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La
laringoscopia difícil totalmente inesperada podría
contribuir a la morbilidad y mortalidad.
La intubación oral es preferible a la nasal cuando lo permite
el lugar de la operación, puesto que es menos traumática
más limpia y permite emplear un tubo de mayor calibre que
hace
más fácil la
ventilación.
Muchos de los pacientes a quienes se les efectúan procedimien-tos
endoscópicos tienen
enfermedades que afectan las vías respiratorias.
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Los
individuos cuyo cuadro de presentación es de un cáncer laríngeo,
por lo común tienen antecedentes de tabaquismo crónico y por ello
muestran a menudo signos de bronquitis, neumopatía obstructiva crónica
y enfermedad cardiovascular. Si dichas alteraciones existen o se
sospecha su presencia por datos de la anamnesis y la exploración
física, habrá que valorarlas y mejorar el estado clínico de la persona
antes de operarla.
Valoración objetiva
Las características anatómicas y los trastornos patológicos que
se acaban de mencionar pueden entrar en operación en la laringoscopia
difícil, sea de manera aislada o en combinación. Puede encontrarse
una laringoscopia difícil durante la inducción en los individuos
que no tienen variaciones anatómicas francas, movimientos no restringidos
de cabeza y cuello, relajación adecuada, colocación óptima y técnica
perfecta. La laringoscopia difícil totalmente inesperada podría
contribuir a la morbilidad y mortalidad de manera importante. En
estos trastornos inesperados, podría desempeñar una función de importancia
crucial la base de la lengua (parte posterior), que es la estructura
única de mayor tamaño en proximidad estrecha con la entrada de la
laringe. También es el órgano de mayor tamaño contenido dentro de
la bucofaringe y cuando se valora de manera objetiva, puede brindar
información muy valiosa al clínico.
PRINCIPIOS GENERALES:
ANESTESIOLOGÍA
Las grandes hemorragias o traumatismos del tipo que provoca insuficiencia
circulatoria raramente complican la cirugía de esta región corporal.
En muchos casos las operaciones no tienen carácter de emergencia
y la mortalidad e incluso la morbilidad suele ser igualmente atribuible
a la anestesia que a la operación. La principal preocupación del
médico anestesiólogo ha de ser proporcionar al cirujano, de forma
segura e inocua, un paciente tranquilo y un campo operatorio no
congestionado, objetivos que dependen casi por completo del control
total de la vía respiratoria.
Usualmente está indicada la intubación endotraqueal,
aunque en algunas operaciones determinadas también en algunos pacientes,
especialmente en niños, puede ser conveniente prescindir de la intubación,
en especial cuando
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el
procedimiento quirúrgico es breve. La intubación oral es preferible
a la nasal cuando lo permite el lugar de la operación, puesto que
es menos traumática, más limpia y permite emplear un tubo de mayor
calibre que hace más fácil la ventilación.
La elección de la técnica anestésica para algunas
operaciones es condicionada por la experiencia individual del médico
clínico. En la práctica en muchas operaciones nasales y del oído
se combina la anestesia general con el uso de soluciones vasoconstrictoras,
aplicadas localmente o inyectadas. Es importante recordar los peligros
potenciales de la adrenalina en relación a los halogenados que se
están utilizando para el mantenimiento de la anestesia. Nunca debe
emplearse la hipotensión inducida como medida contra la hemorragia
abundante debido a una mala técnica anestésica. La aplicación de
estos pormenores relacionados a la anestesia no se limita a los
adultos, siempre que la dosis de cada sustancia guarde relación
con el peso y el estado físico del niño. Muchas de las operaciones
realizadas en esta región del cuerpo (oído, nariz, faringe, boca,
cuello), son fundamentalmente apropiadas para la analgesia local.
En algunas ocasiones el logro de una buena analgesia es lento y
requiere más tiempo que la inducción de la anestesia general, pero,
en una zona por su vascularización, los resultados obtenidos justifican
con frecuencia el tiempo empleado.
Una característica frecuente de muchos procedimientos
de otorrinolaringología y de cirugía de cabeza y cuello, es la necesidad
para el anestesiólogo de compartir o estar alejado de las vías respiratorias
del paciente.
PROCEDIMIENTOS QUIRÚRGICOS MÁS
FRECUENTES
Laringoscopia y microlaringoscopia
Muchos de los pacientes a quienes se les efectúan procedimientos
endoscópicos tienen enfermedades que afectan las vías respiratorias.
Es necesaria la administración de un antisialogogo para disminuir
las secreciones bucales y proporcionar condiciones óptimas de trabajo
quirúrgico.
La intubación de la tráquea con una cánula endotraqueal
que tenga un diámetro interno pequeño permite la ventilación adecuada
de los pulmones y proporciona al cirujano una visualización aceptable.
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