PAC ANESTESIA-1 B4

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    El MÉDICO ANESTESIÓLOGO
La contra-dicción del origen histórico de la Anestesia, frente al origen formal de la Anes-tesiología como especialidad médica.


En el anes-tesiólogo existe un vacío que no se llena propiamente con el paciente.
Es fundamental para todo el hacer humano conocer los principios filosóficos, las bases epistemológicas y ontológicas1 para su ejercicio. Fundamentar filosóficamente una disciplina, es establecer los principios que la determinan. De ellos dependerán las “ramas” que de ésta se deriven. Por lo que hablar de la filosofía de una rama, como sería en este caso la anestesiología en relación a la medicina, parecería improcedente y tal vez inoperante dado que se aduce como propios los principios primeros al origen mismo de la disciplina de la que se desprende o mejor dicho de la que forma parte. Sin embargo las razones que provocan esta disertación son de carácter epistemológico y ontológico propios del hacer del médico anestesiólogo, dado que el grupo de profesionales que se dedican a la anestesiología se encuentran dentro de un perfil que de facto, no corresponde al principio que les dio origen, es decir su “ser médico” y esto es debido principalmente a tres razones fundamentales a saber.
  1. La contradicción del origen histórico de la Anestesia, frente al origen formal de la Anestesiología como especialidad médica.
  2. La indefinición de la razón de ser de la Anestesiología como una especialidad médica.
  3. El médico frente a la anestesiología como especialidad y el anestesiólogo frente a la medicina de especialidad.
    Para ascender al entendimiento del por qué de la especialidad es necesario establecer que es el ser y el hacer del anestesiólogo; para ello es necesario preguntarnos: ¿Qué es un anestesiólogo?
    Luego de preguntarle a los residentes el ¿qué es un anestesiólogo?, invariablemente se ha seguido la siguiente secuencia de hechos: Se presenta una ligera sonrisa seguida de un silencio expectante, una mirada incrédula sobre todo lo que los rodea remata en un eco que repite la misma pregunta, —¿un anestesiólogo?.— Sí, ¿que es un anestesiólogo? Continúa la incredulidad y terminamos en la sin respuesta.

1 Epistemiología en la rama de la filosofía que estudia los principios del conocimiento, sus principios primeros y últimos en cuanto a su ser conocimiento. Corresponde por lo tanto a la Lógica mayor. La ontología por su parte es la rama de la metafísica, rama de la filosofía que busca las características trascendentales del ser.
Aparecen algunos intentos de definición, se consulta parte de la bibliografía la cual tampoco aclara nada y se llega a caer en el extremo del diccionario: Anestesiólogo: Profesional que proporciona anestesia.
    Anestesia: Sin sensibilidad (¿?)
    Propiamente el cirujano o el pediatra, el ginecólogo o el cardiólogo se contemplan a sí mismos a través del principio que los define y los identifica en el desarrollo de su hacer. Este hacer (su especialidad) no es por otra parte definitorio, sino es consecuencia trascendente de los principios de su ser médicos que los determina. Todos ellos se definen por el primer nombre, es decir son médicos además de especialistas.
    Cualesquiera de ellos, así como el anestesiólogo parten de la condición misma de su “ser médico” y este mismo principio les permite proyectarse como especialistas, sin perder por otra parte el objetivo que los hacer se, la salud, del que en la práctica, representa por si mismo su razón de ser es decir, del paciente. Sin embargo en el anestesiólogo existe un vacío que no se llena propiamente con el paciente, ya que en nuestro hacer partimos de una premisa, “histórica” que como lo menciona el Dr. Collins en el prefacio de su libro de anestesia (nuestro que hacer es) “proporcionar las mejores condiciones para que el cirujano pueda cumplir con su difícil tarea”…¿para que el cirujano pueda cumplir con su difícil tarea?
    Es decir, de principio se supedita su hacer, no hacia el paciente, sino hacia satisfacer las necesidades dependientes del cirujano (situación y condición subliminal) de lo que resulta que, el paciente, no es “nuestro” paciente, sino el paciente del cirujano. Nuestra participación en el proceso de proporcionar salud de alguna manera, no es una relación causa efecto directa. Supeditados a las necesidades de los cirujanos, la relación médico-paciente, es decir, anestesiólogo-paciente, queda condicionada por la relación paciente cirujano, integrándonos como parte del equipo del cirujano y no como integrantes, junto con el cirujano, de un equipo quirúrgico. Esta estructura del pensamiento (mal entendido), existió desde el momento mismo que apareció la especialidad en anestesiología y es la clave de todo el comportamiento psicosocial del profesional de la anestesia en cuanto a su ser y su hacer médico, que parece no estar determinado por la misma razón de ser que determina a los médicos, me refiero al paciente.

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