PAC ANESTESIA-1 C3

Contenido | Anterior | Siguiente

TRAUMA DE MÉDULA ESPINAL    
El paciente que sufre un traumatismo de médula espinal, es con frecuencia joven (15 a 35 años) y en 82% de los casos son de sexo masculino. Las causas más comunes de traumas de médula espinal (TME) son: accidentes automovilísticos, caídas y daños relacionados con el deporte, heridas por arma de fuego o por arma blanca.
    La mayoría de las lesiones de la médula espinal se caracterizan por síndromes clínicos severos, pudiendo presentarse un síndrome completo o incompleto.
    El síndrome completo se presenta con pérdida de la función motora y sensitiva distal a la lesión. El nivel de lesión se define como el nivel más bajo (identificado por examen neurológico), en el cual las funciones motoras y sensitiva aún están intactas.
    La lesión incompleta de médula espinal puede presentarse de acuerdo con los siguientes síndromes:
  1. Síndrome medular central. Pérdida de la actividad motora en extremidades superiores más que en las inferiores, disfunción vesical y grados variables de pérdida de la sensibilidad por debajo de la lesión.
  2. Síndrome de Brown Sequard. Parálisis ipsilateral, pérdida de la propiocepción, tacto y sensación de vibración con pérdida contralateral de la temperatura y dolor.
  3. Síndrome de médula anterior. Parálisis e hiperestesia por debajo del nivel de la lesión, con preservación de la propiocepción, tacto y sensación de vibración.
  4. Síndrome de médula posterior. Todas las funciones motoras y sensoriales están preservadas, excepto el tacto y la temperatura.
    Tan pronto como sea posible, en un traumatizado se debe practicar un examen neurológico detallado, incluyendo funciones motora, sensorial y una exploración rectal. El examen neurológico describe la extensión del daño a la médula espinal, permite la prevención temprana de la extensión del trauma y orienta en la determinación del pronóstico. La identificación del nivel del daño en la médula espinal permite anticipar los problemas respiratorios, cardiacos, gastrointestinales, etc. y ayuda a predecir las complicaciones asociadas al trauma.
EVALUACIÓN INICIAL

La vía aérea y la circulación del paciente deben ser evaluadas inmediatamente después del trauma; al paciente comatoso siempre se le debe considerar como si tuviese daño medular cervical hasta que no se demuestre lo contrario.
    Las lesiones asociadas en pacientes con TME se presentan en 25 a 60% de los casos. La determinación del nivel del daño neurológico ayuda a descubrir oportunamente otras lesiones agregadas. Así, podemos encontrar según el nivel de lesión las siguientes:
  1. Médula cervical. Lesiones cerradas de la cabeza (50%), fractura de la tráquea, perforación de esófago.
  2. Médula torácica. Fractura de costillas, atelectasias, ruptura de aorta.
  3. Médula lumbar. Fracturas pélvicas, sangrado retroperitoneal.
    El manejo cuidadoso de la vía aérea es crucial cuando la columna vertebral está comprometida. Deben evitarse el movimiento del cuello y cabeza, trauma a las vías aéreas, regurgitación y aspiración. La intubación ciega, por vía nasal en un paciente cooperador o con ayuda del laringoscopio, pueden ser buenas opciones en el paciente sin fractura basilar de cráneo o inestabilidad de la mitad de la cara.
    La intubación oral controlada, atraumática, posterior a la preoxigenación, aplicación de presión cricoidea, inducción con pequeñas dosis de tiopental, propofol o etomidato y la administración de un relajante no despolarizante; preferentemente vecuronio, o mejor aún rocuronio a dosis de 450 a 600 µg/kg, que facilita una secuencia rápida de intubación (60 segundos). A pesar de que se dice que se puede emplear succinilcolina, si el TME tiene menos de 48 horas de evolución, nosotros consideramos que el riesgo de utilizarla es mayor que el beneficio, sobre todo si actualmente se cuenta con relajantes más seguros, de inicio de acción rápido (rocuronio). La estabilización manual de la columna se debe realizar durante la intubación (preferentemente por el neurocirujano).
    Aunque la hipotensión puede ser ocasionada por choque hemorrágico, los pacientes con TME por arriba de T5 presentan el síndrome de choque de médula espinal (choque espinal), con presencia de hipotensión a expensas de una presión arterial sistólica de 60 a 80 mm Hg.
La mayoría de las lesiones de la médula espinal se caracterizan por síndromes clínicos severos, pudiendo
presentarse un síndrome
completo o incompleto.

Contenido | Anterior | Siguiente