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Así,
paulatinamente los investigadores fueron incluyendo cada vez un
mayor número de mujeres con la finalidad de encontrar resultados
válidos para ambos sexos. Sin embargo, actualmente se ha
visto que son necesarios proyectos de investigación diseñados
específicamente para la mujer cuando se trata de evaluar
factores de riesgo, métodos de diagnóstico y medidas
terapéuticas.2 Cada
vez con más frecuencia se han publicado estudios en la literatura
médica que han sido diseñados de esta manera. Tales
estudios constituyen la parte medular del conocimiento actual respecto
a la cardiopatía isquémica en la mujer.
Aunque tal vez nos gustaría que la cardiopatía
isquémica se comportara de igual forma en hombres y mujeres,
la evidencia actual nos indica lo contrario. Los factores de riesgo
que tradicionalmente se han asociado con el desarrollo de aterosclerosis,
como la hipertensión arterial sistémica,3
la hipercolesterolemia, el tabaquismo o la diabetes mellitus4
(Fig. 4), influyen de manera diferente en hombres
y en mujeres (Cuadro 1). Algunos son más
importantes en los hombres mientras que otros son de mayor relevancia
en las mujeres. Tal es el caso de la diabetes mellitus
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que
incrementa más el riesgo de cardiopatía isquémica
en las mujeres que en los hombres. Existen ciertas asociaciones
de factores de riesgo que sólo se presentan en las mujeres.
Un ejemplo es la mayor incidencia de cardiopatía isquémica
cuando se asocian tabaquismo y consumo de anticonceptivos orales.
Por otro lado, existen ciertos factores de riesgo exclusivos para
la mujer. Tal es el caso de la deficiencia estrogénica que
ocurre en las mujeres postmenopaúsicas. También existen
diferencias en lo que se refiere a la sensibilidad y especificidad
de los diferentes métodos utilizados en el diagnóstico
de la cardiopatía isquémica. En lo que respecta al
tratamiento, las mujeres tienen resultados menos satisfactorios
que los hombres cuando se comparan algunas intervenciones terapéuticas
como la trombolisis o la cirugía de revascularización
miocárdica. Existen también ciertas terapias propias
de la mujer. Tal es el caso de la terapia de substitución
hormonal en mujeres postmenopáusicas. A continuación
se abordarán cada uno de estos puntos, iniciando con las
diferencias en aspectos epidemiológicos tales como prevalencia
y mortalidad de esta enfermedad en las mujeres.
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