PAC CARDIO-2 Tomo 2

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La obesidad particular-mente con adiposidad central es un factor de riesgo importante de cardiopatía coronaria en la mujer.

La importancia del ejercicio regular radica en que las mujeres físicamente activas tienen 50% menos riesgo de enfermedades cardio-vasculares, en comparación con las mujeres sedentarias.
La obesidad particularmente con adiposidad central es un factor de riesgo importante de cardiopatía coronaria en la mujer.88 Según el Consenso Nacional de Obesidad se ha establecido que una relación cintura-cadera mayor de 1.0 en hombres y mayor de 0.8 en mujeres indica que la grasa se acumula en mayor medida en el segmento superior del cuerpo y, por lo tanto, se relaciona con mayor número de complicaciones cardiovasculares y muerte súbita.89 La obesidad por sí misma se asocia con niveles más elevados de triglicéridos séricos y de colesterol unido a LDL, así como con niveles disminuidos de colesterol unido a HDL. Además la obesidad se asocia con aumento de las cifras de presión tanto sistólica como diastólica. Se ha demostrado que los cambios en el peso corporal se asocian significativamente con el riesgo de desarrollar hipertensión arterial, sobre todo en mujeres menores de 45 años de edad.90

SEDENTARISMO

La inactividad física se asocia con un incremento del riesgo de desarrollar cardiopatía isquémica. La inactividad física tiene una alta prevalencia en los países industrializados. Como ejemplo, se ha informado que en los EUA 62% de las mujeres no practican actividad física en forma regular.91 Este fenómeno es más notorio después de la menopausia y, evidentemente, se incrementa conforme avanza la edad. Aunque no contamos con estadísticas propias, es probable que en nuestro medio, la cifra de mujeres que no realizan ejercicio en forma regular sea aún mayor, debido a que la cultura del ejercicio es menor que en países industrializados. La importancia del ejercicio regular radica en que las mujeres físicamente activas tienen 50% menos riesgo de enfermedades cardiovasculares, en comparación con las mujeres sedentarias.92 La inactividad física se relaciona con el riesgo de cardiopatía isquémica
debido a sus efectos deletéreos sobre la presión arterial, el perfil de lípidos séricos y el metabolismo de los carbohidratos. Está demostrado que el practicar algún tipo de actividad física, aunque sea en forma moderada, reduce significativamente el riesgo de enfermedad coronaria por lo que debe aconsejarse realizar por lo menos 20 a 30 minutos diarios de actividad física moderada por lo menos tres a cinco días a la semana.

FACTORES HEMOSTÁTICOS

La homeostasis en el sistema circulatorio resulta de una interacción equilibrada entre la coagulación y el sistema fibrinolítico. Estos sistemas parecen estar en un equilibrio dinámico y cualquier desequilibrio puede llevar a un incremento en el riesgo de la trombosis. Este equilibrio puede estar alterado en la pared del vaso aterosclerótico; comúnmente el evento crítico que convierte una placa aterosclerosa asintomática en una sintomática es la trombosis, mientras que las arterias sin enfermedad rara vez sufren trombosis. En este caso la trombosis se inicia generalmente sobre la ruptura de la placa, proceso que expone a la sangre circulante a actividades procoagulantes presentes en el lecho necrótico y/o matriz extracelular de la pared del vaso. Mientras que estos trombos se remueven normalmente por el sistema fibrinolítico, la presencia del inhibidor del activador del plasminógeno tipo 1 (PAI-1) puede prevenir la activación de este sistema.
   Partiendo de esta base, la trombosis intracoronaria se puede ver favorecida o por un incremento en los factores que promueven la coagulación o por una disminución en la fibrinolisis. Esta última puede ser secundaria a un aumento en los niveles de substancias como el PAI-1 o inhibidor del activador del plasminógeno, factor que inhibe la fibrinolisis.

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