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La
selección individual de la edad debe estar basada en el estado
físico, la naturaleza del padecimiento y la posibilidad de
ser atendido en casa con propiedad por una persona competente.
El cirujano selecciona a los pacientes candidatos a cirugía
ambulatoria y los esquemas de la operación.
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ORGANIZACIÓN DE
LA UNIDAD DE ANESTESIA Y CIRUGÍA AMBULATORIA
El manejo del personal de un centro de cirugía
ambulatoria puede ser eficientemente coordinado por un director
médico de tiempo completo (preferentemente un anestesiólogo), una
jefe de enfermeras con amplios conocimientos en anestesia y cirugía
ambulatoria, anestesiólogos bien entrenados en las técnicas de anestesia
para pacientes externos, cirujanos con habilidad para procedimientos
de corta duración, enfermeras instrumentistas y enfermeras generales
que puedan cubrir todas las áreas y servicios de la unidad. También
se requiere de un administrador que lleve los aspectos legales,
de planificación, política de seguros médicos, adquisición y distribución
de recursos al hospital, etc.
El centro de cirugía ambulatoria debe contar
con:
- Todos los servicios de cuidado ambulatorio promovidos en el
hospital enlazados con:
- Unidades satélites del hospital.
- Unidades de alta especialidad, dentro de los hospitales
que tienen asignado su propio equipo y área para cirugía
de pacientes externos.
- Área de cirugía general de un hospital.
- Libertad para incorporarse a la unidad: el personal del centro
de cirugía externa debe contar con las facilidades quirúrgicas
sin enlaces organizacionales al hospital; fuera de la sombra
administrativa de un hospital.
SELECCIÓN
DE CASOS
El cirujano selecciona a los pacientes candidatos a cirugía ambulatoria
y los esquemas de la operación. Los factores que influyen esta decisión
son:
Características del paciente
El paciente debe estar de acuerdo con el concepto de cirugía y anestesia
ambulatoria. Debe tener una buena salud, o si padece una enfermedad
sistémica, estar bajo buen control. Pocos médicos aceptarían a un
paciente con una enfermedad sistémica seria, porque la hospitalización
puede representar un riesgo mayor que si se trata como paciente
externo, por ejemplo, un paciente con leucemia o que esté recibiendo
una terapia con inmunosupresores, caso en el que
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existe
un riesgo substancial de infección cruzada con la hospitalización.
Por lo general, no se considera a la edad como un factor importante.
Sin embargo, los niños prematuros no son candidatos para la cirugía
ambulatoria (ver adelante anestesia ambulatoria en pediatría), por
la inmadurez potencial del control de temperatura, centro respiratorio
y reflejo de náusea. La hipotermia, respiración irregular, apnea,
espasmo laríngeo y aspiración de líquidos o alimentos son comunes
y pueden ocurrir en el postoperatorio inmediato. Los infantes con
riesgo particular, son aquellos que han requerido intubación endotraqueal
con o sin ventilación mecánica para el tratamiento de la insuficiencia
respiratoria después del nacimiento. Estos infantes pueden tener
gases en sangre y pruebas de la función pulmonar anormales durante
seis meses a un año después de terminado el tratamiento.
El mayor dilema es determinar a qué edad un prematuro
asume la madurez. Parecería que un infante prematuro sin complicaciones
no debiera tener cirugía ejecutada como en un paciente externo,
por lo menos durante los tres o cuatro meses después del nacimiento;
sin embargo, es mucho más apropiado individualizar esta decisión
y el error del lado de una actitud conservadora. La primera premisa,
en particular los egresados de la sección de recién nacidos deben
ser evaluados por crecimiento y desarrollo apropiados, ganancia
de peso y actividad psicomotriz, así como por signos objetivos y
absolutos de enfermedad. Por la posibilidad de síndrome de muerte
súbita del infante, algunos hospitales pediátricos prefieren no
ejecutar cirugía externa aun en niños saludables con menos de tres
a seis meses de edad el día de la operación.
La selección individual de la edad debe estar
basada en el estado físico (clasificación de la ASA), la naturaleza
del padecimiento y la posibilidad de ser atendido en casa con propiedad
por una persona competente. Debe considerarse también, la variabilidad
individual de la respuesta a los fármacos, que puede dar por resultado
un retraso en la recuperación del paciente.
Con el fin de tener éxito en la unidad ambulatoria,
el cirujano y el anestesiólogo deben tener la voluntad para trabajar
en equipo en este tipo de medio ambiente y estar dispuestos a tratar
con el tipo de necesidades de estos pacientes. Esto significa disponibilidad
telefónica frecuente para contestar preguntas acerca de los pacientes,
gestionadas por las enfermeras y el personal que en casa trata con
los pacientes externos.
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