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El
término de síndrome paraneoplásico se refiere a las manifestaciones del
cáncer en sitios que no están directamente afectados por la enfermedad maligna.
El cáncer y sus tratamientos representan un reto especial para el anestesiólogo,
el cual debe de estar familiarizado con las diferentes neoplasias malignas
y sus distintas vías de diseminación y conocer las modalidades de tratamiento
utilizando dosis totales y duración de las terapias. |