PAC ANESTESIA-1 C3

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    ANESTESIA PARA PROCEDIMIENTOS QUIRÚRGICOS EN POSICIÓN SENTADA
La fosa posterior es un
compartimiento relativamente reducido que contiene los centros primarios para el control de la función
cardiovascular y respiratoria, los núcleos del glosofaríngeo, neumogástrico e hipogloso mayor, el IV ventrículo y el cerebelo.
En posición sentada se realizan principalmente procedimientos por lesiones de fosa posterior, especialmente tumores y quistes. La fosa posterior es un compartimiento relativamente reducido que contiene los centros primarios para el control de la función cardiovascular y respiratoria, los núcleos del glosofaríngeo, neumogástrico e hipogloso mayor, el IV ventrículo y el cerebelo, entre otros. Por esta razón, lesiones muy pequeñas pueden ocasionar graves alteraciones neurológicas como hidrocefalia e hipertensión intracraneal por obstrucción de la circulación del líquido cefalorraquídeo (LCR), depresión cardiovascular y respiratoria y compromiso de los reflejos protectores de las vías aéreas.
    La posición sentada facilita el acceso a estas lesiones y es muy cómoda para el cirujano, pero debido a que aumenta notablemente el riesgo de complicaciones para los pacientes, como cuadriplejía por daño de la médula cervical o lesiones neurológicas severas y aún muerte por embolismo aéreo venoso o arterial, su uso ha disminuido progresivamente, realizándose los procedimientos en decúbito prono y lateral. Sin embargo, en una revisión reciente, se informó de una gran serie de casos practicados en posición sentada, en total 9141 pacientes con un 0.08% de mortalidad global. Por otro lado, hay evidencia que indica que las posiciones alternas también conllevan riesgo de embolia aérea.
    Con respecto a la cuadriplejía, se acepta que se puede prevenir siempre y cuando se mantenga una adecuada presión de perfusión medular (PPM), se eviten las flexiones exageradas del cuello y se evalúe preoperatoriamente la columna cervical de los pacientes.
    Por lo antes expuesto, podemos decir que si bien la posición sentada representa un riesgo potencial para el paciente, éste puede ser minimizado con base en un monitoreo adecuado y tomando en cuenta las precauciones
necesarias para prevenir y corregir las complicaciones, si se presentan.
    El objetivo de este capítulo es revisar el manejo pre, trans y postoperatorio de los pacientes sometidos a cirugía que requieren de posición sentada.

EVALUACIÓN PREOPERATORIA

Se requiere la historia clínica completa que incluya información con respecto a la patología del paciente, su evolución y terapéutica empleada. La exploración clínica debe evaluar la columna cervical, el estado de la ventilación y los reflejos protectores de las vías aéreas, así como determinar si existe o no síndrome de la hipertensión intracraneal (SHIC) o hidrocefalia. El estado de la volemia debe ser evaluado y corregido, ya que con frecuencia en estos pacientes puede estar disminuida debido a vómito intenso por SHIC, pobre ingesta de líquidos por alteración de la conciencia o por restricción terapéutica de líquidos. Se deben solicitar los siguientes exámenes de laboratorio y de gabinete: biometría hemática completa, química sanguínea completa, electrólitos, radiografía de tórax y electrocardiograma. En hospitales que dispongan del equipo necesario, deberán tomarse potenciales evocados del tallo cerebral (SSEP) de control para compararlos con otros tomados en el trans y postoperatorio.

MONITOREO
  1. Mínimo aceptable: estetoscopio esofágico, oximetría de pulso, monitor electrocardiográfico, línea arterial, línea venosa central, Doppler precordial, sonda vesical y gases arteriales.
  2. Adicional: capnografía, catéter en arteria pulmonar, potenciales evocados de tallo cerebral (BAEP) y/o somatosensoriales (SSEP) y registro de la presión intracraneal (PIC).

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