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Específicamente
la aspirina reduce el riesgo de retrombosis y por lo tanto reduce
el reinfarto y mejora la supervivencia por sus efectos aditivos
a la terapia trombolítica. Los betabloqueadores reducen el
estrés parietal del ventrículo izquierdo y la incidencia
de ruptura cardíaca en pacientes post-IAM así como
la incidencia de arritmias y el reinfarto. La mayor contribución
de los IECA es la prevención del proceso de remodelación
ventricular, y protección contra el desarrollo de insuficiencia
cardíaca en el período post-IAM. Por estas razones
podemos decir que la aspirina, los betabloqueadores y los IECA tienen
un papel prominente en el tratamiento rutinario (salvo específicas
contraindicaciones) y en la prevención secundaria del IAM.
Los nitratos que tienen aplicación
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incontrovertible
como medicamentos antianginosos y antiisquémicos por sus
propiedades vasodilatadoras en el árbol coronario, deben
usarse de manera racional. Los medicamentos hipolipemiantes que
reducen el colesterol de LDL y estabilizan la placa aterosclerótica
tienen un papel fundamental en la prevención secundaria.
Otros medicamentos como el magnesio, antiarrítmicos profilácticos
y los calcioantagonistas no han demostrado ser eficaces en reducir
la mortalidad post-IAM y por ende no se recomienda su uso rutinario.
Quizás en el futuro, la terapia que forme parte del tratamiento
conjunto a la reperfusión serán los inhibidores del
sistema glicoproteico IIb/IIIa, cuyos resultados hasta ahora parecen
ser prometedores.
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La
falla en la integridad anatómica y mecánica del corazón
constituye la alteración más grave en la evolución
de un infarto agudo del miocardio (IAM). La existencia de complicaciones
mecánicas durante la evolución del IAM deben de sospecharse
cuando coexiste hipotensión arterial aunada a la aparición
de nuevos fenómenos acústicos cardíacos así
como de disfunción ventricular. Las principales causas de hipotensión
arterial |
se
mencionan en el cuadro 18. Todo lo anterior
conlleva a un mal pronóstico,1
debido al incremento de la mortalidad. Las siguientes alteraciones
patológicas, de aparición subsecuente al IAM, se les
reconocen como complicaciones médicas:
- Insuficiencia mitral.
- Comunicación interventricular.
- Ruptura de la pared libre del ventrículo izquierdo.
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