PAC ANESTESIA-1 C1

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Este procedimiento se acompaña de los riesgos de toxicidad de los anestésicos locales y de nefrotoxicidad debida al medio de contraste. En lo que concierne a los injertos vasculares, éstos pueden ser sintéticos (Dacron,Gore-Tex) o bien homoinjertos de vena safena; la elección del material utilizado depende de la localización de la obstrucción, la longitud y la presencia de una o varias lesiones.9 Las placas se localizan en sitios de bifurcación de las arterias (Fig. 8) por el flujo turbulento que se forma en esos sitios. En la valoración preoperatoria es importante descartar la existencia de enfermedad ateromatosa en otros sitios como coronarias y carótidas, ya que la enfermedad en arterias de miembros inferiores solo es una manifestación de la enfermedad ateromatosa que afecta otros lechos vasculares. Es frecuente la presencia de otras patologías como diabetes mellitus y neumopatía por tabaco, ambos factores de riesgo para la enfermedad ateromatosa, por lo que en la valoración preoperatoria necesariamente tendrán que valorarse de manera acuciosa estas patologías, así como sus repercusiones en órganos terminales como nefropatía y la disautonomía en el caso de la diabetes.

Elección de la técnica anestésica

Existe una gran controversia acerca de cuál es la mejor técnica anestésica para revascularización de los miembros inferiores; por un lado tenemos las técnicas regionales como el bloqueo epidural y subaracnoideo, anestesia general y por otro las técnicas en que se combinan anestesia regional con anestesia general superficial. Este grupo de pacientes es el prototipo del debate de anestesia regional vs anestesia general en pacientes comprometidos por una o varias patologías. La elección se ha debatido durante muchos años, la causa ha sido por diseños experimentales débiles que no han arrojado resultados definitivos; el diseño de los estudios ha fallado por falta de estandarización, mala descripción de la anestesia general, métodos diferentes de analgesia
postoperatoria en el grupo de anestesia general, así como la imposibilidad de que el anestesiólogo utilice el método doble ciego para la técnica anestésica usada; además la mayor parte de los estudios no demostraron en forma concluyente una relación causa y efecto de los beneficios de la anestesia regional. Aún no se ha realizado un estudio definitivo que muestre claramente la diferencia y las ventajas de una técnica sobre otra, si bien se han dado pasos importantes en favor de las ventajas de la anestesia regional.10
   La anestesia regional tiene las siguientes ventajas: evita momentos de estrés hemodinámico como los que puede producir la anestesia general en la intubación, la incisión de piel y la extubación; algunos autores sugieren 11 una evolución hemodinámicamente más estable con bloqueo peridural y existe un estudio en pacientes 12 con infarto menor de tres meses en el que se compararon las dos técnicas anestésicas y se encontró mayor incidencia de reinfarto y episodios de isquemia y una mayor estabilidad cardiovascular en el grupo de bloqueo peridural.
    Es de hacer notar también que se ha demostrado que la vasodilatación por el bloqueo simpático que producen las técnicas regionales aumenta de la permeabilidad de los injertos vasculares a corto y mediano plazos.13 Esto se atribuye al bloqueo de la respuesta endocrina y metabólica al traumatismo quirúrgico producido por la anestesia regional durante el transoperatorio,14 que se evidencia en el control de glucemia, cortisol, catecolaminas, hormona antidiurética, el sistema renina-angiotensina-aldosterona y el AMP cíclico, aunque hay que considerar que muchas de las ventajas teóricas de las técnicas regionales se pierden si se utiliza sedación profunda.
    Existen algunos estudios15,16 donde se encontró un número menor de complicaciones pulmonares y del manejo de la vía aérea; finalmente la analgesia postoperatoria se administra de manera óptima con un catéter epidural y de narcóticos o anestésicos, con mucho menos complicaciones y mejores resultados que con la vía parenteral.
Existe una gran controversia acerca de cuál es la mejor técnica anestésica para
revasculari-zación de los miembros inferiores.


Figura 8.



Localización de las lesiones arteriales por placas ateromatosas

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