Las alteraciones cardiovasculares (arritmias,
taquicardia, etc.) son evidentes alrededor de los 42°C. Sin embargo,
aún en ausencia de disfunción cardiovascular significativa, un incremento
de la temperatura (de 42°C o mayor) produce daño neuronal directamente
al inactivar las proteínas enzimáticas en el SNC.
La hipertermia maligna (HM) es una complicación
rara en anestesia, pero potencialmente fatal. En la HM el aumento
de la temperatura es incluso superior a los 43°C y se asocia con
falla cardiovascular, respiratoria y metabólica (Cuadro
2).
FLUJO SANGUÍNEO CEREBRAL (FSC)
El SNC ha desarrollado un sistema de regulación rápido y preciso
del FSC, por el cual incrementos repentinos en la demanda metabólica
pueden ser rápidamente cubiertos mediante un aumento del FSC y con
ello aportar un mayor substrato metabólico. Este acoplamiento entre
el FSC y el metabolismo es crítico en condiciones extremas, como
son la hipotensión y la hipoxia.
El concepto de AUTORREGULACIÓN del FSC define
el mecanismo que mantiene constante el FSC entre un nivel de presión
arterial media (PAM) de 50 a 150 mg Hg. La autorregulación del FSC
asegura el suministro metabólico continuo al SNC en estados de hipotensión,
hipertensión, PIC elevada, etc. La autorregulación depende de la
capacidad de las arteriolas cerebrales para modificar su calibre
en respuesta a los cambios de la PAM. Los anestésicos volátiles
pueden alterar la autorregulación del FSC de una manera dosis (contracción)-dependiente.
Consideraciones anatómicas del FSC. El principal
suministro al cerebro está constituido por la circulación anterior,
que comprende las dos arterias carótidas y sus divisiones; y la
circulación posterior consistente en las dos arterias vertebrales
que se unen para formar
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la
arteria basilar. El flujo arterial por vías colaterales es el mecanismo
principal en la compensación del FSC durante la isquemia. Estas
vías colaterales están presentes fundamentalmente en el polígono
de Willis, que es un anillo hexagonal de vasos. Las principales
vías colaterales son la arteria comunicante anterior, que une las
dos arterias carótidas, y la arteria comunicante posterior que une
ambas circulaciones carotídeas y vertebrales bilateralmente.
Cuando la circulación arterial normal está comprometida
y el polígono de Willis no compensa suficientemente, existen otros
mecanismos circulatorios que pueden ser utilizados.
Este mecanismo alterno de compensación circulatoria
se da por la comunicación de vasos leptomeníngeos, los cuales pueden
perfundir “áreas pobres” (secas) y se verifica mediante comunicaciones
entre las arterias cerebral anterior y cerebral media y entre la
arteria cerebral media y la arteria cerebral posterior. Esta circulación
leptomeníngea puede compensar un flujo reducido tanto en la periferia
como en la zona de irrigación normal arterial. Sin embargo, si la
presión de perfusión cerebral (PPC) está reducida globalmente, esas
áreas pobremente perfundidas que están más alejadas de la circulación
arterial son más vulnerables a la isquemia.
Como ya se mencionó antes, a pesar de que el
SNC realiza una gran actividad metabólica, tiene muy poca capacidad
de almacenar energía, por lo que para cumplir sus funciones normales,
requiere del aporte constante de substratos energéticos (glucosa,
O2, ATP). El FSC es por lo tanto, grande, recibe casi
el 20% del gasto cardiaco, aunque sólo representa el 4% del volumen
intracraneal. En condiciones normales el FSC en un adulto sano es
de 50 ml/100 g de tejido cerebral/minuto. Este valor es diferente
en los niños y en los ancianos, como se observa en el cuadro
3.
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El
SNC ha desarrollado un sistema de regulación rápido
y preciso del FSC.
El principal suministro al cerebro está constituido por la
circulación anterior, que comprende las dos arterias carótidas
y sus divisiones. |