Finalmente,
la incidencia de hipertensión arterial sistémica se incrementa en
las mujeres postmenopáusicas86
con los consecuentes efectos sobre la aterosclerosis.
Las mujeres postmenopáusicas, en general, son
más obesas y sedentarias que las mujeres premenopáusicas. Además
se incrementa el índice de masa corporal debido al incremento en
el peso y a la disminución de la talla en forma progresiva. Su homeostasis
circulatoria se encuentra alterada ya que sufre cambios en su sistema
fibrinolítico y en sus factores de coagulación (Cuadro
13), con incremento en la antitrombina III, elevación de los
niveles de fibrinógeno y del inhibidor del activador del plasminógeno
(PAI-1). Al disminuir los niveles estrogénicos, se inhibe la liberación
de factor relajante derivado del endotelio (óxido nítrico), por
lo que se pierde la capacidad de vasodilatación, trayendo como consecuencia
trastornos secundarios en el flujo sanguíneo y en la perfusión miocárdica.
La deficiencia de hormonas sexuales en la menopausia evita que se
produzcan en forma adecuada prostaciclinas (PGI2), por lo que se
incrementa la producción de tromboxano A2 por las plaquetas, lo
que favorece la agregación plaquetaria y la subsecuente trombosis
vascular. Estos efectos son más evidentes cuando se trata de una
mujer con
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menopausia
prematura, principalmente secundaria a ooforectomía bilateral.
OBESIDAD
La prevalencia de obesidad se ha incrementado tanto en hombres como
en mujeres en la última década. La obesidad y el sedentarismo son
factores de riesgo para enfermedad cardiovascular que generalmente
se presentan asociados. Con la finalidad de establecer criterios
más objetivos de obesidad ha sido diseñado el índice de masa corporal
(IMC) o índice de Quetelet. Este resulta de dividir el peso entre
la talla elevada al cuadrado y se expresa en kilogramos por metro
cuadrado de superficie corporal. Para la población mexicana se considera
obeso a todo sujeto con IMC igual o mayor de 27 kg/m2SC,
excepto para aquellos con talla menor de 1.60 metros, donde la obesidad
se define con un IMC igual o mayor de 25. En nuestro país, la Encuesta
Nacional de Enfermedades Crónicas, realizada en 1993, encontró una
prevalencia de obesidad de 21.5%. En nuestro país existe una elevada
prevalencia de obesidad en mujeres. Así, en el grupo de mujeres
entre 33 y 44 años de edad la prevalencia de obesidad en dicha encuesta
fue de 55%, en el grupo entre 45 y 54 años fue de 66% y finalmente,
en el grupo de edad entre 55 y 64 años fue de 60%.87
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