PAC ANESTESIA-1 C4

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La selección individual de la edad debe estar basada en el estado físico, la naturaleza del padecimiento y la posibilidad de ser atendido en casa con propiedad por una persona competente.


El cirujano selecciona a los pacientes candidatos a cirugía ambulatoria y los esquemas de la operación.
ORGANIZACIÓN DE LA UNIDAD DE ANESTESIA Y CIRUGÍA AMBULATORIA

    El manejo del personal de un centro de cirugía ambulatoria puede ser eficientemente coordinado por un director médico de tiempo completo (preferentemente un anestesiólogo), una jefe de enfermeras con amplios conocimientos en anestesia y cirugía ambulatoria, anestesiólogos bien entrenados en las técnicas de anestesia para pacientes externos, cirujanos con habilidad para procedimientos de corta duración, enfermeras instrumentistas y enfermeras generales que puedan cubrir todas las áreas y servicios de la unidad. También se requiere de un administrador que lleve los aspectos legales, de planificación, política de seguros médicos, adquisición y distribución de recursos al hospital, etc.
    El centro de cirugía ambulatoria debe contar con:
  1. Todos los servicios de cuidado ambulatorio promovidos en el hospital enlazados con:
    1. Unidades satélites del hospital.
    2. Unidades de alta especialidad, dentro de los hospitales que tienen asignado su propio equipo y área para cirugía de pacientes externos.
    3. Área de cirugía general de un hospital.
  2. Libertad para incorporarse a la unidad: el personal del centro de cirugía externa debe contar con las facilidades quirúrgicas sin enlaces organizacionales al hospital; fuera de la sombra administrativa de un hospital.
SELECCIÓN DE CASOS

El cirujano selecciona a los pacientes candidatos a cirugía ambulatoria y los esquemas de la operación. Los factores que influyen esta decisión son:

Características del paciente

El paciente debe estar de acuerdo con el concepto de cirugía y anestesia ambulatoria. Debe tener una buena salud, o si padece una enfermedad sistémica, estar bajo buen control. Pocos médicos aceptarían a un paciente con una enfermedad sistémica seria, porque la hospitalización puede representar un riesgo mayor que si se trata como paciente externo, por ejemplo, un paciente con leucemia o que esté recibiendo una terapia con inmunosupresores, caso en el que
existe un riesgo substancial de infección cruzada con la hospitalización. Por lo general, no se considera a la edad como un factor importante. Sin embargo, los niños prematuros no son candidatos para la cirugía ambulatoria (ver adelante anestesia ambulatoria en pediatría), por la inmadurez potencial del control de temperatura, centro respiratorio y reflejo de náusea. La hipotermia, respiración irregular, apnea, espasmo laríngeo y aspiración de líquidos o alimentos son comunes y pueden ocurrir en el postoperatorio inmediato. Los infantes con riesgo particular, son aquellos que han requerido intubación endotraqueal con o sin ventilación mecánica para el tratamiento de la insuficiencia respiratoria después del nacimiento. Estos infantes pueden tener gases en sangre y pruebas de la función pulmonar anormales durante seis meses a un año después de terminado el tratamiento.
    El mayor dilema es determinar a qué edad un prematuro asume la madurez. Parecería que un infante prematuro sin complicaciones no debiera tener cirugía ejecutada como en un paciente externo, por lo menos durante los tres o cuatro meses después del nacimiento; sin embargo, es mucho más apropiado individualizar esta decisión y el error del lado de una actitud conservadora. La primera premisa, en particular los egresados de la sección de recién nacidos deben ser evaluados por crecimiento y desarrollo apropiados, ganancia de peso y actividad psicomotriz, así como por signos objetivos y absolutos de enfermedad. Por la posibilidad de síndrome de muerte súbita del infante, algunos hospitales pediátricos prefieren no ejecutar cirugía externa aun en niños saludables con menos de tres a seis meses de edad el día de la operación.
    La selección individual de la edad debe estar basada en el estado físico (clasificación de la ASA), la naturaleza del padecimiento y la posibilidad de ser atendido en casa con propiedad por una persona competente. Debe considerarse también, la variabilidad individual de la respuesta a los fármacos, que puede dar por resultado un retraso en la recuperación del paciente.
    Con el fin de tener éxito en la unidad ambulatoria, el cirujano y el anestesiólogo deben tener la voluntad para trabajar en equipo en este tipo de medio ambiente y estar dispuestos a tratar con el tipo de necesidades de estos pacientes. Esto significa disponibilidad telefónica frecuente para contestar preguntas acerca de los pacientes, gestionadas por las enfermeras y el personal que en casa trata con los pacientes externos.

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