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El
buen éxito anestésico de una cirugía ambulatoria
se manifiesta por la pronta recuperación postoperatoria del
estado de alerta, reanudación de la ambulación, ausencia
de dolor y tolerancia de alimentos.
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La necesidad de pruebas adicionales está determinada por la edad,
el estado físico del paciente y cambio en las condiciones de salud
desde el momento en que se hizo la prueba original. Muchos centros
están reconsiderando los requerimientos establecidos para electrocardiograma
y rayos X de tórax con base en la edad del paciente. Esto es para
mantener una armonía con los costos de hospitalización.
Por anticipado se proporcionan instrucciones
escritas que describen las actividades de los periodos preoperatorio,
admisión y recuperación. La mayoría de los formatos enfatiza las
siguiente instrucciones para los pacientes:
a) Antes de la cirugía:
- No tome líquidos o alimentos después de la media noche.
- Notifique al cirujano y al anestesiólogo cualquier cambio
en su condición física (escalofríos, fiebre, cefalea, etc.).
- Si toma algún medicamento, no suspenderlo el día de la cirugía.
b) Después de la cirugía:
- Haga los arreglos para que un adulto lo acompañe a su casa.
- No se le permitirá abordar un vehículo público sin la compañía
de otro adulto.
- No debe ingerir bebidas alcohólicas o medicamentos depresores
del sistema nervioso sin que lo sepan su cirujano y su anestesiólogo.
- No debe conducir un auto u operar maquinaria compleja durante
24 horas.
- Las tomas de decisiones importantes deben ser pospuestas
hasta después de una recuperación completa (48 a 72 horas).
Con la finalidad de protección legal del personal
médico en servicio y del centro hospitalario estas instrucciones
deben ser firmadas por el paciente y un testigo antes de que se
administre la medicación preanestésica y la anestesia.
En la mayoría de los centros se aconseja no dar
medicación preanestésica o bien que ésta sea mínima. Es muy importante
seleccionar fármacos, dosis y vías de administración que sean prácticas
y no prolonguen la recuperación. Los fármacos que se utilizan para
la medicación preanestésica de los pacientes externos incluyen analgésicos
opioides de corta duración de acción (fentanil 1.5 µg/kg/iv), hipnóticos-sedantes
(diacepam por vía oral, midazolam intramuscular),
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anticolinérgicos,
antagonistas de receptores H2, antiácidos y metoclopramida.
En los pacientes pediátricos, la administración
oral de diacepam 0.15 µg/kg, meperidina 1.5 mg/kg y atropina 0.02
mg/kg, permite disminuir los problemas perioperatorios sin que se
prolongue el tiempo de recuperación.
La evaluación preoperatoria y la correcta selección
de agentes para la medicación preanestésica es muy importante en
los pacientes geriátricos. Se deben hacer todos los esfuerzos para
que este grupo de pacientes sean vistos por el cirujano, anestesiólogo
y evaluados por un internista el mismo día. Deben ser entendidas
y aclaradas las instrucciones pre y postoperatorias tanto por el
paciente como por otro adulto responsable que esté comprometido
con la preparación preoperatoria y el cuidado postoperatorio del
paciente en casa.
TÉCNICAS Y FÁRMACOS PARA
ANESTESIA AMBULATORIA
El buen éxito anestésico de una cirugía ambulatoria se manifiesta
por la pronta recuperación postoperatoria del estado de alerta,
reanudación de la ambulación, ausencia de dolor y tolerancia de
alimentos.
Anestesia regional. Una experiencia satisfactoria
con anestesia regional ambulatoria depende de la selección apropiada
del paciente, de los sedantes, los anestésicos locales y la técnica
regional específica.
El tiempo para llevar a cabo el bloqueo y permitir
su inicio es una fuente posible de retraso cuando los procedimientos
son de corta duración y el tiempo de programación entre uno y otro
paciente es rápido. La debilidad musculoesquelética residual prolonga
el momento del alta hospitalaria.
Los fármacos de corta duración de acción (midazolam,
fentanil, alfentanil), se indican en pacientes seleccionados ansiosos,
o cuando se buscan parestesias al efectuar el bloqueo. Debe titularse
la dosis individualmente para evitar el exceso de sedación.
Los anestésicos locales de acción corta (cloroprocaína,
lidocaína) reducen la posibilidad de debilidad musculoesquelética
postoperatoria indeseable. La infiltración de la herida con bupivacaína
al 0.25% proporciona analgesia postoperatoria prolongada.
Es indispensable considerar los efectos colaterales
potenciales cuando se seleccionan las técnicas anestésicas regionales
para cirugía ambulatoria.
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