Se encontró que el consumo de vitamina E se correlacionó inversamente
con el riesgo de muerte por enfermedad coronaria. En contraparte,
se encuentran los resultados del estudio ATBC (Alpha-tocopherol
Beta-carotene Cancer prevention study). Se trata de un estudio realizado
en Finlandia con hombres fumadores, con la finalidad de valorar
el efecto de la suplementación con vitaminas A y E sobre la incidencia
de cáncer. Estos investigadores utilizaron dosis bajas de vitamina
E (50 mg diarios, que equivalen aproximadamente a 50 UI). Como parte
del estudio, también se evaluó la incidencia de eventos coronarios.
Hasta el momento han reportado los resultados de dos subestudios,
donde se evalúa el efecto de dicha suplementación en aquellos con
o sin historia de infarto agudo del miocardio. En el estudio con
sujetos con historia de infarto agudo del miocardio225
no lograron demostrar un efecto significativo sobre la incidencia
de infarto no-fatal ni de coronariopatía fatal. En el subestudio
con los sujetos sin historia de infarto226
la suplementación con vitamina E disminuyó la incidencia de coronariopatía
fatal en 8%, sin efecto sobre la incidencia de infarto del miocardio
no-fatal. Es importante señalar que el estudio CHAOS y el estudio
ATBC tienen una clara diferencia por la que se pueden explicar los
resultados desalentadores de este último, las dosis utilizadas.
Así, mientras que en el estudio CHAOS se utilizaron dosis altas
de vitamina E, de 400 a 800 UI diarias, en el ATBC se utilizaron
sólo 50 UI (50 mg). Otra diferencia que se ha señalado como contribuyente
a estos resultados dispares es el hecho de que en el estudio CHAOS
se utilizó vitamina E natural, mientras que en el ATBC se usó vitamina
E sintética. Según los estudios realizados al respecto, la vitamina
E sintética parece tener menor poder antioxidante.
En conclusión podemos decir que existe un fundamento
teórico y cierta evidencia clínica para
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recomendar el uso de vitamina E como profilaxis secundaria en mujeres
postmenopáusicas. Resultados definitivos acerca de la controversia
del uso de antioxidantes en este grupo de pacientes los tendremos
cuando se publiquen los resultados del Women’s Health Study.227
EJERCICIO Y REHABILITACIÓN CARDÍACA
El efecto benéfico del ejercicio sobre los niveles del colesterol
también ha sido demostrado en las mujeres. Williams228
estudió a 1837 mujeres corredoras no profesionales, y encontró que
los niveles de c-HDL aumentaban progresivamente conforme aumentaba
la cantidad de ejercicio semanal.
A pesar de constituir una parte importante en
el tratamiento de los pacientes con cardiopatía isquémica229
la rehabilitación cardíaca no ha tenido el desarrollo que debería
tener en nuestro país. De los pocos pacientes que son enviados a
un programa de rehabilitación, la mayoría son hombres (86%), y de
las pocas mujeres que entran al programa, gran parte de ellas lo
abandona por compromisos personales en su vida diaria (idiosincrasia
femenina). Esto no sólo se observa en nuestro país, sino también
en los países con alto nivel de desarrollo, en donde se encontró
que las mujeres entraban con menor frecuencia a los programas de
rehabilitación (6.9% vs 13. 3%) y principalmente se atribuye al
mal encausamiento por parte del médico. El ejercicio programado
ayuda a la mujer con cardiopatía isquémica a mantener un nivel adecuado
de capacidad funcional, acercarse a su peso ideal y facilitar el
control de las cifras de presión arterial, colesterol total y glucemia.
Considerando que las mujeres tiene un peor pronóstico en caso de
sufrir un evento isquémico, los programas de rehabilitación cardíaca
se vuelven indispensables como parte de su recuperación y prevención
secundaria.
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Se
encontró que el consumo de vitamina E se correlacionó
inversamente con el riesgo de muerte por enfermedad coronaria.
El efecto benéfico del ejercicio sobre los niveles del colesterol
también ha sido demostrado en las mujeres. |