Esta
insuficiencia renal puede prevenirse evitando la caída súbita del
gasto cardíaco, mejorando el flujo sanguíneo renal y la filtración
glomerular. Si considera el uso de diuréticos debe vigilar que el
potasio sérico se mantenga en límites normales. La presencia de
sepsis hace necesaria la antibioticoterapia y debe tenerse presente
que los altos niveles sanguíneos de aminoglucósidos pueden potenciar
la acción de bloqueadores neuromusculares. Con frecuencia muchos
de estos pacientes son añosos e hipertensos, cuyo tratamiento antihipertensivo
debe continuar hasta el momento de la cirugía y deben hacerse todos
los esfuerzos posibles para reducir la presión arterial a un nivel
compatible con la edad del paciente.
La desnutrición disminuye la resistencia del
organismo al estrés y a la infección y dificulta la cicatrización.
Está unida a una insuficiencia de aportes (anorexia, obstáculos
en la vía digestiva, limitación alimenticia de origen álgico), a
un aumento de las necesidades (hipercatabolismo de las infecciones),
o a las pérdidas prolongadas (vómitos, diarrea, fístulas). La obesidad
también hace más frágil al organismo y facilita particularmente
las complicaciones respiratorias. La anemia es secundaria a las
hemorragias repetidas o a la desnutrición. Las perturbaciones hidroiónicas
y ácido-básicas pueden ser intensas y repercutir sobre las funciones
renal, circulatoria y respiratoria. La posibilidad de repleción
gástrica debe ser siempre recordada, incluso fuera de las urgencias
y de las afecciones predisponentes (síndrome oclusivo, hernia hiatal,
hemorragia digestiva).
Un sangrado de tubo digestivo importante o un
hemoperitoneo abundante, obligan a iniciar un procedimiento anestésico-
quirúrgico en un estado hipovolémico severo.
Deberá mejorarse el estado clínico del paciente
todo lo posible dentro de los límites de lo que el tratamiento médico
pueda lograr, aún considerando la urgencia de la intervención quirúrgica.
Algunos de los procesos que deben tratarse antes de la anestesia,
cuando sea permisible, incluyen estado de choque, hipovolemia, desequilibrios
electrolíticos, descompensación cardíaca, acidosis diabética, infección
y fiebre.
Determinaciones preoperatorias esenciales
Ciertos estudios son obligatorios antes de una cirugía abdominal:
- Pruebas de función hepática, que incluyan nivel de proteínas
plasmáticas, y que constituyan la línea de base para el manejo
posterior, cuando el paciente tenga compromiso hepático.
- Debe realizarse un perfil de coagulación y tratar de asegurarse
de que sea lo más normal posible.
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- Hemoglobina y hematocrito.
- Electrocardiograma.
- Radiografía de tórax.
- Urea y
creatinina, como una evaluación rápida de la función renal,
y electrolitos.
- Son necesarias
pruebas de función respiratoria y análisis de gases en sangre
en pacientes con una enfermedad respiratoria preoperatoria significativa.
- Debe disponerse
de una cantidad adecuada de sangre. De ser posible debe advertirse
con tiempo al laboratorio, acerca de necesidades de sangre.
- En todo
paciente que se presente como una emergencia abdominal atípica,
hay que determinar la amilasa sérica a fin de excluir la pancreatitis
hemorrágica aguda.
PROCEDIMIENTOS
QUIRÚRGICOS DE ABDOMEN
- Hígado.
- Vías biliares.
- Bazo.
- Páncreas.
- Estómago.
- Intestino delgado.
- Colon.
- Apendicitis.
- Hernias.
- Trauma abdominal.
Anestesia
en cirugía hepatobiliar mayor
El hígado es
la glándula más grande del cuerpo, recibe 25% del gasto cardíaco
a través de la arteria hepática y vena porta. La primera proporciona
25% del flujo sanguíneo hepático total y de 45 a 50% del suministro
hepático de oxígeno. La presión de la vena porta (7 a 10 mm Hg)
se determina por la resistencia del flujo a través del hígado. El
sistema nervioso simpático por vía de los receptores alfa, influye
en la resistencia del flujo sanguíneo a través del hígado y modula
la función de almacenamiento de este órgano.
Funciones
metabólicas
La abundancia
de vías enzimáticas en el hígado permite que desempeñe un papel
fundamental en:
- Almacenamiento
del glucógeno.
- Gluconeogénesis.
- Conservación
de la concentración sanguínea de glucosa.
- Desaminación
de aminoácidos.
- Betaoxidación
de ácidos grasos.
- Excreción
de sales biliares.
- Síntesis
de proteínas plasmáticas.
- Metabolismo
de compuestos exógenos y endógenos.
- Fagocitosis
de bacterias.
- Excreción
de bilirrubina.
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Deberá
mejorarse el estado clínico del paciente todo lo posible dentro
de los límites de lo que el tratamiento médico pueda
lograr, aún
considerando la urgencia de la intervención quirúrgica.
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