PAC ANESTESIA-1 C1

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En las primeras fases del periodo de ventilación a presión positiva con isoflurano, se induce la relajación mediante un relajante muscular no des-polarizante.


En la actualidad la toracoscopia se emplea para el diagnóstico de los derrames pleurales, biopsias pulmonares y valoración preoperatoria de las lesiones malignas primarias del pulmón y de la pleura.


La anestesia se mantiene con isoflurano y con opiáceos.
Teniendo en cuenta que los anestésicos generales reducen de forma importante la respuesta ventilatoria al anhidrido carbónico (en grado mucho mayor en los pacientes con alteraciones ventilatorias mecánicas que en los pacientes normales), no se permite que respiren espontáneamente hasta el final del procedimiento; se han observado grados alarmantes de hipercapnia cuando se permitió que el paciente respirara espontáneamente en circunstancias similares.
    En las primeras fases del periodo de ventilación a presión positiva con isoflurano, se induce la relajación mediante un relajante muscular no despolarizante. La aparición de una relajación completa se valora mediante un monitor del bloqueo neuromuscular. Durante el periodo de profundización de la anestesia con isoflurano y de instauración de la relajación, la presión arterial se controla mediante la infusión de aproximadamente 10 ml/kg de cristaloides y, si es necesario, de pequeñas dosis de agentes vasopresores.
    Cuando el anestesiólogo juzga que el paciente está adecuadamente anestesiado (estadio quirúrgico) mediante la valoración de los cambios en la presión arterial, la frecuencia cardiaca y los signos oculares (los ojos deben estar centrados, con la mirada conjugada, fijos, quietos, sin lágrimas y con midriasis) y cuando se ha realizado una relajación muscular en la forma descrita, se procederá a la administración intravenosa de 1 mg/kg de lidocaína, se practicará la laringoscopia, se pulverizará el árbol traqueobronquial mediante un anestésico tópico laringotraqueobronquial y se intubará la tráquea del paciente con un tubo de doble luz. La lidocaína intravenosa e intratráqueal debe disminuir la respuesta cardiovascular y de las vías aéreas a la intubación endotráqueal. Acto seguido se procede a la ventilación del paciente y la administración de dosis de mantenimiento de isoflurano, opiáceos y relajantes musculares. El mantenimiento de la relajación muscular disminuye las necesidades de isoflurano y posiblemente, permite también un despertar más rápido de la anestesia.

MANTENIMIENTO DE LA ANESTESIA

La anestesia se mantiene con isoflurano (aproximadamente, a una concentración de 0.5-1.0 CAM) y con opiáceos. El isoflurano se utiliza sobre todo si existen expectativas razonables de que podrá extubarse al paciente dentro de las dos horas posteriores al término e la operación. En cambio, los opiáceos (fentanil) se emplean si se juzga que el paciente
no podrá ser extubado en el periodo postoperatorio inmediato y que requerirá durante bastante tiempo la ventilación postoperatoria. Los relajantes se administran a pequeñas dosis para mantener el bloqueo neuromuscular (lo cual se valora mediante un monitor del bloqueo) cerca de un nivel de relajación de 90%. Si existen posibilidades razonables de que pueda extubarse al paciente antes de una hora del término de la operación, se le colocará en decúbito supino, se cambiará el tubo de doble luz por otro de una sola luz, se revertirá la relajación muscular y se permitirá la aparición de una respiración espontánea. Mientras el paciente respira espontáneamente, el fentanil se administra a dosis crecientes muy pequeñas (0.3 mg/kg).
    El objetivo de la administración de fentanil es conseguir que, una vez finalizada la operación, el paciente respire con profundidad, y con una frecuencia relativamente lenta (más o menos de 10 a 12 min). La existencia de un nivel moderado de opiáceos permite que el paciente pueda ser trasladado a la sala de recuperación para efectuar allí una ventilación mecánica de breve duración (si es necesario), y poder así realizar el destete y la extubación de modo relativamente suave.

ANESTESIA PARA CIRUGÍA TORACOSCÓPICA

La toracoscopia es un procedimiento que Jacobaeus introdujo en 1910 para el diagnóstico y tratamiento de los derrames pleurales secundarios a tuberculosis. En la actualidad la toracoscopia se emplea para el diagnóstico de los derrames pleurales, biopsias pulmonares y valoración preoperatoria de las lesiones malignas primarias del pulmón y de la pleura. Otras indicaciones incluyen resecciones esofágicas, ligadura del conducto arterial persistente así como en la identificación del origen de una fístula broncopleural.
    En tiempos más recientes también se usa para maniobras terapéuticas, como para remoción de cuerpos extraños intratorácicos del tipo de los trozos de catéter y gasas quirúrgicas. Otros usos terapéuticos de la toracoscopia incluyen pleurodesis química para neumotórax recurrente y tratamiento de empiemas. La toracoscopia también se utiliza para valorar el grado de traumatismo y algunas veces para controlar vasos hemorrágicos. Jones y colaboradores publicaron que la toracoscopia de emergencia evitó una toracotomía innecesaria en 16 de 36 pacientes (44%) de traumatismo torácico.

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