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Riesgos
en la emersión
En el momento de la extubación, el anestesiólogo siempre se enfrenta
a problemas potencialmente serios tales como: la broncoaspiración,
laringoespasmo y obtrucción de la vía aérea. El aneste-siólogo debe
impedir la tos, esfuerzo y vómito, evitando así efectos peligrosos
como son incremento en la presión intraocular, desprendimiento de
retina, sangrado y dehiscencia de la herida y pérdida de vítreo.
Náusea y vómito
Durante la cirugía de estrabismo y desprendimeinto de retina, estas
compli-caciones son muy frecuentes no así en procedimientos como
catarata y glau-coma. Podemos hacer profilaxis del vómito mediante
la administración de droperidol, o bien ondansetron, un nuevo antagonista
de la serotonina es extraor-dinariamente efectivo como agente antiemético.
Dolor postoperatorio
Generalmente los procedimientos oftalmo-lógicos cursan con pequeño
dolor posto-peratorio. La administración de ketorolaco fármaco antiinflamatorio
no esteroideo ha dado buen resultado.
Técnica anestésica para cirugía de catarata e implante de lente
intrao-cular. Pacientes generalmente de edad avanzada
Inducción. Previa oxigenación al 100%, se administra fentanest
3 µg/kg de peso y midazolam 30 µg/kg de peso (1 a 2
mg son suficientes). Se continúa con cebamiento del 10% de la dosis
total de atracurio de 500 mg/kg de peso. Se procede a administrar
el agente inductor, como es el propofol a 2.0 a 2.5 µg/kg
continuando con la administración de atracurio completando su dosis
total. Se lleva a cabo la intubación endotraqueal previa relajación
al 100% corroborada con el tren de cuatro por el estimulador de
nervios periféricos; para evitar la respuesta simpática que produce
la intubación, se administra de 1 a 1.5 mg/kg de peso de lidocaína
al 1%.
Mantenimiento. El mantenimiento se puede
llevar a cabo ya sea con isoflurano o sevoflurano adecuándose el
CAM a las condiciones fisiológicas del paciente. La ventilación
debe ser controlada manual-mente o con un ventilador.
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Emersión.
La emersión debe ser tranquila, la recuperación del bloqueo muscular
al 100%, el automatismo respiratorio adecuado y la extubación debe
llevarse a cabo previa administración de xilocaína a 1.5 mg/kg i.v.
Ocasionalmente se puede antagonizar el fentanest, si es necesario,
mediante la administración de naloxona 40 µg i.m. suficientes
para buscar el automatismo respiratorio y así también evitar los
efectos secundarios del fentanest, como son el prurito y la retención
urinaria. Al parecer pequeñas dosis de naloxona potencializan la
analgesia. Tratamos de evitar el antagonismo del relajante muscular
ya que ello implica tener complicaciones como son bradicardia, hipotensión
y secreciones que en un paciente de edad pueden ser peligrosas.
La experiencia nos ha enseñado que la administración de fármacos
en menor número y dosis mínimas en pacientes de edad conllevan a
desarrollar una técnica anestésica segura brindando condiciones
óptimas para la cirugía.
Manejo anestésico de heridas pene-trantes de ojo
La reparación de heridas penetrantes de ojo, en presencia de estómago
lleno, presenta especiales retos al aneste-siólogo; al seleccionar
una técnica anestésica, debe balancear el riesgo de una broncoaspiración,
en contra del riesgo de ceguera, resultado de una elevada presión
intraocular y la expulsión de contenido ocular. La profilaxis pre-operatoria
en contra de la aspiración puede incluir el uso de antagonistas
de receptores de H2 de histamina para reducir la producción de ácido
gástrico e incrementar el pH gástrico, meto-clopramida para estimular
la peristalsis y acelerar el vaciamiento gástrico.
El uso de barbitúricos y relajantes no depolarizantes
frecuentemente es sugerido como el método a escoger para el manejo
anestésico en heridas penetrantes de ojo. Hace muchos años el pacuronio
era el relajante de elección a dosis de 0.15 mg/kg de peso. Esto
representaba ciertas desventajas asociadas como el riesgo de aspiración
durante un periodo largo variando de 75 seg a 2.5 min para llevar
a cabo la intubación, en esta forma la vía aérea estaba desprotegida;
otra desventaja era la prolongada duración de acción de altas dosis
de pancuronio, la cual necesitaba de ventilación postoperatoria
si la cirugía terminaba siendo corta.
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En
el momento de la extubación, el anestesiólogo siempre
se enfrenta a problemas potencial-mente serios tales como: la
bronco-aspiración,
laringo-espasmo y obtrucción de la vía aérea.
Generalmente los procedi-mientos oftalmológicos cursan con
pequeño dolor postoperatorio.
El mantenimiento se puede llevar a cabo ya sea con
isoflurano o
sevoflurano. |