PAC ANESTESIA-1 C2

Contenido | Anterior | Siguiente

La succinilcolina precedida de un relajante no depolarizante ofrece condiciones óptimas para la
intubación
endotraqueal siempre y cuando se haga un índice predictivo de fácil intubación.


Una buena
anestesia local para cirugía de ojo requiere de 10 ml de anestésico local.
   Se han indicado otros relajantes como el vecuronio y atracurio que son de acción corta. Tienen menores efectos cardiovasculares que el pancuronio, sin embargo en dosis equipotentes tienen un inicio de acción similar a este último.
    La succinilcolina precedida de un relajante no depolarizante ofrece condiciones óptimas para la intubación endotraqueal siempre y cuando se haga un índice predictivo de fácil intubación. La succinilcolina causa únicamente mínimos incrementos en la presión intraocular por arriba de sus basales. Recientemente el rocuronio de acción rápida puede ser de elección en el manejo anestésico de heridas penetrantes de ojo.

ANESTESIA LOCAL EN CIRUGÍA OFTALMOLÓGICA

Muchos procedimientos oftalmológicos pueden llevarse a cabo bajo bloqueo retrobulbar. Existen varios factores a considerar como:
  1. Naturaleza y duración del procedimiento.
  2. Estado de coagulación.
  3. Cooperación y habilidad del enfermo para hablar y oír.
  4. Claustrofobia.
  5. Ansiedad.
  6. Confusión.
  7. Tos crónica o temblores
  8. Preferencia del paciente y el cirujano.
Breve historia de la anestesia local en oftalmología

En 1884 Koller fue el primero en reportar el uso de cocaína tópica para cirugía ocular.
    En 1884 Knapp descubrió el uso de cocaína retrobulbar. La toxicidad sistémica limitó el uso de cocaína retrobulbar para la mayoría de los procedimientos anestésicos.
    En 1914 Van Lint popularizó el uso de la procaína por bloqueo del nervio facial; este procedimiento fue más ampliamente aceptado.
    En 1936 Atkinson describió su técnica de inyección retrobulbar para cirugía ocular usando procaína. El autor abocó el uso de punta roma de la aguja para evitar lesionar las estructuras intraorbitales colocando el anestésico dentro del cono muscular seguido por masaje ocular.
    En 1986 Davis y Mandel describieron la vía peribulbar desarrollada por Kelman y otros. A partir de este año en una encuesta, 76% de cirujanos llevan a cabo la anestesia retrobulbar con bloqueo facial y 16% sin bloqueo del facial.
    Una buena anestesia local para
cirugía de ojo requiere de 10 ml de anestésico local. Aproximadamente de 4-5 ml son colocados en la region retrobulbar en el cono muscular para inmovilizar el ojo y bloquear el ganglio ciliar. Esta es un área altamente vascular cerca del sistema nervioso central que debe ser estrechamente observada por una hemorragia retrobulbar o signos de toxicidad del sistema nervioso central. El anestésico local puede difundirse a lo largo de los vasos o la vaina de los nervios y causar inquietud, pérdida de conciencia, apnea y arritmias cardiacas. Nicoll y colaboradores presentaron a discusión 16 casos de complicaciones del sistema nervioso central después de seis mil bloqueos retrobulbares. Algunos cirujanos usan tanto una mezcla de bupivacaína y lidocaína; ambas amidas producen un bloqueo intenso de rápido inicio que dura varias horas. La hialuronidasa añadida al anestésico local ha mostrado asegurar un consistente bloqueo motor para cirugía ocular.
   Últimamente estos procedimientos anestésicos han sido mejor evaluados mediante la tomografía computarizada donde se ve exactamente en que lugar queda colocada la punta de la aguja muy cercana al nervio óptico. Los scans revelaron también la cercanía de la aguja a la arteria oftálmica y la vena superior oftálmica. Desde 1980 el bloqueo peribulbar ha venido a ser popular. Con esta técnica la solución anestésica no es inyectada dentro del cono muscular sino que es depositada fuera de él. El inicio es típicamente lento. Recientemente en un intento para evitar serias complicaciones, los oftalmólogos han retornado a la técnica que fue popular durante 1900: el uso de agentes anestésicos tópicos. Los pacientes deben ser seleccionados para que puedan controlar el movimiento de sus ojos.

Complicaciones de la anestesia retrobulbar
  1. Hemorragia.
  2. Inyección intravascular (primer signo clínico cefalea intensa).
  3. Perforación escleral.
  4. Oclusión vascular retinal.
  5. Compresión del globo y salida del vítreo.
  6. Penetración del nervio óptico o del globo ocular mismo.
  7. Diplopia y ptosis.
  8. Inyección del sistema nervioso central.
  9. Parálisis.
  10. Paro cardiorespiratorio y muerte

Contenido | Anterior | Siguiente