PAC ANESTESIA-1 C4

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    ANESTESIA PARA CIRUGÍA GENERAL
La valoración anestésica
preoperatoria reviste una
importancia fundamental por ser, con los
imperativos del acto quirúrgico
propuesto, uno de los elementos decisivos en la elección de la técnica anestésica.


Debe conocerse la extensión y
naturaleza del problema quirúrgico por sus
implicaciones anestésicas.
INTRODUCCIÓN

La anestesia para cirugía general es un campo de trabajo cotidiano y probablemente represente el mayor porcentaje de procedimientos quirúrgicos que debe atender el anestesiólogo durante su práctica médica.
    La cirugía general incluye la participación en procedimientos como adenoamigdalectomía o hemorroidectomía que pertenecen de forma específica a la otorrinolaringología o proctología por mencionar solo unos ejemplos; e incluso la cirugía de abdomen es tan vasta, que requiere de la intervención de diferentes especialistas quirúrgicos; así el ovario y el útero competen al ginecoobstetra, el riñón al urólogo y las neoplasias de colon al cirujano oncólogo.
    Por las razones expuestas anteriormente el módulo de anestesia para cirugía general, está dirigido a las manipulaciones quirúrgicas de los órganos del tubo digestivo y sus implicaciones anestésicas.
    Los procedimientos quirúrgicos del tubo digestivo involucran pacientes de bajo riesgo anestésico quirúrgico, como en el caso de una hernioplastía inguinal en un sujeto joven con un estado físico de ASA I, hasta pacientes gravemente enfermos con repercusiones multisistémicas, en el escenario de la trombosis mesentérica, por lo que la valoración preanestésica es obligada y decisiva para la correcta evaluación del paciente y el establecimiento de una adecuada estrategia anestesiológica.

EVALUACIÓN PREANESTÉSICA

La valoración anestésica preoperatoria reviste una importancia fundamental por ser, con los imperativos del acto quirúrgico propuesto, uno de los elementos decisivos en la elección de la técnica anestésica. No se limitará a estudiar un determinado órgano o sistema, sino que los parámetros a evaluar deberán ser tales, que permitan, dentro de lo razonable y con ciertos márgenes de seguridad, obtener una visión del estado real del enfermo y por lo tanto, del riesgo al que será sometido. Por otra parte, el descubrir alguna patología asociada a la causa de la indicación quirúrgica, permitirá en algunos casos actuar terapéuticamente, modificando los riesgos inherentes a la cirugía planeada.
   El Anestesiólogo se entrega a la
práctica de la Medicina en su sentido más amplio cuando actúa como el médico internista en el quirófano, atendiendo las disfunciones fisiológicas, las necesidades farmacológicas y las complicaciones médicas que surjan durante la anestesia y la operación.
    Para poder hacer una selección racional del anestésico ideal para un paciente en particular y para una operación determinada, es preciso realizar una cuidadosa y detallada evaluación preoperatoria, excepto en los casos de extrema urgencia, cuando la premura lo hace imposible y cuando el procedimiento quirúrgico es una maniobra de reanimación.
    La anestesia en cirugía abdominal constituye una de las áreas más interesantes y estimulantes de la práctica clínica. Abarca virtualmente todas las técnicas, habilidades, consideraciones fisiológicas y farmacológicas fundamentales.
    El aparato digestivo, incluidos el hígado y el páncreas, sirve como una interfase vital entre el cuerpo humano y su ambiente exterior y tiene como función la ingestión y transformación de nutrimentos, electrolitos y agua que sostienen la vida. Aunque el énfasis de la evaluación preanestésica del paciente quirúrgico suele hacerse sobre la función cardiovascular y respiratoria, los procedimientos de las vías gastrointestinales pueden producir anormalidades del equilibrio ácido-básico, de líquidos y electrolitos.
    Uno de los problemas más importantes y persistentes de la valoración preoperatoria, especialmente en cirugía de urgencia, es el del estómago lleno, para lo que se han establecido varias reglas y líneas de conducta para el tratamiento de tales pacientes como la técnica de inducción rápida y presión cricoidea para prevenir regurgitaciones de contenido gástrico, especialmente en pacientes que ameriten tratamiento quirúrgico de urgencia.
    Debe conocerse la extensión y naturaleza del problema quirúrgico por sus implicaciones anestésicas. En pacientes para cirugía electiva es conveniente tener presente que la presencia de ictericia podría implicar un tiempo de protrombina prolongado a causa de la falta de absorción de vitamina K desde el intestino por falta de sales biliares. Existe una mayor incidencia de insuficiencia renal postoperatoria en pacientes con ictericia obstructiva, lo que podría deberse a endotoxinas de la propia flora intestinal del paciente por la reducción de sales biliares.

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