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Las
malforma-ciones arterio-venosas son
ramifica- ciones vasculares anormales (marañas), de origen
congénito.
La fase operatoria de las MAV plantea un reto para el
neuro-cirujano y para el
anestesió- logo.
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Los
cuidados postoperatorios del paciente sometido a cirugía de aneurisma
en donde no hubo complicaciones se inician en la sala de operaciones
con una extubación suave, evitando la hiperactividad simpática durante
la aspiración de secreciones y al desinflar el globo del tubo endotraqueal.
Se recomienda administrar lidocaína (1.5 mg/kg IV) y una dosis de
fentanil (50 µg), antes de la extubación. Idealmente el paciente
debe salir extubado después de la cirugía y ser trasladado a terapia
intensiva. La cabeza debe mantenerse con una elevación de 20 a 30
grados, para facilitar el drenaje venoso yugular. Si se presentaron
problemas durante el transoperatorio, se debe mantener la intubación
y continuar con la ventilación mecánica.
MALFORMACIONES ARTERIOVENOSAS (MAV)
Las malformaciones arteriovenosas (MAV) son ramificaciones vasculares
anormales (marañas), de origen congénito. Las MAV forman una red
vascular creciente que producen un mecanismo invasor y de masa extrínseco
intracraneal. Se presentan con una frecuencia diez veces menor que
los aneurismas y al igual que estos, son causa de sangrado con producción
de hemorragia subaracnoidea (HSA). Las MAV tienen su mayor incidencia
de sangrado entre la segunda
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y la quinta década de la vida y se asocian con una mortalidad inicial
de 10%. El riesgo de resangrado de una MAV es de 6% durante el primer
año y se asocian a una mortalidad entre 20 y 30%.
Las manifestaciones clínicas que producen las
MAV son similares en parte a las que se observan con los aneurismas.
El cuadro 12 muestra las características clínicas de las MAV y los
aneurismas.
Las complicaciones de la MAV en la fase preoperatoria
incluye: hematoma intracerebral más sangrado subaracnoideo o intraventricular,
convulsiones, déficit neurológico progresivo por efecto de masa
y/o robo del FSC.
La fase operatoria de las MAV plantea un reto
para el neurocirujano y para el anestesiólogo. En la mayoría de
los casos la disección de la MAV debe ser muy amplia y casi nunca
pueden ser resecados en su totalidad. El tiempo para la operación
es electivo, ya que el índice de resangrado es bajo. El tipo de
operación puede incluir: 1. embolización preoperatoria, 2. irradiación
con rayo de protón, y 3. resección total, el cual resulta un procedimiento
muy prolongado con gran pérdida de sangre, que puede requerir de
regulación para evitar hiperfusión cerebral, además se asocia con
una alta incidencia de síndrome de edema cerebral.
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