La
cardiopatía isquémica es la enfermedad del miocardio
que resulta de la obstrucción del flujo sanguíneo
coronario. Esta bstrucción puede ser secundaria a varios
procesos patológicos, siendo el más frecuente la aparición
de lesiones ateroscleróticas en las arterias coronarias (Fig.
1 y 2). El desarrollo de la aterosclerosis
incluye múltiples eventos sucesivos que ocurren a lo largo
de los años en individuos susceptibles. La presencia de lesiones
ateroscleróticas en las arterias coronarias puede condicionar
diversos síndromes clínicos que han sido denominados
síndromes coronarios. Estos se pueden presentar
en forma aguda o crónica. Dentro de los síndromes
coronarios agudos se encuentran el infarto agudo del miocardio y
la angina inestable, mientras que el principal representante de
los síndromes coronarios crónicos es la angina de
pecho estable.
Los estudios sobre cardiopatía isquémica
se iniciaron en la década de los sesentas. Inicialmente
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la
mayoría de estos estudios se enfocaron hacia los hombres,
siendo extrapolados estos resultados a las mujeres. Durante muchos
años las mujeres fueron excluidas de los principales estudios
clínicos sobre cardiopatía isquémica con la
finalidad de tener muestras homogéneas. A manera de ejemplo,
en la figura 3 podemos ver que en
el estudio ACIP (estudio piloto de isquemia silenciosa) existió
un mayor porcentaje de inclusión de hombres que de mujeres.
Esto originó una falsa creencia de que la isquemia cardíaca
ocurría principalmente en hombres. De esta manera, aunque
se suponía que existían diferencias de acuerdo al
sexo, este fenómeno evitó una clara identificación
de estas diferencias en lo que respecta a las manifestaciones y
a la evolución clínica de la enfermedad arterial coronaria
en la mujer.1 Por ello agencias
como la FDA (Food and Drug Administration) en los EUA indicaron
la necesidad de incluir un número suficiente de mujeres para
poder extrapolar los resultados de las investigaciones en este grupo.
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