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La
valoración anestésica
preoperatoria reviste una
importancia fundamental por ser, con los
imperativos del acto quirúrgico
propuesto, uno de los elementos decisivos en la elección
de la técnica anestésica.
Debe conocerse la extensión y
naturaleza del problema quirúrgico por sus
implicaciones anestésicas.
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INTRODUCCIÓN
La anestesia para cirugía
general es un campo de trabajo cotidiano y probablemente represente
el mayor porcentaje de procedimientos quirúrgicos que debe atender
el anestesiólogo durante su práctica médica.
La cirugía general incluye la participación en
procedimientos como adenoamigdalectomía o hemorroidectomía que pertenecen
de forma específica a la otorrinolaringología o proctología por
mencionar solo unos ejemplos; e incluso la cirugía de abdomen es
tan vasta, que requiere de la intervención de diferentes especialistas
quirúrgicos; así el ovario y el útero competen al ginecoobstetra,
el riñón al urólogo y las neoplasias de colon al cirujano oncólogo.
Por las razones expuestas anteriormente el módulo
de anestesia para cirugía general, está dirigido a las manipulaciones
quirúrgicas de los órganos del tubo digestivo y sus implicaciones
anestésicas.
Los procedimientos quirúrgicos del tubo digestivo
involucran pacientes de bajo riesgo anestésico quirúrgico, como
en el caso de una hernioplastía inguinal en un sujeto joven con
un estado físico de ASA I, hasta pacientes gravemente enfermos con
repercusiones multisistémicas, en el escenario de la trombosis mesentérica,
por lo que la valoración preanestésica es obligada y decisiva para
la correcta evaluación del paciente y el establecimiento de una
adecuada estrategia anestesiológica.
EVALUACIÓN PREANESTÉSICA
La valoración anestésica preoperatoria reviste una importancia fundamental
por ser, con los imperativos del acto quirúrgico propuesto, uno
de los elementos decisivos en la elección de la técnica anestésica.
No se limitará a estudiar un determinado órgano o sistema, sino
que los parámetros a evaluar deberán ser tales, que permitan, dentro
de lo razonable y con ciertos márgenes de seguridad, obtener una
visión del estado real del enfermo y por lo tanto, del riesgo al
que será sometido. Por otra parte, el descubrir alguna patología
asociada a la causa de la indicación quirúrgica, permitirá en algunos
casos actuar terapéuticamente, modificando los riesgos inherentes
a la cirugía planeada.
El Anestesiólogo se entrega a la
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práctica
de la Medicina en su sentido más amplio cuando actúa como el médico
internista en el quirófano, atendiendo las disfunciones fisiológicas,
las necesidades farmacológicas y las complicaciones médicas que
surjan durante la anestesia y la operación.
Para poder hacer una selección racional del anestésico
ideal para un paciente en particular y para una operación determinada,
es preciso realizar una cuidadosa y detallada evaluación preoperatoria,
excepto en los casos de extrema urgencia, cuando la premura lo hace
imposible y cuando el procedimiento quirúrgico es una maniobra de
reanimación.
La anestesia en cirugía abdominal constituye
una de las áreas más interesantes y estimulantes de la práctica
clínica. Abarca virtualmente todas las técnicas, habilidades, consideraciones
fisiológicas y farmacológicas fundamentales.
El aparato digestivo, incluidos el hígado y el
páncreas, sirve como una interfase vital entre el cuerpo humano
y su ambiente exterior y tiene como función la ingestión y transformación
de nutrimentos, electrolitos y agua que sostienen la vida. Aunque
el énfasis de la evaluación preanestésica del paciente quirúrgico
suele hacerse sobre la función cardiovascular y respiratoria, los
procedimientos de las vías gastrointestinales pueden producir anormalidades
del equilibrio ácido-básico, de líquidos y electrolitos.
Uno de los problemas más importantes y persistentes
de la valoración preoperatoria, especialmente en cirugía de urgencia,
es el del estómago lleno, para lo que se han establecido varias
reglas y líneas de conducta para el tratamiento de tales pacientes
como la técnica de inducción rápida y presión cricoidea para prevenir
regurgitaciones de contenido gástrico, especialmente en pacientes
que ameriten tratamiento quirúrgico de urgencia.
Debe conocerse la extensión y naturaleza del
problema quirúrgico por sus implicaciones anestésicas. En pacientes
para cirugía electiva es conveniente tener presente que la presencia
de ictericia podría implicar un tiempo de protrombina prolongado
a causa de la falta de absorción de vitamina K desde el intestino
por falta de sales biliares. Existe una mayor incidencia de insuficiencia
renal postoperatoria en pacientes con ictericia obstructiva, lo
que podría deberse a endotoxinas de la propia flora intestinal del
paciente por la reducción de sales biliares.
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