|
El monitoreo anestésico de la MAV incluye el mismo
que para los aneurismas, pero aquí, los potenciales evocados durante
la disección y resección de la malformación juegan un papel muy
importante. De esta forma, antes de la resección el vaso se pinza
y se toma un trazado. Si no se presenta alteración con respecto
a uno tomado previamente, se procede a resecarlo. Si por el contrario,
se presentan cambios con respecto al trazo control, el vaso debe
respetarse, con lo cual se evita dejar sin perfusión una región
del cerebro.
En cuanto al manejo anestésico durante la cirugía
de la MAV, deben tomarse las mismas precauciones en la inducción
y mantenimiento
|
de la anestesia que la señalada para los aneurismas. La hipotensión
moderada está indicada para controlar la fragilidad capilar y el
efecto de masa de la MAV. El síndrome de edema cerebral debe tratarse
de manera agresiva (manitol, tiopental, lidocaína). Debe recordarse
que en estos casos, la hiperventilación puede aumentar el robo a
la MAV. El cuidado postoperatorio de la MAV es igual que en los
aneurismas.
Finalmente, se debe tener presente que la alteración
final común de las enfermedades cerebrovasculares es la isquemia
cerebral. En la figura 8 se muestra
la patología cerebrovascular y la vía final (isquemia).
|
|
|