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Una
operación gastro-intestinal previa aumenta las probabilidades
de adherencia.
Los individuos con vasculopatía tienden a tener un sistema
hiper-coagulable, y es posible que el tratamiento
intra-operatorio altere la
homeostasis normal.
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En el grupo con administración por vía intratecal hubo un poco más
de prurito, pero el alivio subjetivo general del dolor fue mayor.
Complicaciones gastrointestinales
Una operación gastrointestinal previa aumenta las probabilidades
de adherencia. Es posible que esto dificulte la exposición de la
aorta, lo que causa tiempo quirúrgico prolongado, incremento de
la pérdida de temperatura, de la administración de líquidos para
compensar la mayor pérdida por evaporación y el aumento del potencial
de isquemia intestinal. Esto también puede causar mayor liberación
de sustancias vasoactivas en el momento del riego, lo que puede
crear un periodo de hemodinámica inestable.
CONSIDERACIONES DURANTE EL POSTOPERATORIO
INMEDIATO
Desintubación temprana en comparación con ventilación postoperatoria
La decisión de cuando efectuar desintubación tras intervención quirúrgica
aórtica está determinada por múltiples factores: el estado preoperatorio
cardíaco y pulmonar del paciente, la temperatura central, el volumen
necesario de líquidos y productos de la sangre por vía intravenosa
y la evolución intraoperatoria. Un periodo de ventilación durante
toda la noche es útil en caso de alteraciones de la función cardíaca
o pulmonar, siempre y cuando se administre sedación adecuada. Aún
así, en la mayoría de los individuos en quienes se practica reconstrucción
de la aorta abdominal, es posible efectuar la desintubación el día
de la intervención quirúrgica en tanto el sujeto se encuentre estable
en el aspecto hemodinámico y normotérmico.
Hipotermia
La hipotermia postoperatoria causa varios efectos nocivos. El escalofrío,
el intento natural por generar calor, puede causar aumento de consumo
de oxígeno de más de 400 por ciento. La hipotermia también ha quedado
incluida en el aumento del riesgo de isquemia miocárdica postoperatoria.
La coagulación se altera a temperaturas más bajas, lo cual origina
hemorragia postoperatoria pese a la administración de productos
de la sangre. De nuevo, los dispositivos calentadores por convección
en el quirófano y en la unidad de cuidado postanestesia (UCPA) parecen
ser el método más eficaz para restituir o conservar la normotermia.
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Líquidos
El tratamiento postoperatorio con líquidos después de la reconstrucción
de la aorta debe considerar el paso importante de líquidos hacia
el tercer espacio, con disminución resultante del volumen intravascular.
Es posible que la diuresis consecutiva a los esfuerzos por preservar
la función renal sea máxima en este momento y exige atención cuidadosa
al estado del volumen. El tratamiento de reemplazo debe guiarse
por la frecuencia cardíaca y la presión arterial (siempre y cuando
el dolor se encuentre bajo control), así como por la presión venosa
central.
Hemorragia
La que sobreviene en el postoperatorio inmediato requiere identificación
rápida. La hemorragia intraabdominal puede producir hipotensión
y taquicardia, letargia y abdomen tenso. La sospecha de hemorragia
debe comunicarse al cirujano para que efectúe la valoración inmediata.
Es necesario recordar que los valores de laboratorio no reflejan
la hemorragia aguda, de modo que un hematócrito estable no la excluye.
Por lo general está indicada la administración de productos de la
sangre y la posible reexploración en el quirófano.
Coagulación
En el momento en que el paciente llega a la UCPA, es necesario efectuar
estudios de coagulación (tiempo de protrombina, tiempo parcial de
tromboplastina, fibrinógeno, dímeros-d), para ayudar a guiar el
tratamiento subsecuente. Los individuos con vasculopatía tienden
a tener un sistema hipercoagulable, y es posible que el tratamiento
intraoperatorio altere la homeostasis normal. Además de la vigilancia
por si aparecieran datos de hemorragia, es necesario dirigir la
atención a buscar pruebas tempranas de trombosis. Se verifican a
menudo los pulsos distales, y cualesquier cambio se comunican al
cirujano.
Disfunción gastrointestinal
La manipulación del contenido abdominal durante la intervención
quirúrgica causa íleo y edema de la pared intestinal postoperatorios.
El uso de sonda nasogástrica es sistemático hasta que se reanuda
la motilidad intestinal. La combinación de aspiración nasogástrica
y edema intestinal causa absorción errática e impredecible de los
medicamentos administrados por vía oral, de ahí la necesidad de
usar la vía parenteral.
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