|
La intubación debe llevarse a cabo de manera atraumática y tomar
el menor tiempo posible. Se puede iniciar la administración de isoflurano
(0.8 a 1%), antes de la laringoscopia para profundizar la anestesia.
La ventilación se mantiene con oxígeno al 100%
para lograr una PaCO2 arterial entre 35 y 40 mmHg cuando
la adaptabilidad cerebral (compliance) es normal. Cuando la adaptabilidad
cerebral está aumentada (aumento de la PIC), los niveles de PaCO2
deben mantenerse entre 25 y 30 mm Hg.
Siempre existe el riesgo potencial de ruptura
del aneurisma durante la inducción. Por ello, debe tenerse lista
como medida de seguridad, una jeringa con nitroprusiato de sodio
(100 µg), con la finalidad de aplicar bolos IV si se presenta
hipertensión arterial. A pesar de todas estas precauciones, se informa
una frecuencia de ruptura durante la inducción entre 1 y 4% de los
casos, con una tasa de mortalidad de 50%.
Para el mantenimiento de la anestesia, se considera
al isoflurano el agente de elección, ya que como se ha mencionado
antes, conserva el FSC, disminuye el CMO2, ofrece protección
cerebral y no aumenta la PIC. Sugerimos concentraciones de isoflurano
entre 1 y 1.5%, que equivalen a 0.8 y 1.1 CAM, en combinación con
dosis fraccionas de fentanil (100 µg) en bolos IV o en infusión
continua (2 a 3 µg/kg/hr). Como ya se ha comentado antes,
el desflurano y el sevoflurano requieren de estudios adicionales
que justifiquen su empleo en neuroanestesia como mejores alternativas
que el isoflurano. La información actualmente disponible, indica
que el desflurano ofrece un perfil neurofisiológico y farmacológico
similar al isoflurano a un costo (ml a ml) más bajo. Por el contrario,
el sevoflurano que también tiene un perfil similar al isoflurano,
tiene como desventajas un costo muy elevado y el riesgo de producción
de fluoruro inorgánico y del compuesto A (ambos potencialmente nefrotóxicos).
Antes de que el cirujano termine la craneotomía
se debe iniciar la administración de manitol mediante infusión
IV a razón de 0.5 a 1 mg/kg, en un tiempo de 15 a 20 minutos. Esto
contribuye a disminuir el volumen cerebral antes de abrir la duramadre.
La acción del manitol se manifiesta en 4 a 5 minutos y alcanza su
efecto máximo a los 45 minutos.
El drenaje de LCR a través de un catéter subaracnoideo
colocado previamente, puede ser otra
|
medida
que facilite el acceso quirúrgico al aneurisma y debe ser utilizado
sólo después de abierta la duramadre, porque si se drena el LCR
antes, puede producirse herniación del cerebro o ruptura del aneurisma.
Para que el drenaje sea eficaz y facilite la disección aneurismal,
se requiere evacuar un volumen de 50 a 150 ml de LCR.
El manejo de líquidos es otra consideración importante
en el transoperatorio y debe ajustarse a los criterios clínicos
básicos. El objetivo principal es ofrecer una estabilidad cardiovascular,
que permita una adecuada adaptabilidad cerebral. En cuanto al tipo
de soluciones que deben administrarse, consideramos que la solución
salina normal es la indicada, o la hipertónica de acuerdo con el
nivel de sodio sérico. No se recomiendan las soluciones glucosadas,
debido a las repercusiones neurológicas ya conocidas. Los expansores
plasmáticos (gelatinas, almidones, albúmina), deben emplearse con
la finalidad de mantener una PAM entre 70 y 80 mm Hg. La pérdida
de sangre debe reponerse volumen a volumen, para mantener un hematocrito
de 32 a 35 %.
Otra medida que ha contribuido de manera importante
a disminuir la mortalidad transoperatoria de la cirugía de aneurisma,
son las técnicas de hipotensión controlada, ya que con estas medidas
se reduce la presión transmural del aneurisma, se facilita su ligadura
o aplicación de clips y el sangrado en caso de ruptura es menor,
lo que facilita su control. La PAM en casos de hipotensión controlada,
debe mantenerse por arriba de 50 mm Hg. Los agentes más utilizados
en hipotensión controlada son: nitroprusiato de sodio, isoflurano,
trimetafán, nitroglicerina, etc. La administración de nitroprusiato
requiere de una bomba de infusión y se debe de iniciar con una dosis
de 0.5 µg/kg/minuto, su efecto hipotensor se manifiesta rápidamente
a los 90 segundos, y se disipan con un tiempo igual al interrumpir
la infusión. Si no se obtiene la respuesta esperada la dosis debe
incrementarse en forma progresiva, sin pasar de 8 µg/kg/min
(0.5 µg/kg/hr). Si se presenta taquifilaxia o resistencia
al nitroprusiato de sodio, puede ser necesaria la administración
de captopril y de un betabloqueador adrenérgico de acción rápida
como el esmolol (a dosis-respuesta).
Es muy importante no sobrepasar las dosis antes
mencionadas de nitroprusiato de sodio para evitar su toxicidad por
la producción de cianuro y tiocianato.
|
|
Antes
de que el cirujano termine la craneotomía se debe iniciar la
administración de manitol mediante infusión IV a razón
de 0.5 a 1 mg/kg, en un tiempo de 15 a 20 minutos. |