PAC ANESTESIA-1 C4

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Por regla general, la mayoría de las hernias en sus diferentes presentaciones, se reparan quirúrgicamente en condiciones electivas, en pacientes adultos sanos, y deben ser llevadas a cabo en condiciones óptimas.
    La localización de la hernia es un factor determinante de los requerimientos anestésicos; una hernia umbilical necesita una relajación muscular completa y niveles anestésicos adecuados que la reparación de una hernia inguinal.
    La hernioplastía puede realizarse mediante la anestesia local, troncular, el bloqueo peridural, el bloqueo espinal y la anestesia general.
    La anestesia local y troncular generalmente es realizada por el propio cirujano; se requieren grandes volúmenes de anestésicos locales, 70 a 100 ml de una mezcla al 50% de lidocaína al 1% y bupivacaína al 0.5% y conlleva el riesgo de toxicidad por anestésicos locales y de inyección intravascular.
    En el caso de la anestesia peridural y la espinal, ambas técnicas son excelentes opciones, se procura obtener niveles de bloqueo sensorial en T6-T9 para la cirugía inguinal, y bloqueo sensorial en T4 para cirugía umbilical y supraumbilical; una gran ventaja de la anestesia regional radica en que el paciente es capaz de hacer esfuerzos abdominales que facilitan la identificación de la hernia y permiten controlar la eficiencia de la plastía.
    La anestesia general es la técnica de elección cuando existen grandes defectos herniarios postincisionales, supraumbilicales, donde son obligadas la exploración y manipulación de hemiabdomen superior y peritoneo; igualmente es útil la anestesia combinada de una técnica regional con la intubación orotraqueal y la administración de una anestesia general ligera.
    La estimulación máxima en este tipo de cirugía, se presenta durante la manipulación del cordón espermático o la tracción peritoneal, causando profundas respuestas vagales, que se deben evitar ofreciendo un adecuado nivel de anestesia y mediante el uso de anticolinérgico y/o pidiendo al cirujano la manipulación cuidadosa y suave del campo operatorio.

Cirugía del intestino delgado

Los factores etiológicos de la cirugía del intestino delgado son muy diversos, incluyen el trauma abdominal, las úlceras sangrantes o perforadas, la obstrucción por bridas postquirúrgicas, divertículo de Meckel, enfermedad de Crohn, neoplasias o infarto. La extensión y duración de la cirugía dependen del diagnóstico preoperatorio y de los hallazgos quirúrgicos. El paciente ingresa a la sala de operaciones en forma electiva o como auténticas
urgencias; las condiciones generales de los enfermos pueden ser buenas o presentar un estado sumamente crítico, lo cual depende de la patología específica, el tiempo de evolución y el tratamiento efectuado. Los pacientes generalmente se presentan deshidratados e hipovolémicos debido a vómitos, diarrea, íleo paralítico y traslocación de líquidos al tercer espacio. La elección de la técnica anestésica se fundamenta en el tipo de patología y el entorno clínico del paciente. Puede ser necesario el ingreso a la unidad de cuidados intensivos para el seguimiento de su manejo médico.

Cirugía del intestino grueso

Los procedimientos realizados incluyen el drenaje de abscesos, colostomía, hemicolectomía o colectomía para corregir problemas como el adenocarcinoma, divertículos, el infarto, el traumatismo penetrante o cerrado, y la colitis ulcerativa.
    Cuando el intestino no se prepara preoperatoriamente y se lleva a cabo la cirugía de urgencia, existe un alto riesgo de peritonitis por contaminación de heces fecales. Pueden ser necesarias incisiones amplias que involucren una localización supraumbilical. Tanto la anestesia general como la regional (bloqueo peridural o espinal) son adecuadas.

Apendicectomía

Procedimiento quirúrgico de urgencia. Cuando la apendicitis no es complicada, se diagnostica y se trata oportunamente, los pacientes presentan condiciones generales aceptables, con deshidratación leve a moderada a causa de fiebre y escasa ingesta de líquidos; la cirugía se realiza mediante una pequeña incisión en la fosa ilíaca derecha, el método anestésico usado es el bloqueo peridural o bloqueo subaracnoideo con una altura a nivel de T4, complementando con sedación endovenosa.
    En el escenario de una apendicitis complicada o de manifestaciones atípicas del dolor abdominal, se procede a heridas quirúrgicas amplias, por lo que la anestesia general o la técnica combinada son opciones adecuadas. Los pacientes pueden sufrir deshidratación severa, vómitos, alteraciones hidroelectrolíticas y sepsis, problemas que deben ser atacados de forma específica. Está indicado la aplicación de sonda nasogástrica, catéter vesical, antibioticoterapia enérgica y toma de electrolitos séricos para determinar la magnitud de las alteraciones presentes y su adecuada corrección.

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