PAC ANESTESIA-1 C3

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En casos de hipoxia cerebral en los que las demandas energéticas están aumentadas, existen
reacciones de emergencia para suplir las
necesidades de energía.


La hipotermia disminuye el ritmo de todas las reacciones bioquímicas del organismo.
   Los requerimientos energéticos del SNC provienen, casi exclusivamente, de la glucogenolisis del glucógeno almacenado en el hígado (fundamentalmente) y el músculo. En ausencia de cetosis (tal como puede ocurrir en la diabetes o durante el ayuno prolongado), el cerebro utiliza cuerpos cetónicos (ácido cetoacético y betahidroxibutírico) como fuente de energía. Sin embargo, incluso cuando los cuerpos cetónicos representan la fuente predominante de energía, el cerebro no puede tolerar la hipoglucemia; un aporte adicional de glucosa es necesario.
    Bajo determinadas circunstancias, como en casos de hipoxia cerebral, en los que las demandas energéticas están aumentadas, existen reacciones de emergencia para suplir las necesidades de energía. Así por ejemplo, se puede producir ATP a partir de dos moléculas de ADP, mediante una reacción en la que participa la enzima adenilciclasa. También es posible obtener energía a partir de la fosfocreatina (PCr), que puede considerarse en cierta forma como un depósito de ATP. Estos mecanismos de emergencia para obtener energía con moléculas de ATP, se pueden representar como sigue:
ADENILCICLASA
ADP + ADP ATP + AMP

CREATINQUINASA
PCr + ADP + H+ ATP + Cr

    Las concentraciones de ATP, ADP y AMP en el SNC tienen la siguiente relación: 100: 10: 1.
    En ausencia de patología del SNC, la producción de energía está estrechamente ligada a las necesidades fisiológicas del tejido cerebral. Este acoplamiento parece estar determinado por las fluctuaciones en la relación entre el ATP y los productos de su hidrólisis (AMP y fosfato). A la relación entre el ATP, AMP y fosfato (F) se le conoce como “potencial de fosfatos” (PF). En tanto que, la suma de ATP, ADP, AMP, fosfato y PCr se denomina carga energética cerebral (CEC). Por ejemplo, si por alguna condición disminuye la concentración de ATP en el SNC, se produce un aumento de las concentraciones de ADP y fosfato,
lo que estimula a las mitocondrias a producir más ATP para restaurar el potencial de fosfatos (PF) y de esta manera mantener la CEC.
    La CEC junto con la producción anaeróbica (ciclo de Embden-Meyerhof) puede mantener al cerebro sin daño hasta cinco minutos si se suspende completamente el flujo cerebral.

EFECTO DE LA TEMPERATURA SOBRE EL METABOLISMO CEREBRAL

La hipotermia disminuye el ritmo de todas las reacciones bioquímicas del organismo. En el SNC estas reacciones mantienen la función neuronal (generación, conducción, transmisión), y la integridad de la célula (permeabilidad iónica, bomba de iones, etc.), así como la capacidad de síntesis, depósito y liberación de neurotransmisores. Por cada grado centígrado (°C) de disminución de la temperatura corporal, el consumo metabólico de O2 cerebral disminuye aproximadamente en 7%. Como resultado, el SNC consume menos energía, tiene que convertir menos sustratos metabólicos y puede, de esta manera, ser más tolerante con una disminución en el suministro y en menor grado de glucosa.
    En humanos, la temperatura normal puede ser disminuida de 7 a 8°C y en otros animales homeotérmicos tales como la rata, hasta 20°C antes de que se presenten alteraciones del sistema cardiovascular que pongan en riesgo la integridad del SNC. Si la circulación es mantenida artificialmente mediante la utilización de bypass cardiopulmonar, el tejido cerebral puede soportar temperaturas muy bajas. Por el contrario, durante la hipertermia el SNC tiene un margen más estrecho de tolerancia. Inicialmente los efectos de la hipertermia sobre el cerebro parecen ser los opuestos a los producidos por la hipotermia. El metabolismo cerebral aumenta cuando la temperatura sube entre 40 y 42°C, el consumo metabólico de oxígeno cerebral (CMRO2) se incrementa un 50% por cada °C y la captación de oxígeno disminuye a temperaturas próximas a 43°C.


Cuadro 1. Balance entre la demanda y transporte de oxígeno en
condiciones fisiológicas

Demanda de oxígeno

3 a 5 ml por 100 g de tejido cerebral por minuto
(40 a 70 ml por minuto)

Transporte de oxígeno

20 ml por 100 ml de sangre
50 ml de sangre por 100 g de tejido cerebral por minuto
(15 a 20% del gasto cardiaco)




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