PAC ANESTESIA-1 C1

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Los autores recomendaron no utilizar la analgesia regional interpleural en el tratamiento del dolor de los pacientes sometidos a toracotomía.
Anestesia regional interpleural

Recientemente se ha introducido la analgesia regional interpleural en el tratamiento del dolor causado por diversos procesos, como las fracturas costales, la pancreatitis y el dolor postoperatorio en casos de mastectomía, colecistectomía y operaciones renales. Esta técnica se ha valorado también en los pacientes sometidos a intervenciones torácicas.
    La analgesia regional interpleural consiste en la introducción percutánea de un catéter (por lo general, un catéter epidural) en el interior de la caja torácica, entre la pleura visceral y la parietal. Dado que el extremo del catéter se localiza entre las dos capas pleurales, lugar donde se deposita un anestésico local, el término más apropiado para designar esta técnica es el de analgesia regional “interpleural” y no “intrapleural”.
    El anestésico estudiado con mayor frecuencia ha sido la bupivacaína, a concentraciones del orden de 0.25-0.5% y, por lo general con adición de adrenalina. Al parecer la analgesia es el resultado de los siguientes mecanismos: a) la difusión del anestésico local a través de la pleura parietal y los músculos intercostales más internos, hasta alcanzar los nervios intercostales y producir a este nivel un bloqueo; b) el bloqueo de la cadena simpática intratorácica, y c) la acción directa del anestésico local sobre las terminaciones nerviosas intrapleurales.
    En los pacientes sometidos a cirugía torácica, por lo general el catéter se coloca en el curso de la intervención en el espacio intercostal situado por debajo
al correspondiente al nivel de la incisión quirúrgica. Una alternativa menos frecuente consiste en utilizar el tubo de drenaje torácico para inyectar el anestésico local. En un estudio se siguió el curso postoperatorio de 14 pacientes adultos durante siete días. Estos pacientes recibieron 20 ml de bupivacaína al 0.25 ó 0.5%, junto con adrenalina, hasta cuatro veces al día. En once pacientes con incisión quirúrgica posterior o lateral se consiguió una analgesia moderada o excelente; en cambio, no se obtuvo analgesia en tres pacientes con incisiones quirúrgicas anteriores. En un segundo estudio se colocaron catéteres intraoperatoriamente a 14 pacientes adultos, se les administró un bolo de 15-20 ml de bupivacaína al 0.5% y, después, se practicó una perfusión continua de bupivacaína al 0.25% a un ritmo de 5-10 ml/h. La perfusión se continuó hasta más de 45 horas después de la operación. Según dicho estudio, ninguno de los 14 pacientes consiguió una analgesia satisfactoria ni con la inyección en bolo ni con la posterior perfusión del anestésico; por el contrario, fue necesario en todos ellos administrar un tratamiento suplementario con opiáceos y, en dos de ellos, también un bloqueo nervioso intercostal convencional. Además, en varios pacientes se alcanzaron niveles plasmáticos de bupivacaína potencialmente tóxicos y en uno de ellos el catéter se rompió dentro del tórax al intentar sacarlo. Por consiguiente, los autores recomendaron no utilizar la analgesia regional interpleural en el tratamiento del dolor de los pacientes sometidos a toracotomía.

A
NESTESIA EN CIRUGÍA CARDÍACA
La cirugía cardíaca con apoyo de circulación
extracorpórea conlleva un manejo anestésico especial.
La cirugía cardíaca con apoyo de circulación extracorpórea (CEC) conlleva un manejo anestésico especial, lo cual implica al anestesiólogo el conocimiento de la fisiología cardiovascular, así como la farmacología de las diferentes drogas tanto anestésicas como cardiotónicas o vasoactivas; de igual forma la etiopatogenia y fisiopatología de las lesiones cardíacas a corregir así como la aplicación de las diferentes técnicas
de aplicación de la CEC.

MANEJO PREOPERATORIO


La evaluación cardiovascular está enfocada a definir las lesiones cardiovasculares y alteraciones tanto anatómicas como funcionales del corazón y su repercusión en otros aparatos y sistemas.
   Existen diferentes clasificaciones dependiendo del estado físico del paciente que lo llevan a una buena o mala función ventricular.

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