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Como
sus principales desventajas:
- Menor experiencia.
- Falta de disponibilidad.
- Depende de la experiencia del cardiólogo intervencionista.
- Su realización (tiempo) depende del operativo existente.
Cuando debemos de tomar la decisión para determinar
que métodos utilizar, Lange establece los siguientes puntos como
relevantes:
- Tiempo de tratamiento.
- Efectos sobre la mortalidad (temprana y tardía).
- Cantidad de miocardio “salvado”.
- Permeabilidad de la arteria responsable del infarto.
- Eventos isquémicos recurrentes.
- Costo del tratamiento.
En el momento que reflexionamos en estos
puntos y analizamos los resultados de la literatura, observamos
que realmente no hay un método de reperfusión superior a otro, ya
que por ejemplo el tratamiento trombolítico se aplica de 30-60 minutos
más rápido que la AD, pero el porcentaje de flujo TIMI III con el
trombolítico es menor. Analicemos este hecho detenidamente. La mortalidad
informada con tratamiento trombolítico en la primera hora del IAM
es menor de 2% y cuando éste se aplica después de la tercera hora
se duplica, entonces, su aplicación rápida y expedita en un paciente
que ingresa tempranamente es determinante por lo que no se justifica
retraso en el desarrollo de reperfusión; la mortalidad informada
en el estudio PAMI es de 2%, sin embargo no con esto queremos caer
en la casi “inevitable tentación” de compararlos, esto es importante
ya que podemos concluir:
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en la actualidad en el paciente que llega tempranamente al hospital
(menos de tres horas con IAM) está indicado aplicar trombolisis
sobre todo si la AD, por cualquier razón retrasará la terapéutica
de reperfusión.
En relación al miocardio salvado la situación
es más compleja ya que cuando éste se analiza por parámetros de
función cardíaca como es la FE sin duda la AD produce mejoría: FE
51 ± 11% vs. 45 ± 12% con estreptoquinasa. En otros estudios
no existe diferencia; nosotros pensamos que es un parámetro aislado;
si el fin es utilizarlo para valorar la efectividad del método de
reperfusión, su determinación debe ser en la fase temprana de la
evolución del IAM, sin que se deba de realizar tardíamente, donde
los fenómenos de remodelación, miocardio aturdido y/o hibernante
se hayan resuelto o establecido definitivamente. Por otro lado el
estudio de la Clínica Mayo,28
cuando los comparó con tecnesium 99 para valorar el tamaño del defecto
de perfusión no encontró diferencia.
Realmente para determinar cual método produce
mayor cantidad de miocardio “salvado” es muy difícil ya que la cardiopatía
isquémica en sí es muy variada, depende de la edad del enfermo,
número de vasos afectados, antecedente de cardiopatía isquémica
previa, la presencia de diabetes, etc.
En relación a la mortalidad tardía Every,29
a cuatro años determinó que no existía diferencia y es por lo mismo
los resultados tempranos favorables de la AD, cuando se analizan
a largo plazo ya no dependen del método, sino de la evolución propia
y compleja de la cardiopatía isquémica.
En cuanto al análisis de costos en nuestro país
existe la impresión que es mayor la de la AD, pero esto realmente
no está del todo determinado; lo informado es que son similares.
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