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El
sevoflurano junto con el desflurano, debido a su baja solubilidad
sanguínea tienen un potencial interesante de aplicaciones
para su empleo en la práctica de la anestesia
ambulatoria.
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Los
efectos y acciones a nivel neuromuscular son similares al isoflurano.
Induce hipotensión y taquicardia en forma menos frecuente que con
isoflurano y no sensibiliza al corazón a las catecolaminas. Una
ventaja del sevoflurano es la mínima pungencia, que al igual con
halotano permiten en forma más sencilla la inducción inhalatoria,
con una baja incidencia de tos, espasmo o presencia de apnea. Los
tiempos de recuperación son más rápidos que con halotano e isoflurano,
pero semejantes a la combinación propofol-óxido nitroso. Puede ser
necesaria la adición de analgésicos más temprana con sevoflurano
en el postoperatorio.
Las desventajas asociadas con sevoflurano están
en relación a su metabolismo y degradación con la cal sodada y baralima,
que puede alterar la función renal y ser causa de nefrotoxicidad
(ver capítulo Anestesia en enfermedades renales).
Como se menciona al principio de este capítulo,
uno de los propósitos de las unidades de cirugía ambulatoria es
reducir los costos de atención médica. Una medida eficaz para reducir
los costos cuando se emplean anestésicos halogenados es disminuir
el flujo de gases frescos. La disminución del flujo de gases frescos,
por ejemplo, a 2 litros por minuto permite ahorros significativos
en el consumo y en consecuencia en el costo total del procedimiento
anestésico. Los costos de adquisición y el consumo de los anestésicos
halogenados actualmente en uso se muestra en el cuadro
5.
Como se observa en el cuadro
5, el sevoflurano es el anestésico más costoso de todos los
anestésicos halogenados, en tanto que el halotano es el agente de
menor costo. Sin embargo, el sevoflurano junto con el desflurano,
debido a su baja solubilidad sanguínea tienen un
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potencial
interesante de aplicaciones para su empleo en la práctica de la
anestesia ambulatoria.
CUIDADOS POSTANESTÉSICOS EN EL PACIENTE
EXTERNO
La atención de los problemas postoperatorios frecuentes es igual
de importante que la selección apropiada del paciente y la elección
de agentes anestésicos para asegurar una pronta alta (por lo general
menos de dos horas).
Dolor
El control adecuado del dolor postoperatorio incluye la administración
de analgésicos opioides, bloqueo local o regional. Puede administrarse
fentanil a dosis de 0.35 µg/kg/IV cada cinco minutos hasta que el
dolor se controle. En niños el bloqueo del nervio inguinal, iliohipogástrico
y genitofemoral pueden ayudar al dolor posthernioplastía, la bupivacaína
al 0.25% es el agente preferido. El bloqueo del nervio dorsal de
pene alivia el dolor postcircuncisión. Los infantes que son sensibles
a los analgésicos opioides pueden manejarse bien con acetaminofén
a dosis de 10 mg/kg/vía oral o rectal.
Náusea y vómito
La náusea y el vómito son una razón frecuente para retrasar el alta
o para la admisión hospitalaria después de la cirugía ambulatoria
programada. Los factores que contribuyen a la náusea y el vómito
postoperatorio son múltiples. A menudo la náusea acompaña al dolor
postoperatorio y mejora cuando se logra el alivio del dolor mediante
la inyección intravenosa de opioides. La administración anticipada
de antieméticos permite el control oportuno de la náusea y el vómito.
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