PAC ANESTESIA-1 C1

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A través del uso de un oxigenador en el circuito extracorpóreo, la hemoglobina desaturada (venosa) es oxigenada y dispersada dentro de la circulación. El oxígeno dentro de la hemoglobina difunde a través del gradiente del plasma y de pared y finalmente a través de la membrana celular y dentro de ella. Cuando la tensión de oxígeno del eritrocito empieza a ser mayor de 100mm Hg y el de la mitocondria de 1-2 mm Hg, mantiene un gradiente que facilita la transferencia del oxígeno a nivel celular. La oxigenación es influenciada no sólo por la oferta y demanda de la célula, sino también por la habilidad de la célula de extraer y utilizar oxígeno entregado.
    Existen dos formas básicas de oxigenación en la CEC. Un oxigenador con interfase de gas directo, en el cual el oxígeno es burbujeado directamente a través de la sangre para transferir oxígeno y remover dióxido de carbono; sin embargo, antes de entrar a la cánula arterial, la mezcla es desburbujeada y filtrada. Con este tipo de oxigenador, la oxigenación depende del equilibrio del flujo de gas y flujo sanguíneo; también se asocia a traumatismo sanguíneo (destrucción plaquetaria), embolismo gaseoso y su uso ideal se limita a menos de seis horas.
    El otro tipo de oxigenador requiere una membrana porosa que separa la sangre circulante de la mezcla de oxígeno y dióxido de carbono, pudiéndose usar por días con menos traumatismo sanguíneo.
    El flujo de cebado del oxigenador a través de los tejidos está en función del tono vascular arteriolar aferente y logra ser directamente influido por agentes vasoactivos, cambios hormonales, temperatura tisular local y actividad metabólica. La vasoconstricción sistémica llega a alterar el flujo de la perfusión hipotérmica a través de la microcirculación. La oxigenación celular también es influida por factores que afectan la curva de disociación de la hemoglobina como son: PaCO2, pH intracelular, temperatura, y 2,3 difosfoglicerato (2,3 DFG); a su vez estos factores están influidos por la viscosidad sanguínea, presión osmótica coloidal, activación del complemento y liberación de radicales de oxígeno libres; dichas alteraciones son encontradas durante la CEC y pueden afectar la entrega de oxígeno sobre un gran rango de valores de PO2. La curva de disociación de la oxihemoglobina relaciona el contenido de oxígeno a la presión parcial de oxígeno en la sangre. En la representación sigmoidal de la curva la hemoglobina permanece altamente saturada con 100 mm Hg de PO2 y libera grandes cantidades de oxígeno con una pequeña caída en la PO2.
    La hipotermia disminuye la
disponibilidad de oxígeno por aumento de la afinidad del oxígeno hacia la hemoglobina (desviación de la curva hacia la izquierda); sin embargo, en el recalentamiento la relación se invierte y, por ende, aumenta la disponibilidad de oxígeno. Un aumento en la tensión de CO2 y disminución del 2,3 DFG desvía la curva hacia la derecha, disminuyendo la afinidad de la hemoglobina por el oxígeno y de esta manera aumenta la disponibilidad del oxígeno para transferirse a la célula. Algunos estudios demuestran que la falta de 2,3 DFG disminuye la función cardíaca, y que un aumento de éste la mejora. La adecuada oxigenación en CEC debe ser bien vigilada, ya sea por gases arteriales seriados o con sistemas oximétricos intercalados en línea en el circuito de la CEC.

Fisiología de la perfusión

Algunas comunicaciones señalan que los flujos durante la circulación extracorpórea deben ser aproximados a los del adulto en reposo (60 ml/kg/min ó 2.4 l/min/m2), aunque con la introducción de técnicas como hipotermia, pinzamiento de aorta, y cardioplegias de diferentes tipos (cristaloide, sanguínea, o ambas, y fría, caliente o ambas) ha disminuido la necesidad de flujos altos y por lo tanto menos traumatismo celular sanguíneo, mejor exposición quirúrgica y disminución del flujo colateral no coronario lográndose una mejor protección miocárdica; así mismo, la presión sanguínea arterial alta aumenta el riesgo de hemorragia cerebral y desconexión de los circuitos de la CEC. Existen estudios que demuestran que al usar flujos bajos en CEC es necesario mantener éstos en 1-1.2 l/min/m2 para una adecuada entrega de oxígeno apoyándose con hipotermia y hemodilución. El contenido de oxígeno venoso mixto (PVO2) es importante, ya que cifras de 30 mm Hg o mayores conllevan una convalecencia satisfactoria. Sin embargo, debe tomarse en consideración que valores altos de contenido de oxígeno venoso mixto representa gasto cardíaco elevado, o hipoperfusión con cortos circuitos microvasculares. De igual manera, existe una relación estrecha entre el contenido venoso de oxígeno mixto y ácidosis láctica (PVO2 menor de 30-35 mm Hg) dependientes del tiempo.

Hipotermia

En 1950 se demostró una tolerancia mayor al cese del flujo en animales hipotérmicos que en normotérmicos; tal vez esto llevó al primer uso de hipotermia en cirugía cardíaca.
La hipotermia disminuye la disponibilidad de oxígeno por aumento de la afinidad del
oxígeno hacia la hemoglobina.


Existen dos formas básicas de
oxigenación en la CEC.

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