PAC ANESTESIA-1 C1

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La mayoría de los pacientes sometidos a toracoscopia tiene función cardio-pulmonar muy pobre y por lo tanto no tolera ninguna medicación preanetesica.


Después de la toracoscopia los tubos de doble luz se deben cambiar en la sala de operaciones por uno de luz simple y buen tamaño.


Después de la toracotomía, el tratamiento del dolor es importante no sólo para asegurar el bienestar del paciente, sino también para reducir las posibles complica-ciones pulmonares y permitir que pueda respirar
normalmente.
Atención anestésica

La mayoría de los pacientes sometidos a toracoscopia tiene función cardiopulmonar muy pobre y por lo tanto no tolera ninguna medicación preanetesica. Usualmente una sesión informativa del anestesiólogo con el paciente sirve para aliviar mucho la ansiedad. Una vez que el paciente llega a la sala de operaciones se instalan bajo anestesia local todos los procedimientos invasivos; durante este periodo puede usarse sedación ligera, según la tolerancia de la persona.
    Después de una oxigenación adecuada se induce la anestesia con dosis altas de narcóticos (fentanil/sufentanil), ya que estos agentes proporcionan una estabilidad hemodinámica muy buena. La relajación muscular se logra con vecuronio y halogenados en dosis bajas.
    La toracoscopia requiere la ventilación de un solo pulmón, mientras el otro está colapsado; ello se logra fácilmente con tubos endotráqueales de doble luz tipo Robert-Shaw. Se prefieren los tubos para lado izquierdo, independientemente de que la operación sea izquierda o derecha, ya que el tubo izquierdo es más fácil de colocar; el tubo derecho es difícil de instalar debido a que el origen del bronquio del lóbulo superior derecho está muy cerca de la carina. Si el orificio distal del tubo derecho no se coloca en el origen del bronquio del lóbulo superior derecho la ventilación puede alterarse, lo cual ocasiona atelectasia e hipoxemia.
    La colocación del tubo de doble luz se confirma con lo siguiente:
  1. Movimiento del tórax.
  2. Presencia de humedad en el tubo.
  3. Auscultación.
  4. Broncoscopia de fibra óptica (este método es el mejor).
Ventilación de un pulmón

La ventilación de un pulmón es obligatoria para lograr un campo quirúrgico inmóvil durante la toracoscopia. A veces se necesitan periodos de 120 a 180 min para algunos procedimientos terapéuticos. Cuando se inicia la ventilación de un pulmón se debe mantener el volumen corriente a 10 cc/kg y ajustar la frecuencia respiratoria para lograr una PaCO2 de 40 mm Hg con vigilancia constante, mediciones frecuentes de gases en sangre y vigilancia del estado cardiovascular. Dos de los problemas más frecuentes son la hipoxemia y la fuga de aire.

   Hipoxemia. Cuando la PaO2 está por abajo de 70 mm Hg se considera el diagnóstico de hipoxemia y ello
requiere un tratamiento agresivo.
  1. Verificar la posición del tubo endotráqueal.
  2. Valorar el estado hemodinámico.
  3. Aumentar la FiO2.
  4. Presión positiva continua en la vía respiratoria al pulmón que se está operando.
  5. Presión positiva al final de la espiración (10 cm H2O) al pulmón contralateral.
  6. Ventilación intermitente.
  7. Si no mejora, ventilar los dos pulmones.
    Fuga de aire. Después de una toracoscopia es común que se produzca fuga de aire; cuando la fuga es importante se puede requerir corrección quirúrgica.
    Para corregir la fuga de aire los ventiladores de volumen no son muy efectivos y se prefiere usar uno de control por presión como el Siemens-Servo 900-C.

Posoperatorio inmediato

Después de la toracoscopia los tubos de doble luz se deben cambiar en la sala de operaciones por uno de luz simple y buen tamaño; se ventilan los dos pulmones con ventilador de control por presión con un volumen minuto adecuado. No se debe usar presión positiva al final de la espiración ya que ello puede aumentar la fuga de aire.

TRATAMIENTO DEL DOLOR POSTOPERATORIO

Después de la toracotomía, el tratamiento del dolor es importante no sólo para asegurar el bienestar del paciente, sino también para reducir las posibles complicaciones pulmonares y permitir que pueda respirar normalmente (sin espiración activa y/o respiración limitada por el dolor), con profundidad (para que pueda toser) y para que sea capaz de caminar. Una respiración normal y profunda pone en tensión la herida quirúrgica, causando dolor. Después de la operación, los pacientes suelen intentar evitar la tensión en la incisión quirúrgica. Para ello, contraen los músculos espiratorios (respiración contenida o limitada), con lo que limitan el grado de tensión en la herida durante la inspiración; después espiran activamente disminuyendo así con rapidez cualquier posible tensión ocurrida durante la inspiración. Si el paciente no inspira con profundidad antes de realizar una espiración forzada, la tos es ineficaz. La respiración contenida, la espiración activa y la incapacidad para toser favorecen en conjunto la retención de las secreciones, el cierre de las vías respiratorias y la aparición de atelectasias.

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