PAC ANESTESIA-1 C3

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    MANEJO DE LÍQUIDOS EN NEUROANESTESIA
La estructura básica de la barrera
hemato-encefálica (BHE) está localizada en las células
endoteliales de los capilares encefálicos.
El mantenimiento adecuado del volumen vascular circulante, la reposición oportuna de pérdida de líquidos, el equilibrio de electrólitos y el control de la glucosa sanguínea, son objetivos importantes durante el pre, trans y postoperatorio en todos los pacientes quirúrgicos. Por tanto una atención meticulosa en estos problemas es de particular importancia en neuroanestesia. En el paciente neuroquirúrgico, la administración de grandes volúmenes de líquidos puede agravar su estado o conducir a edema cerebral; la inducción de la diuresis para el control del volumen cerebral puede causar hipocalemia, y la reposición inadecuada de líquidos puede producir inestabilidad cardiovascular.
    En el presente capítulo, se revisará tanto la cinética cerebral del agua, sodio, glucosa, albúmina y manitol en presencia de una barrera hematoencefálica intacta (BHEI), como ante una barrera hematoencefálica alterada (BHEA), con el propósito de desarrollar una alternativa en el manejo de líquidos en el paciente neuroquirúrgico. Finalmente, se comentan algunas de las complicaciones del tratamiento con líquidos y electrólitos en neuroanestesia.

CINÉTICA CEREBRAL DEL AGUA, SODIO, GLUCOSA, ALBÚMINA Y MANITOL ANTE UNA BARRERA HEMATOENCEFÁLICA INTACTA

La estructura básica de la barrera hematoencefálica (BHE) está localizada en las células endoteliales de los capilares encefálicos. Entre estas células se ha descrito la existencia de uniones estrechas, las que generalmente no se encuentran en otras regiones del organismo.
    La BHE se comporta como una membrana semipermeable que presenta una baja permeabilidad a moléculas hidrosolubles e iones, aunque en ella existen sistemas de transporte activo para ciertas sustancias, como aminoácidos y la glucosa. El paso de sustancias a través de la BHE depende de la liposolubilidad de éstas, de la presencia de un sistema especializado de transporte y del tamaño molecular de las sustancias.
El tamaño de los poros de la BHE es de aproximadamente 0.5 nm.
    El cerebro constituye sólo 2% del peso corporal; sin embargo, recibe cerca de 20% del gasto cardiaco. El flujo sanguíneo cerebral (FSC) es de 50 ml/100 g de tejido cerebral/min. El 75% del contenido cerebral es agua. Por tanto, en general se podría esperar que la concentración del agua, los electrólitos y los fármacos se equilibrasen rápidamente entre la sangre y el cerebro. Sin embargo, muchas sustancias entran al tejido cerebral con mucha lentitud y algunas prácticamente no penetran al sistema nervioso central (SNC). Bajo ciertas condiciones patológicas, como en el traumatismo craneano, en la isquemia y en la presencia de tumores cerebrales, la BHE pierde su integridad y los compuestos que se mantienen normalmente excluidos del cerebro, pasan rápidamente a su interior. Se desconoce si este fenómeno es consecuencia del “despegamiento” de las uniones estrechas o del incremento del transporte vesicular a través de las células que componen la BHE. En presencia de una BHEI el agua se desplaza rápidamente a través de ella. El tiempo medio en que alcanza el equilibrio entre plasmacerebro es de tres minutos (determinado con óxido de deuterio). Se ha informado que la administración de agua destilada en gatos normales produce un aumento de la presión intracraneal (PIC). La administración de solución isotónica de glucosa al 5% produce también un aumento de la PIC. El agua fluye del espacio intravascular al intracelular cuando se presenta hipoxia, la cual aumenta los niveles de lactato y por ende, la osmolaridad celular. El caso contrario se presenta al aumentar terapéuticamente la osmolaridad intravascular con el empleo de diuréticos osmóticos. De manera que tanto la disminución rápida de la uremia como las concentracciones elevadas de glucosa sanguínea (mayores de 600 mg/100 ml), pueden causar edema cerebral secundario al movimiento del agua hacia el cerebro relativamente hiperosmótico; así mismo, la disminución rápida en la concentración plasmática de sodio, también producirá edema cerebral.

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