PAC ANESTESIA-1 C4

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Por último, al igual que el manitol, la furosemida sólo ha mostrado un beneficio anecdótico en grupos de alto riesgo. La dosis de manitol recomendada para profilaxis de la insuficiencia renal aguda es de 0.5 mg/kg/iv, la cual debe administrarse preferentemente en infusión continua en un tiempo no menor de 15 min.
    La furosemida es un diurético de asa que inhibe la reabsorción de sodio y cloro en la rama ascendente gruesa del asa de Henle. Es un diurético potente, que actúa sobre el proceso crítico de la concentración urinaria y además produce vasodilatación renal. Puede causar hipokalemia importante y originar una contracción significativa del volumen intravascular. La dosis recomendada de furosemida en la profilaxis de la insuficiencia renal aguda en el perioperatorio es de 0.5 mg/kg/iv.

EFECTO DE LOS ANESTÉSICOS SOBRE LA FUNCIÓN RENAL

Es difícil separar los efectos de los anestésicos sobre la función renal de los efectos del estrés quirúrgico. De la misma forma, los efectos indirectos de la anestesia general sobre la hemodinamia renal y funciones renales, la actividad simpática y la regulación hormonal confunden la interpretación de los efectos directos de los anestésicos, aunque parece que los efectos indirectos de estos fármacos tienen una mayor influencia sobre el flujo sanguíneo renal, índice de filtración glomerular y gasto urinario.
    La anestesia general deprime en forma temporal la función renal según lo demuestra la disminución del gasto urinario, índice de filtración glomerular, flujo sanguíneo renal y excreción de electrólitos. Por lo general, la alteración renal es temporal y reversible por completo. El mantenimiento de la presión sanguínea sistémica y en especial, la hidratación preoperatoria disminuyen el efecto sobre la función renal. También parece que la anestesia raquídea y epidural disminuyen la función renal, pero no en el mismo grado que la anestesia general. Durante la anestesia regional, los descensos en la función renal son paralelos a la magnitud del bloqueo simpático.
    Los agentes que deprimen al miocardio (como los anestésicos volátiles) se relacionan con un incremento en la resistencia vascular renal para mantener la presión sanguínea; el flujo sanguíneo
renal y el índice de filtración glomerular disminuyen. Los efectos de los anestésicos volátiles sobre la autorregulación renal son conflictivos, pero es probable que los efectos indirectos sobre la hemodinamia renal tengan mayor importancia. El papel de los anestésicos halogenados con respecto a su posible toxicidad renal por fluoruro se revisan más adelante.
    Los analgésicos opioides (fentanil, alfentanil, sufentanil y remifentanil), los barbitúricos (como tiopental y metohexital) y las benzodiacepinas (diacepam y midazolam), dependiendo de la dosis, también disminuyen el índice de filtración glomerular y el gasto urinario. El propofol también produce una disminución del índice de filtración glomerular de manera indirecta al disminuir la presión arterial sistémica y la frecuencia cardíaca. Cuando se administra droperidol junto con un analgésico opioide (frecuentemente fentanil) para producir neuroleptoanalgesia, sus propiedades de bloqueo alfa adrenérgico mantienen la distribución normal del flujo sanguíneo en el riñón y pueden ocasionar cambios menores en la hemodinamia renal. Los agentes anticolinérgicos (tipo atropina) pueden predisponer a la azoemia postrenal a pacientes con uropatías obstructivas.
    Con relación a los relajantes musculares, debe recordarse que prácticamente todos tienen cierto grado de eliminación renal y que la duración de su acción se prolonga en pacientes con insuficiencia renal. El atracurio sufre degradación espontánea en condiciones fisiológicas (degradación de Hofmann e hidrólisis de éster) y es preferible en pacientes con daño renal importante. Ya que el atracurio es hidrosoluble, es posible que los pacientes con alteraciones en la composición del agua corporal requieran dosis iniciales mayores para lograr una parálisis rápida, pero dosis menores y menos frecuentes para mantener la relajación (Cuadro 11).
     El ketorolaco es un antiinflamatorio no esteroide y coadyuvante anestésico que puede administrarse por vía intramuscular o intravenosa. Como inhibidor de prostaglandinas, interfiere con la vasodilatación renal intrínseca asociada con estas sustancias y es una causa bien conocida de insuficiencia renal aguda inducida por fármacos.
La furosemida es un diurético de asa que inhibe la reabsorción de sodio y cloro en la rama ascendente gruesa del asa de Henle.


Con relación a los relajantes
musculares, debe recordarse que prácticamente todos tienen cierto grado de eliminación renal y que la duración de su acción se prolonga en pacientes con insuficiencia renal.


Cuadro 11. Relajantes musculares y excreción renal
Gallamina >90% Doxacurio 30%
Tubocurarina 45% Vecuronio 15%
Metocurina 43% Atracurio 10%
Pancuronio 40% Rocuronio 10%
Pipecuronio 38% Mivacurio <10%
Cisatracurio 10%  



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