PAC CARDIO-2 Tomo 2

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Se ha demostrado en humanos que suplementar la dieta con alfa-tocoferol, a dosis de 1600 UI, aumenta la resistencia a la oxidación de las LDL.
Estos hechos han llevado a aconsejar la ingesta moderada de alcohol como una medida preventiva, sin embargo parece no ser una medida conveniente en algunos casos debido a la prevalencia de adicción al alcohol y sus consecuencias sociales y de salud, además de que algunos aspectos de enfermedad cardiovascular se asocian fuertemente con la ingesta de alcohol, como la hipertensión arterial, los eventos vasculares cerebrales y la miocardiopatía. Además el abuso en el consumo del alcohol etílico se asocia a un incremento en el riesgo de cáncer de mama y otras enfermedades sistémicas.

ANTIOXIDANTES

Las principales vitaminas antioxidantes son la vitamina E (alfa-tocoferol), vitamina C (ácido ascórbico) y la vitamina A (beta-carotenos). El mecanismo de protección de todos ellos se basa en que impiden la auto-oxidación de los ácidos grasos muy insaturados cuando se exponen al oxígeno molecular. De esta manera se protege a dichos ácidos grasos presentes en los lípidos de las membranas celulares contra los efectos nocivos del oxígeno molecular. Ésto es particularmente relevante en la aterosclerosis porque se impide la oxidación de las lipoproteínas de baja densidad, lo cual es uno de los eventos más importantes en el desarrollo de la aterosclerosis. El antioxidante más abundante en las LDL es el alfa-tocoferol. En promedio existen seis moléculas de alfa-tocoferol por cada partícula de LDL. La vitamina E también puede actuar como barredor de radicales libres, como antitrombótico al inhibir la adhesión plaquetaria, además de que puede inhibir la proliferación de músculo liso vascular a través de la modulación de la actividad de la protein-cinasa-C (PKC). Desde un punto de vista
terapéutico, se ha demostrado en humanos que suplementar la dieta con alfa-tocoferol, a dosis de 1600 UI, aumenta la resistencia a la oxidación de las LDL. Los estudios realizados en animales sugieren que el alfa-tocoferol puede retrasar la progresión de la aterosclerosis. Diferentes estudios epidemiológicos han mostrado que los niveles bajos de vitamina E se asocian con un mayor grado de aterogénesis y que existe una correlación inversa entre los niveles de vitamina E y la mortalidad por coronariopatía y el riesgo de desarrollar angina de pecho. Se han realizado varios estudios en humanos que buscan investigar el efecto de la suplementación con alfa-tocoferol sobre la incidencia de eventos coronarios. La mayoría han señalado que la suplementación con vitamina E puede reducir el riesgo de eventos coronarios. Así, por ejemplo, en el estudio CHAOS224 (Cambridge Heart Antioxidant Study) se investigó el efecto de la suplementación con dosis altas de vitamina E sobre la incidencia de infarto no fatal y mortalidad cardiovascular en pacientes con aterosclerosis coronaria demostrada angiográficamente. A los primeros 456 pacientes se les administró una dosis de 800 UI diarias y los 489 siguientes recibieron 400 UI diarias. Se encontró un efecto benéfico sobre la incidencia de infarto no fatal, con un riesgo relativo de 0.23 (intervalos de confianza de 0.11 a 0.47 y P de 0.005). Sin embargo, no se demostró una reducción sobre la mortalidad cardiovascular (RR 1.18, IC 0.62-2.27). Esta terapia también ha sido estudiada en mujeres con resultados alentadores. Kushi estudió 34 846 mujeres postmenopáusicas sin enfermedad cardiovascular. Se elaboró un cuestionario al inicio del estudio para conocer su ingesta de vitamina E en la dieta y a través de suplementos. Fueron evaluadas en forma prospectiva a lo largo de casi siete años.

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