PAC ANESTESIA-1 C1

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Uno de los factores más importantes durante la valoración preoperatoria del paciente con patología cardíaca son las drogas usadas para el control de su enfermedad.


El monitoreo hemodinámico del paciente que va a ser sometido a cirugía y anestesia es un recurso indispensable, ya que la mayoría de estos pacientes conllevan un riesgo de alteración fisiológica tanto en el transoperatorio como en el
postoperatorio.
   En resumen, los predictores preoperatorios de morbilidad cardíaca que han sido identificados son: infarto del miocardio reciente, presencia de insuficiencia cardíaca congestiva, y cirugía vascular mayor de la aorta. Los otros como angina de pecho, hipertensión y diabetes son más controversiales, pero se deben de considerar por las alteraciones que éstas producen en los órganos de choque (cerebro, corazón, riñón).
    Uno de los factores más importantes durante la valoración preoperatoria del paciente con patología cardíaca son las drogas usadas para el control de su enfermedad, siendo más frecuentemente usadas los antiarrítmicos, digitálicos, betabloqueadores, bloqueadores del calcio, inhibidores de la enzima convertidora de angiotensina (IECA) y nitratos o nitritos.
    Todas estas drogas deben continuarse hasta el día de la cirugía, teniendo ciertas consideraciones:
  1. Las interacciones adversas de estas drogas y los anestésicos son raras, ya que ellos pueden mantener la estabilidad hemodinámica durante los periodos de estrés quirúrgico.
  2. Los betabloqueadores de acción prolongada como el nadolol pueden causar depresión miocárdica severa después de la CEC y pueden requerir su antagonismo con drogas inotrópicas como la isoprenalina.
  3. Los IECA pueden ser asociados a vasodilatación e hipotensión durante el recalentamiento y la separación de la circulación extracorpórea.
    La digoxina es una droga usada frecuentemente en la insuficiencia cardíaca congestiva, la mayoría de las ocasiones para suprimir la respuesta ventricular secundaria a fibrilación auricular. Sin embargo, esta droga debe continuarse hasta el día de la cirugía y valorada después de la CEC, ya que existen factores que pueden precipitar su intoxicación como es la hipokalemia y que concomitantemente reciban terapia que aumentan la concentración plasmática de digoxina (nifedipina, verapamil, amiodarona).

Premedicación

La premedicación de estos pacientes debe incluir la visita preoperatoria, y las drogas elegidas durante esta visita deben estar enfocadas a disminuir la respuesta el estrés psicológico asociado a estos procedimientos anestésicos quirúrgicos, donde las drogas elegidas conserven la estabilidad hemodinámica. Existen una gran variedad de regímenes donde la droga administrada debe condicionarse a la edad del paciente, estado cardiopulmonar y renal previo. Los pacientes para revascularización miocárdica deben
de recibir medicación “pesada” para prevenir hpertensión, taquicardia y/o vasoespasmo coronario, ya que estos últimos pueden agravar la insuficiencia coronaria al alterar la oferta y demanda de oxígeno miocárdico; a diferencia del paciente con patología valvular que debe recibir drogas que no modifiquen el sistema cardiopulmonar (evitar depresión respiratoria).
    En la mayoría de las veces la premedicación consta de una combinación de un analgésico con un hipnótico (diacepam 50-100 µg/kg de peso o lorazepam 50-70 µg/kg y/o sulfato de morfina 100-150 µg/kg o meperidina 1 mg/kg de peso; todas estas drogas deben aplicarse 30-45 minutos antes del acto anestésico); la hioscina y el diacepam deben ser usados con precaución en el paciente anciano (mayor de 70 años), asociándose estos con confusión, irritabilidad o sedación prolongada, ésta última asociada a hipoxia e hipercapnia.
    El uso de alfa 2 agonistas como la clonidina o dexmetomidina reducen la concentración alveolar mínima de los anestésicos inhalados, así como la necesidad de grandes dosis de analgésicos mayores (opiáceos), reduciendo la hemodinamia secundaria al estímulo simpático (presión arterial y frecuencia cardíaca), siendo más efectivo en pacientes con antecedentes de hipertensión arterial sistémica. Actualmente es bien aceptado en anestesia y cirugía cardiovascular.

MONITORIZACIÓN

El monitoreo hemodinámico del paciente que va a ser sometido a cirugía y anestesia es un recurso indispensable, ya que la mayoría de estos pacientes conllevan un riesgo de alteración fisiológica tanto en el transoperatorio como en el postoperatorio. Aunque existe controversia en cuanto a la aplicación de las diferentes formas de monitoreo, se considera que la mayoría de las ocasiones ésta será determinada por la patología del paciente, así como su estado físico valorado por las escalas de riesgo tanto anestésicos como quirúrgicos a efectuarse.
    La monitorización hemodinámica del cardiópata que va a ser llevado a cirugía bajo anestesia debe de incluir:
  1. Electrocardiograma (osciloscopio D11-V5).
  2. Presión arterial (no invasiva, invasiva).
  3. Saturación arterial de oxígeno (SaO2).
  4. Capnografía.
  5. Presión venosa central (PVC).
  6. Gasto cardíaco (GC).
  7. Función miocárdica.
  8. Función pulmonar.
  9. Función cerebral.
  10. Temperatura.
  11. Función renal.
  12. Ecocardiografía transtorácica y/o transesofágica.
Deben considerarse otros monitores en situaciones especiales.

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