Reducen la mortalidad hasta en 21%, y la incidencia de muerte súbita
en 30%, disminuyendo la tasa de reinfarto a la cuarta parte.
Los inhibidores de la enzima convertidora
de angiotensina (IECA), tienen un papel importante tanto en el tratamiento
como en la prevención de la insuficiencia cardíaca que puede ocurrir
en forma subsecuente a un infarto. Sus mecanismos de acción son
varios e incluyen un efecto antiadrenérgico indirecto; además de
que reducen la remodelación ventricular que ocurre en el periodo
postinfarto, controlan la presión arterial y poseen efecto vasodilatador
que mejora la postcarga, además de su efecto protector renal, principalmente
en los pacientes diabéticos. Con estos fármacos se ha demostrado
una mejoría considerable en la supervivencia, tanto de hombres como
de mujeres. Aunque la mayoría de los grandes estudios realizados
con IECA han tenido una población predominantemente masculina (75%
en promedio), los resultados han sido similares en ambos géneros.
Así, por ejemplo, en el estudio GISSI-3, el uso de lisinopril disminuyó
la mortalidad y la incidencia de insuficiencia cardíaca (clínica
y subclínica) en 11% en las mujeres. Cuando se combinó lisinopril
con nitratos transdérmicos se observó una reducción todavía mayor,
de 21%. Estos mismos resultados se han observado en el estudio SAVE
(Supervivencia y Remodelación Ventricular), que utilizó captopril,
y en el Estudio de la Eficacia del Ramipril en el Infarto Agudo
del Miocardio (AIRE).145
En lo que respecta a la terapia hipolipemiante,
el estudio 4S146 mostró
que el tratamiento con simvastatina, en mujeres, disminuye la incidencia
de eventos coronarios mayores (muerte por coronariopatía, infarto
agudo del miocardio no fatal, paro cardíaco resucitado e infarto
silente documentado mediante
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electrocardiograma),
aunque no logró demostrar que disminuya la mortalidad total. Este
hecho puede estar en relación a que del grupo total de estudio,
sólo 19% eran mujeres, de las cuales fallecieron sólo 52 en el seguimiento
a 5.4 años (promedio).
TROMBOLISIS
La trombolisis como la conocemos en la actualidad surgió de la idea
de lisar el coágulo formado en las placas aterosclerosas y que se
considera el responsable de la mayoría de los episodios de infarto
agudo del miocardio. Inicialmente se empleó la trombolisis intracoronaria,
es decir administrar el agente trombolítico directamente a la arteria
coronaria ocluída. Sin embargo, éste era un procedimiento sólo disponible
a través del cateterismo cardíaco. Apareció entonces la trombolisis
sistémica, es decir la administración del trombolítico a través
de una vena periférica. Con ella se obtuvieron resultados muy alentadores
y su uso se difundió ampliamente debido a la facilidad para la utilización
del método. En la actualidad, la trombolisis tiene un papel muy
importante en el tratamiento del infarto agudo del miocardio, y
las investigaciones que se están llevando a cabo van encaminadas
a encontrar mejores agentes trombolíticos en términos tanto de eficacia
como de seguridad.
Existen dos aspectos que vale la pena destacar
cuando nos referimos a la trombolisis en mujeres con infarto agudo
del miocardio. El primero se refiere a la menor frecuencia con que
este tratamiento es administrado en las mujeres en comparación con
los hombres. El segundo y más importante, se refiere a la observación
de que las mujeres sometidas a este tratamiento tienen una mayor
mortalidad que los hombres.
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El
estudio 4S mostró que el tratamiento con simvastatina, en mujeres,
disminuye la incidencia de eventos coronarios mayores. |